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IMPULSO Estado de México || Sección Cultural

Negocios mortuorios: nueva propuesta del cine mexicano

La segunda y más reciente cinta de Daniel Gruener, ‘Morirse en domingo’, narra una historia en torno a la muerte utilizando elementos de irónica inteligencia

Por: Silvia Márquez / Metepec 

Llegó el domingo para la familia Salas y con ello la muerte del tío Julio. En algún lugar de la Ciudad de México las funerarias hacen efectivo el día de descanso por lo que la familia debe echar mano de los servicios del que resulta ser un ‘zopilote’ que está metido en el negocio de tráfico de cadáveres.

Una serie de microhistorias que se entrelazan, hacen ver a Carlos (Humberto Bustos) que su tío no descansa tan en paz como podrían asegurar las cenizas que recibieron al mandarlo cremar.

Es así como junto al incomprendido Carlos, el espectador viajará a través de los mundillos de tráfico, ajuste de cuentas y la búsqueda desesperada e irónica de cadáveres de los que los ‘vivos’ sacan el mayor provecho posible.

"Morirse en domingo" es el segundo largometraje de Daniel Gruener, quien regresa con una ficción en largometraje después de "Sobrenatural" (1996). Apoyado en elementos histriónicos y narrativos de gran calidad, plasma en la pantalla una historia original en torno a la muerte. Desde la desesperación por la pérdida de un ser cercano hasta situaciones ácidas y punzantes mantienen a tope la ‘rueda de la fortuna’ emocional que creó Gruener.

La cinta representó a México en la competencia de la 54 edición del Festival de Cine de San Sebastián el pasado septiembre, siendo el territorio español el primero más allá de nuestras fronteras en el que se proyectó la película. En México tuvo su estreno en la pasada edición del Festival de Morelia y ahora llegará a las pantallas comerciales éste mes.

"Morirse en domingo" inició su rodaje en abril de 2006 en un billar de la colonia San Rafael en la ciudad de México y el resto de las escenas transcurren entre 53 locaciones en colonias como Tepito, la Del valle, el cerro del Chiquihuite y otras.

La fotografía de Memo Granillo (El crimen del padre Amaro, Aro Tolbukhin y El coronel no tiene quien le escriba) y la dirección de arte de José Luis Aguilar (Santa sangre y Cabeza de vaca) se conjugan para lograr ambientes peculiares, mundos oníricos y a veces de pesadilla dentro de los escenarios urbanos del Distrito Federal. Esto adereza la historia de Antonio Armonía que se nutre a la perfección con las actuaciones de Humberto Bustos (Amores Perros), Silverio Palacios (Y tu mamá también, Sin ton ni Sonia, Matando Cabos) y Maya Zapata (Santitos, La otra Conquista, La Ley de Herodes y De la Calle).

Bajo la supervisión musical de Lyyn Fainchtein (Amores perros, 21 gramos), la banda sonora es un deleite aparte. Además de que ayuda a la construcción de escenarios, cada pieza vale la pena para sumergirse en el abstracto mundo de los negocios mortuorios.

La producción de "Morirse en domingo" costó alrededor de 20 millones, obteniendo siete de Fidecine y la distribución está garantizada por Gussi y Altavista. 

Sin duda, el cine mexicano necesitaba propuestas como la de "Moririse en domingo" después de verse inundado por comedias románticas como "Efectos Secundarios" o "Cansada de besar sapos".

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Ficha Técnica

Director: Daniel Gruener

Guionista: Antonio Armonía

Director de producción: Sandra Solares

Asistente de dirección: Miguel Lima

Vestuario: Marilyn Fitoussi

Maquillaje: Regina Reyes

Sonido: Miguel Sandoval

Efectos: Alejandro Vázquez

Casting: Carla Hool

Editor Gabriel Rodríguez

Supervisión musical: Lynn Fainchtein

Diseño de audio: Andrés Franco

Post-producción: Tlacateotl Mata  


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Sinopsis

Julio Salas muere tras una larga enfermedad, pero es domingo y su familia por dificultades económicas se ve forzada a contratar los servicios de una modesta agencia funeraria. El dueño al hacerse cargo del cadáver lo vende a la universidad. El sobrino descubre el negocio y exige que el cuerpo del tío acabe en el horno crematorio, enamorándose de paso de la hija del incinerador. Esta historia de cadáver que no consigue la paz, está tratada según los cánones de la genuina comedia negra, que el realizador sabe utilizar con habilidad, provocando situaciones muy jocosas con la ayuda de unos actores excelentes.

Mucho humor, diálogos punzantes y surrealismo constante.

Esta película es sobre los mexicanos y este es un país que le sonríe a la muerte, le pone caras, la festejamos, le hacemos caricaturas. El mexicano sabe que con ignorarla no la evitará. Sin embargo, este amor imperecedero trasluce su perplejidad y su miedo a morir, tan arraigado como el de otras naciones. El mexicano se ríe de la muerte para celebrar el hecho de estar vivo y para encarar lo ineludible. Como diría Octavio Paz: "a los mexicanos la muerte nos fascina… nos atrae… nos venga de la vida, la desnuda de todas sus vanidades y pretensiones y la convierte en lo que es: unos huesos mondos y una mueca espantable".

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