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IMPULSO Estado de México || Sección Cultural

“El violín”, ya suena en Toluca

“El violín”, ya suena en Toluca

La multipremiada película cuenta una historia cruel envuelta en la belleza de la narrativa visual de Francisco Vargas

Por. Silvia Márquez / Toluca

Despues de un viaje interminable a través de las pantallas internacionales, el proyecto fìlmico de Francisco Vargas por fin llega a Toluca como parte de su gira de distribución por diversas ciudades, muy al estilo de los documentales ‘Ambulante’.

"El violín" luchó por encontrar una distribuidora en México mientras que, irónicamente, recorría diversos países y cosechaba una serie de premios intenacionales. Es hasta éste año cuando la película pudo ser traída a nuestro país, en donde intenta romper las barreras malinchistas.

El filme, escrito y dirigido por Francisco Vargas y que cuenta con la presencia de actores como Ángel Tavira, Dagoberto Gama, Fermín Martínez, Gerardo Taracena y Silverio Palacios, habla de una historia atemporal y sin un lugar fijo. En ella Don Plutarco (Tavira), su hijo Genaro (Taracena) y su nieto Lucio (Mario Garibaldi) llevan una doble vida. Por una parte, son humildes músicos rurales; por otra, apoyan activamente al movimiento guerrillero campesino contra el gobierno opresor. La música es el puente entre los bandos enemigos, pues Don Plutarco establece una estrecha relación con el capitán del ejército, mientras intenta recuperar las municiones de los rebeldes.

En su paso por Toluca, Francisco Vargas y Silverio Palacios conversaron con IMPULSO sobre la aventura que implica realizar un proyecto hiperrealista en el séptimo arte.

Francisco Vargas

Cuéntame del proceso dramático, narrativo y visual que siguió ‘El violín’...

La película está basada en la sencillez y uno de sus objetivos era tener esa palabra en medio y en todos los sentidos: el narrativo, estético, en el presupuesto, en la resolución de las escenas, en las herramientas que usamos para hacerla y hasta las últimas consecuencias. Esto surgió por querer contar una historia: la esencia de la esencia de la esencia, narrar una historia de la manera más sencilla y lineal. Ahorita pereciera que lo más espectacular es lo más impresionante y se trata de ponerle cada vez más y más y más. Aquí lo que yo buscaba era exactamente lo contrario, contar de la manera más sencilla una historia, porque de esa manera tiene mucho más fuerza que lo otro que intenta ser grandilocuente y súper rebuscado.

Sin embargo tienes una fotografía preciosista...

Sí, pero siempre respetando la misma premisa. Lo que te decía también se va a la foto, hacerla de una manera sencilla, que no quiere decir simple o ‘facilona’. El trabajo de Martín Boege

es excepcional y en muchos lugares donde hemos presentado la película ha sorprendido a propios y extraños.

Además en medio de ustedes estaba Ángel Tavira, justamente hablando de esa sencillez...

Él fue elegido porque era lo que se necesitaba para la película ya que cumplía con esa idea de hacer una película verdadera, que pareciera un documental, por eso está hecha con cámara en mano, blanco y negro, actores súper buenos como Silverio Palacios, Dagoberto Gama, Gerardo Taracena y a un lado un viejo como Don Ángel Tavira.

¿De qué manera se puede pasar de contar una anécdota a realizar un trabajo cinematográfico de tanta calidad como el que vemos en pantalla?

Primero que uno no esté pensando en hacer una joya cinematográfica o una obra de arte, quitarse todas esas ideas de la cabeza y la clave es que uno piense en el mensaje que se quiere transmitir. Ese es el objetivo, para eso se hacen las películas como ésta, porque hay otras que se hacen como en panadería nada más para vender palomitas, pero hay otras en las que enserio quieres transmitir algo y cuando ese es el objetivo es fácil saltar de la anécdota a contar la historia porque no estás pensando en todo lo demás, sino en sólo contar la historia de una manera más honesta, verdadera, directa, apasionada.

Los corridos musicales, ¿qué papel juegan en la película?

En primera la película es un corrido. Yo me crié con la música popular y dentro de ella los corridos. Es una música que me gusta mucho y me pareció una buena manera de contar esta historia como un corrido y de alguna manera lleva esa estructura. Además, dentro de la película hay un corrido que es el que hace la transmisión musical de la historia, del saber, de todo, del viejo al hijo y del hijo al nieto. En este caso no se rompe la cadena y luego el niño transforma ese corrido y de ser un corrido de los Herrera lo hace un corrido de los Hidalgo, que es su familia. La única herencia que le queda al niño es la música, su guitarra y lo que sabe.

