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IMPULSO Estado de México || Sección Cultural

Las expectativas de La dichosa palabra

Las expectativas de La dichosa palabra El programa de Canal 22 transmitió en vivo desde el Aula Magna, suscitando una gran respuesta por parte del público

Silvia Márquez / Toluca

El sábado por la tarde Toluca sorprendió con frío y unas cuantas gotas de lluvia. Cigarros encendidos, llamadas de celular, abrazos, saludos y la pregunta que muchos formulaban: ¿a qué hora vamos a entrar?. El cadenero en la puerta no tenía la respuesta.
Algunos rostros de desilusión se dejaban ver ya que no contaban con invitación o boleto para el evento. “Dijeron que sería entrada libre y ahora dicen que sólo con boletos numerados, ¿de qué se trata?”, preguntaban algunos indignados. “También dicen que los que no tengamos boleto podemos quedarnos afuera viéndolo por las pantallas que pusieron en el patio” respondían otros.
Una hora después de la cita, se abrieron las puertas y la gente comenzó a entrar. Los que aún insistían, pero que no contaban con boleto, eran separados para pasarlos al patio.
Lo anterior no describe la presentación de algún cantante de moda, ni la inauguración de un nuevo antro en la ciudad. Se trata de la expectativa que causó el programa de televisión “La dichosa palabra”, que transmitió desde el Aula Magna de la Universidad Autónoma del Estado de México.
“La dichosa palabra” es un programa emitido cada sábado a las nueve de la noche por Canal 22. En ese espacio se tratan temas como literatura, historia, filosofía, etcétera, y la conducción está a cargo de Laura García (investigadora en lingüística, quien no estuvo presente en esta transmisión), Germán Ortega (historiador y filósofo), Pablo Boullosa (escritor, conferencista y conductor de diversos programas de radio y televisión), Nicolás Alvarado (investigador, conductor de radio y televisión y director de la revista El Huevo) y Eduardo Casar (profesor de carrera de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM y de la escuela de escritores de la SOGEM, así como conductor del programa Voces del interior de Radio Educación). Mucho se ha dicho que con este programa se ha creado un nuevo estilo de conducción para la televisión cultural a despojarla de la solemnidad y mostrarla de manera relajada e inteligente.
Parece que en Toluca la recepción de este tipo de propuestas, que gracias a una manera cuasi masiva que propone la televisión, tienen una mayor impacto en la sociedad de la ciudad.

¿Las cámaras imponen?
El Aula Magna se llenó. El patio central de Rectoría también. Hasta el Rector José Martínez Vilchis acudió a la cita, lo que es destacable ya que a eventos culturales “cotidianos” (como exposiciones, presentaciones teatrales, recitales o conciertos) su agenda le impide asistir. Autoridades de la Secretaría de Difusión Cultural de la UAEM también estuvieron presentes. Asistentes, en su mayoría profesores de la Universidad, formaron parte del público.
La dinámica de la transmisión no varió mucho en el formato que sigue el programa en estudio. La interacción con el público se generó al lanzar preguntas sobre personajes y lugares del Estado de México, y al concluir tras una hora de transmisión, se invitó a los asistentes a “tomarse fotos con los conductores o pedirles autógrafos”. La invitación fue bien recibida por el público ya que en el patio central se formaron largas filas de personas que buscaban llegar ante los conductores, mientras celulares y cámaras intentaban captar los rostros, de quienes en ese momento parecían todos unos “rock stars” de la cultura.

1 comentario

Dolores -

Estimados Dishosos:

Vivo al norte de Tampa, Florida en EEUU. Mi marido y yo vemos el programa gracias a Direct TV.

Me gustaría que hablaran sobre la palabra "estigma". Los mexicanos en los estados unidos con frecuencia sentimos tenerla en nuestra piel y en nuestro idioma, así como en nuestra incapacidad para expresarnos correctamente en inglés.

Además quisiera hacer un comentario sobre los conductores:

Disfrutamos la dichosa palabra no solamente por lo erudito de los comentarios sino que además nos gusta convivir con el buen trato y el buen humor que entre ustedes existe, pero cuando hay un comentario rasposo de uno de ustedes hacia el otro nos sentimos incómodos.
Me refiero al comentario de Pablo cuando se trató el tema de un director de orquesta que simpatizó con el régimen nazi. La intolerancia es precisamente lo que da raíz al racismo.

Con todo respeto, Dolores