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IMPULSO Estado de México || Sección Cultural

En X aniversario de la Escuela de Artes Plásticas de la UAEM

Confluencias: música de nuestro tiempo, mesa redonda a 3 voces de compositores mexicanos contemporáneos: Lavista, Ortiz y Sosa

Blanca Ocampo

Toluca

En el marco del X aniversario de la Escuela de Artes Plásticas de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM) se han llevado a cabo diversas actividades académicas, entre ellas la mesa redonda titulada "Confluencias: música de nuestro tiempo", con la participación de 3 destacados compositores en el ámbito nacional: Mario Lavista, Gabriela Ortiz y Rogelio Sosa.

Así, en el auditorio de la Facultad de Turismo de la UAEM, el lunes pasado estudiantes de las artes visuales tuvieron oportunidad de acercarse a la propuesta musical contemporánea desde la perspectiva de los propios creadores, un acierto sin duda que merece el reconocimiento a los organizadores, pues si pocas veces es posible escuchar el trabajo musical contemporáneo en las salas o foros, en menos ocasiones se tiene la facilidad de platicar con quienes se esfuerzan por ampliar el espectro sonoro en nuestro país.

La pregunta dirigida a los 3 participantes que dio cuerpo a la mesa redonda fue ¿qué está sucediendo con la música?

Mario Lavista, profesor del Conservatorio Nacional de Música, decidió primero dar una definición de la música contemporánea: "Sería aquello que pone en tela de juicio un lenguaje tradicional que conocemos como tonalidades", y para mejor comprenderlo hizo un símil entre arte figurativo y la música tonal, en contrapropuesta del arte abstracto y la música atonal.

Agregó que una de las características del fenómeno musical moderno es su pluralidad: "El hecho importante es que hay una multiplicidad de voces, lo que da rostro a la música contemporánea (...) En México sucede así, hay compositores con voces distintas buscando nuevas maneras de decir las cosas" y mencionó, entre muchos otros ejemplos no sólo de nuestro país, el caso de John Caige.

Por su parte, Gabriela Ortiz, quien ha dedicado parte de su trabajo al cine, apuntó que lo fundamental también en cómo el público asiste a los nuevos lenguajes musicales, donde la melodía, el ritmo y la armonía, si bien no están agotados aún, dejan lugar a otros parámetros y formas de construcción, tales como la densidad, el color, la textura, la dinámica y el volumen.

Asimismo resaltó la relación estrecha entre la música y la tecnología en la actualidad, cuando incluso "el ruido per se tiene un valor estético".

Todo lo cual, de acuerdo a Gabriela Ortiz, quien en 1990 obtuvo la beca del Consejo Británico para cursar estudios en The Guildhall School of Music and Drama, enriquece el panorama musical de hoy en día. Resaltando a su vez la nueva relación entre el intérprete y el compositor: "También hay evolución en los intérpretes descubriendo formas distintas y más ricas", propiciado por la construcción de nuevos instrumentos.

Ortiz, sin embargo, opinó que "la música orquestal tiene grandes rezagos", al no incluir en su repertorio estos nuevos lenguajes.

Rogelio Sosa, con la experiencia, entre muchas otras, de haber estado en el laboratorio de creación musical con el maestro Julio Estrada, explicó que el arte sonoro se vale de muchos medios para concretarse y que no necesariamente puede ser generado por músicos en el sentido estricto, entendiendo al arte sonoro "como una extensión de la música contemporánea".

A lo cual propuso un paralelismo, siendo difícil catalogar el fenómeno, el arte sonoro se acerca al performance, hablando del terreno de las artes visuales.

En opinión de Sosa, la aplicación de la tecnología abrió un campo amplio de posibilidades: "Se está gestando un interés por el sonido" que antes no había, en aras de una mayor precisión por parte de los compositores que apuestan por la utilización de nuevos medios de generar sonidos sin, necesariamente, el factor instrumental, sino por ejemplo de manera sintética.

En este sentido, Lavista agregó que mientras en la música instrumental es fundamental la existencia de la partitura y el intérprete, en la música contemporánea, en su mayor parte electroacústica y almacenada en modernos dispositivos, el proceso interpretativo se equipara al proceso creativo sin necesidad de una notación, el compositor va directo al oyente. Aunque también mencionó la existencia de una música mixta.

Luego de estas consideraciones, los compositores ofrecieron a los asistentes una muestra de su trabajo. Lavista dejo escuchar una pieza basada en el mito de Marcias –sátiro que retó al dios griego Apolo– para oboe y 7 copas de agua. Gabriela Ortiz expuso 3 de 5 partes con la intervención de una soprano y un cuarteto de cuerdas al que se integra la cosmovisión maya concentrada en el Chilar balam. Rogelio Sosa ofreció una composición para flauta y medios electrónicos, la cual fue calificada como la "más rabiosamente contemporánea".

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