Por otra parte "El violín" se ha vuelto una leyenda en el extranjero, sin tener desde el principio el apoyo de una distribuidora aquí en México. ¿Cómo fue ese proceso?

La onda es que después de mayo en Cannes tuvimos que ir durante un año a llevar la película a festivales, por fortuna iba ganando entre uno y tres premios por mes y eso hizo que la gente hablara, que los medios de comunicación la siguieran y que se preguntaran ‘¿en México cuándo?’. Tuvo que hacerse todo eso para que fuera distribuida acá porque desafortunadamente la distribución en México de las películas mexicanas está muy mal y cuesta demasiado trabajo hacer que las películas lleguen aquí. Es una pena que primero tengan que ser reconocidas en el extranjero para que luego vengan a nuestro propio país. Eso hizo que ya la conozcan en un montón de lugares, que se haya estrenado en Francia en enero y siga en cartelera, que se haya estrenado en Brasil, en Colombia, en Polonia, en Inglaterra y demás y en México se estrene al final.

¿Qué proyectos siguen para ti?

Ahora quiero terminar de escribir un par de películas que estoy planeando y terminar la promoción de ‘El violín’ para hacer lo que sigue.

Silverio Palacios

Después de encontrarte en ‘Morirse en domingo’, ¿cómo fue la construcción de tu personaje en ‘El violín’?

Fue sencillo y no. Fue sencillo porque apenas entré al set me di cuenta que ya se había gestado un ambiente, un mundo en donde se había creado una actitud de rebeldía, con rencores, con odios amarrados en un paliacate en defensa de la dignidad, que es ese mundo en donde se desenvuelve la gente que está marginada, que está olvidada por las instancias de gobierno y que tiene que vivir en la resistencia perennemente. Fue fácil en ese sentido, Francisco –Vargas- ya lo había logrado. Desde luego platicamos en los previos, en los ensayos, cuando veíamos los documentales de la guerrilla, cuando se estaba construyendo el entorno, pero cuando yo llegué al set ya todo funcionaba en términos de guerrilla, hasta la misma filmación, había que ir en contra del tiempo que no nos era favorable, contra los recursos que no los hay como siempre, siempre hay que desanimarse pero sobreponer el espíritu y luego sobreponer el carácter y descubrir las responsabilidades del personaje, en este caso la responsabilidad del comandante guerrillero, ver en qué sentido funciona y lo más importante: ver qué parte de la historia me corresponde contar. En ese sentido fue fácil entablar una relación actoral con actores de la talla de Taracena que ya estaban involucrados.

¿Cómo terminaste con ‘El violín’?

Todavía no termino, aquí estoy. Parece que ‘El violín’ ha abierto un horizonte, me compromete en el sentido de que me vea yo mismo con la capacidad de proponer otras cosas actoralmente. En ‘El violín’ fue una prueba, necesito retarme y buscar otro personaje para ver si es cierto que tengo esas posibilidades.

Guillermo del Toro dijo que ‘El violín’ muestra la forma de hacer cine en México...

Es difícil no detectar que este cine es mexicano y desde luego él que es mexicano lo sabe. Esto no es todo México, pero sí es un México muy importante y sí es una forma de producción nacional porque destaca los valores actorales, de producción, temáticos, todos los valores en torno a cómo se crea una película, eso es muy nuestro definitivamente. Todos los actores que participamos ahí somos mexicanos y los que no son actores también corresponden a la pasión y el juego de hacer un rodaje y con la valentía.

Ángel Tavira, quien no tiene una formación actoral, ganó como mejor actor en "Un Certain Regard" de Cannes, ¿qué te deja a ti este hecho?

La primera lección que me dieron en actuación y que me lo dijo Alfredo Joscovich es que actuar en el cine es no actuar y siempre se me quedó grabado. Eso implica mucho porque los actores, sobre todo de teatro (de donde viene mi formación), siempre tratamos de construír el personaje con un rango gestual, con un rasgo de comportamiento físico y demás, pero en el cine tenemos un espacio muy condensado para poder imprimir una sustancia pequeñita de verdad y para eso simplemente hay que ser muy sencillo como es Don Ángel, muy espontáneo, muy original. Esa es una lección.

¿Cómo ubicas a ‘El violín’ dentro de tu carrera cinematográfica?

Es un paso favorable en mi desarrollo profesional como actor. Me obliga a tranajar más a fondo en la mejora de mis herramientas para hacer una propuesta cada vez más interesante.

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