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IMPULSO Estado de México || Sección Cultural

El CTE rinde homenaje a Alejandro Ariceaga con literatura viva

Entregan edición a Alonso Guzmán, ganador del Premio Estatal para Primera Novela

Blanca Ocampo

Toluca

A finales del año pasado, el Centro Toluqueño de Escritores (CTE) dio a conocer la edición número uno de la convocatoria del Premio Estatal para Primera Novela ‘Alejandro Ariceaga’, con la finalidad de publicar el trabajo de escritores inéditos aún en este género literario.

A muchos sorprendidos les pareció una buena oportunidad, entre ellos a Alonso Guzmán, quien participó para ganar con La agonía de la marmota, título del trabajo novelístico que le llevó 2 meses escribir, con todos sus días y sus más largas noches.

Sin embargo, el jurado calificador no sólo reconoció el valor literario de Alonso Guzmán, sino que también creyó conveniente recomendar para publicación otros 2 trabajos más: Las cosas que no vemos de Édgar León Meléndez, y Las garras del imperio de Manuel Calleros Pavón.

Así, como resultado de este premio que pretende ser también un homenaje sentido a Alejandro Ariceaga –escritor representativo de la literatura originaria de nuestra entidad–, se tuvo la edición de 3 novelas, cuya entrega se llevó a cabo el jueves pasado para homenajear de esta manera al autor de Clima templado, entre otras obras narrativas, y fundador en 1983 del CTE, a dos años de su fallecimiento acontecido en España.

Además de los beneficiados con el premio, entre los asistentes se encontraron familiares del autor recordado, y amigos como Benjamín Araujo y Alfonso Sánchez Arteche, quienes entregaron a los escritores –junto con Esteban Reynoud– los paquetes que resguardaban las novelas recién salidas de la imprenta, cuyas portadas incluyen un trabajo plástico original de Rocco Almanza.

Luego de la entrega y de algunas palabras pronunciadas para recordar a Ariceaga, familiares y amigos convivieron en las instalaciones del CTE, ubicadas en los tradicionales Portales de la ciudad que, en vida, le sirvió de inspiración a este autor nacido en 1949, fundador del primer suplemento cultural toluqueño.

En plena convivencia, IMPULSO abordó a Alonso, a quien vimos dándole a la guitarra en la pasada tocada en casa de Raúl Rock, pues además de ser escritor, egresado de la licenciatura en Letras Latinoamericanas por la UAEM, periodista, colaborador de IMPULSO y buen camarada, es integrante de la banda punketa Rein.

¿Qué onda con la propuesta literaria de La agonía de la marmota?

Lo que quería hacer es una novela que no tuviera anécdota, que no tuviera historia, que no pasara en realidad nada. La postura fue hacer una novela donde todos los personajes supieran que son personajes literarios, una reescritura sobre una escritura. No ocurre nada, todo está estático, no hay movimiento y por lo mismo todo es decadente, esto es lo que me interesa. Tú eres parte de nuestra generación y pues somos decadentes, aunque nos riamos de vez en cuando en algunas fiestas y nos la pasemos chido, siempre por dentro estamos que nos lleva la chingada. Entonces también era parte de eso, de no avanzar nunca, de no llegar a ningún lado, de estar completamente agotados de esperar el fin, estamos agotados de todo; esa era la idea.

¿Tienes otros proyectos en puerta, está trabajando otra novela o ya tienes listo algo para publicar?

Sí estoy trabajando, de publicar quién sabe porque sabes que es un desmadre, tienes que correr con un buen de suerte; pero tengo proyectos que estoy trabajando ahorita de novela y de crónica, precisamente en ese interés de nosotros porque me he dado cuenta de que veíamos un chingo de tele cuando éramos chavos. Con todos los que he platicado a huevo saben quién fue Candy Candy, Mazinger Z, Raúl Velasco y hay gente que hace cosas interesantes a pesar de que vio mucha tele, eso me interesa mucho y quiero rescatar de lo que vivimos en los 80, cuando bailábamos con Flans.

¿Qué opinas de los premios y las becas?

Antes era bien radical, así como que ‘eso es una mamada, güey, pinche premio institucional’ y bla bla bla, pero cuando fui a Guatemala y conocí a mucha gente con un buen de talento, que yo los leía y decía ‘no mames, ¿a poco tú escribes esto?’, y cuando te das cuenta que allá en ningún lado del país hay apoyos y que el centro literario o artístico, si aquí nos quejamos de que hay mafia, allá está más hard core. Conocí a un escritor, Amaury González, que se lee en los periódicos y escribía sátira política, con un talento para hacer reír..., tenía un fineza y estaba desempleado, trabajaba en los periódicos pero le pagaban una miseria. Y ahí fue cuando me di cuenta de que sí, que tú sabes que es política y los políticos apestan, pero por lo menos aquí cada estado de la República tiene su propio concurso, tienes más posibilidades de, si no vivir de esto, de por lo menos de que 5 güeyes se conozcan. Por eso regresé pensando en que, chale, pues hay que aprovechar quizá ¿no?, aunque sí tengo mis dudas y mis reservas con todos estos premiesitos.

¿Cómo te sientes más a gusto, tocando o escribiendo?

Tocar es más directo, es más físico, gritar a lo bestia; y escribir es un proceso más lento, pero creo que me siento mejor escribiendo.

***

A continuación damos más detalles sobre las otras novelas publicadas de acuerdo a las palabras de los propios autores

Las garras del imperio de Manuel Calleros Pavón

Tiempo de escritura: Un año de tener que investigar

Propuesta: Todavía no se ha llegado a ninguna conclusión con lo que pasó el 2 de octubre y quedan muchos cabos sueltos, de ahí tomé uno que se me hizo muy lógico: cómo actuaba la CIA en esa época cuando era lo más cruento de la Guerra Fría. Cuando había más enfrentamiento entre la URSS y EU estaban los estadounidenses muy nerviosos por el comunismo en México y con el movimiento estudiantil, entonces pienso que no se quedaron sin hacer nada, tuvieron que intervenir de alguna manera, y ésta es una propuesta de ficción de cómo pudo haber intervenido la CIA.

Las cosas que no vemos de Édgar León Meléndez

Tiempo de escritura: 3 semanas en la noche. Mi hermano prácticamente me dijo ten la convocatoria y la escribes, cuando vi la fecha dije ‘híjole, a ver’; me apuré, fue al aventón, con

puntos y comas donde no deberían estar, pero les gustó.

Propuesta: Lo único que espero es que se diviertan, realmente no soy muy profundo que digamos (...) Me aburrí de los vampiros, me gustan mucho pero dije ‘por qué no hablar de naguales’, entonces el villano principal es un nagual y el personaje principal –que no es precisamente un héroe– es un patán de primera que se dedica a cazar fenómenos paranormales y en el camino va divagando otras teorías.

***

Así recuerda Eduardo Osorio, presiente del CTE, a Alejandro Ariceaga

En lo literario, Alejandro moderniza la narrativa regional porque hasta antes de él los escritores oscilan en ambientar sus textos entre lo rural y lo semiurbano. Alejandro es el primero que –dado su contacto con la ciudad de México– aborda las nuevas formas de escritura, una de ellas la literatura de la onda y, sobre todo, es el primero que asume a Toluca como un personaje, eso es algo que después ya nadie nota. Rasgo humano:13 años que sacrificó su obra y no publicó nada.

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1 comentario

giyermo -

La novela marmota es excelente. Gracias por rolarla.
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