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IMPULSO Estado de México || Sección Cultural

Entregan Colección Bibliográfica “Alejandro Ariceaga” al IMC

Dona la familia del escritor un acervo importante de libros relacionados con la literatura y el arte para compartir la ‘bibliolatría’ que lo caracterizó en vida

En el también homenaje participaron Alfonso Sánchez Arteche y Eduardo Osorio

Blanca Ocampo

Toluca

El día de ayer, martes literario en el Centro Cultural Mexiquense (CCM), se llevó a cabo la Entrega de la Colección Bibliográfica "Alejandro Ariceaga", la cual forma ya parte del acervo del Instituto Mexiquense de Cultura (IMC) al ser entregada de manera simbólica en la Biblioteca Central por Griselda del Socorro González, compañera de amores y andanzas del escritor fallecido en un mes de septiembre de hace dos años en tierras españolas.

Se trata de 1150 libros y 70 catálogos o folletos que alimentaron el afán de Alejandro Ariceaga -uno de los escritores más importantes en la historia de la entidad- por conocer y disfrutar de la literatura, del arte, de la vida; y que ahora serán puestos a disposición del público en general gracias a la generosidad de su familia.

En este acto, además de Agustín Gasca Pliego, director del IMC, participaron el escritor e historiador Alfonso Sánchez Arteche; Eduardo Osorio, escritor y presidente del Centro Toluqueño de Escritores (CTE), fundado precisamente por Ariceaga en 1983; y Carlos Olvera, director del Museo de Arte Moderno.

En su oportunidad, Alfonso Sánchez Arteche recordó que Alejandro Ariceaga "fue propiedad de todos porque supo darse generoso" y convivir con personajes destacados de la administración pública para hacerlos comprender la trascendencia de la creación literaria a través de su gran poder de convencimiento.

Y aunque dijo no sentirse "amigo privilegiado" del escritor de ‘Ciudad tan bella como cualquiera’ y de reconocer que entre los asistentes quizás no se encontraran los más "ariceólogos" como Alejandro León Meléndez, Sánchez Arteche recordó el gran apoyo que Alejandro Ariceaga daba a la gente: "el legado más grande es que a través del CTE alentó la vocación de jóvenes talentosos, hoy ya escritores consagrados".

Después de lo cual dio lectura a ‘Discreto como eras, nada más te ausentaste’, texto que escribió a propósito del fallecimiento de Ariceaga en 2005 y en el que refiere la sensibilidad y el valor humano de este narrador: "Todo artista creador tiene algo de paranoico y de hipocondríaco, porque está hecho de la flor de piel y de la carne viva del mundo; pero siempre creí que esa básica angustia existencial, indispensable para reinventar, embellecer o desenmascarar la vida, llegó a ejercer rudeza innecesaria con tu sensibilidad".

Para luego dar lectura también a dos textos de la autoría del escritor homenajeado, uno publicado en la revista Altiplano 2650 que dirigía Alfonso Sánchez García, y otro titulado ‘Camilo von Cobre’, uno de los primeros cuentos de Ariceaga publicado en Los Esperpentos No. 65 de TunAstral que data del 16 de agosto de 1965 y que escuchara Alfonso Sánchez Arteche a los 13 años de edad en uno de los cafés literarios de aquella Tribu de escritores.

Por su parte, Eduardo Osorio leyó el texto que antecede la antología de narrativa del Estado de México que realizó Ariceaga y otro más: ‘El cuerpo de una mujer’, el último de este autor publicado en forma de libro: "El cuerpo de una mujer tiene jardines atildados... es casa enorme, castillo medieval, hacienda y rancho... tiene la flama que me enciende".

Además de la ceremonia, la firma del convenio, la entrega simbólica de la donación y de la participación de los escritores frente a un público nutrido mayormente por estudiantes cuyo colegio atendió invitación expresa del IMC, se abrió en la misma Biblioteca Central una exposición de imágenes (fotografías, caricaturas, retratos) que hicieran de Alejandro Ariceaga varios autores.

Al final del acto IMPULSO abordó a escritores y amigos de Alejandro Ariceaga para recordar lo mejor de este narrador que dio aliento a la fría ciudad de Toluca con letras y propia vida.

Luis Miguel Vargas

Me enseñó a ser amigo. Fue mi jefe y siempre fue de una delicadeza y amabilidad extrema, nunca se le subió el ser buen escritor, porque él sabía que lo era perfectamente y jamás se les subió. Fui testigo de cómo creaba (...) fue asombroso ver su manera de crear; en ese tiempo no teníamos computadoras, teníamos una máquina Olivetti; cuando Alejandro iba a escribir un boletín o un oficio, se quedaba frente a la máquina unos 20 o 30 segundos concentrándose y se arrancaba: tacatacatacataca... y sacaba el oficio o el boletín perfecto, sin errores, sin tachaduras. Era un gran escritor (...) Ha sido una lástima su muerte porque no tuvo la oportunidad de una trascendencia mayor o de un reconocimiento mayor, porque trascendencia la tiene, pero de un reconocimiento mayor a nivel nacional.

Roberto Fernández Iglesias

Ya dije lo que iba a decir. ¿Tú recuerdas que Alejandro se haya presentado los martes literarios aquí? Yo creo que nunca se presentó, tuvieron que esperar a que se muriera para que se presentara en los martes literarios. Eso es lo único nuevo, habría que averiguarlo. De los muertos ya todos se aprovechan, ya no se defienden.

Alfonso Sánchez Arteche

Lo que pasa es que el ciclo se podría llamar los muertos literarios... Yo creo que en el caso de Alejandro su cosecha es generosa, precisamente porque era una persona muy participativa desde el punto de vista social, muchos jóvenes que junto a él se formaron y que serán los encargados de difundir su labor, y en cuanto a lo que viene después están escritores ya formados como Chimal y escritoras también. Lo importante del CTE es que también impulsó el surgimiento de talentos literarios femeninos, lo que en las décadas anteriores no se daba con tanta facilidad. Afortunadamente él sembró el terreno fértil que ha dado buenos frutos.

Luz del Alba

Recibió siempre con mucho afecto a la gente joven en el CTE, siempre invitó a gente joven a participar en la editorial de la que estuvo a cargo en el IMC y más allá de eso él siempre nos daba consejos: cuando íbamos a presentaciones a México (nos decía) que no chupáramos tanto porque algo nos iba a pasar, a esa camada. Y un gran y grato recuerdo de sus enseñanzas andariegas por Toluca se dio cuando tuve la oportunidad de hacerle un estudio (fotográfico) de varios días que anduvimos recorriendo Toluca. Me emociona que siga vivo.

Flor Cecilia Reyes

Amigos entrañables. Tuve la oportunidad de estar cuando él estaba como coordinador del CTE -él lo fundó-, programando eventos. Tuvimos oportunidad de trabajar juntos desde el CTE y también en el IMC, un compañero solidario, un hombre con un gran talento literario. En los años en que yo lo conocí era un hombre mucho más silencioso, con un trabajo hacia adentro y hacia la lectura. No terminamos de extrañarlo.

Alejandro León Meléndez

Creo que deberíamos recordar su calidad humana, era bastante entregado, bastante sencillo, le gustaba compartir lo suyo porque creo que pasó una etapa muy difícil en su infancia, lo sabemos, y no le gustaba que nadie estuviera mal junto a él. Siempre invitaba la comida, siempre invitaba el desayuno, no le gustaba que lo invitaran, no hubo chance de invitarlo nunca, pero podemos recordar en esos desayunos y comidas sus largas charlas. Fue un narrador largo, largo, ríquísimo.

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