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IMPULSO Estado de México || Sección Cultural

Zoon theatrykon: tu casa lleva tu nombre

Zoon theatrykon: tu casa lleva tu nombre

Un homenaje y el inicio de una historia; el Teatro Universitario de Cámara “Esvón Gamaliel” 

Por: Silvia Márquez / Toluca 

Suave y lento. De esa manera el viento agitaba la tela color verde sobre la puerta del Teatro Universitario de Cámara ante las voces de las personas que se arremolinaban a la entrada. En el interior las luces permanecían apagadas, el escenario ideal para la serie fotográfica de Jorge Ortega en la que se exploraban los recuerdos y aparecía el mismo rostro, el de Esvón Gamaliel.

La tela cayó minutos después de las seis de la tarde del pasado miércoles. Letras doradas se ordenaron frente a los ojos de todos en el homenaje post mortem y dejaron leer: “Teatro Universitario de Cámara. Esvón Gamaliel”.

Los aplausos, las lágrimas y el recorrido ritual de los espectadores a los asientos del teatro siguieron en el número. Las luces se encendieron. El blanco y negro de las fotografías, que llenaban las paredes del recién bautizado recinto, iluminó las puestas en escena, el desgarramiento, las pasiones.

Tres sillas en el escenario, dos músicos al costado y una estructura metálica cubierta de hiedra verde dieron la bienvenida a los sentidos.

“Sabemos quién es alguien cuando podemos medir el tamaño de su ausencia. Luis de Tavira”, fueron las palabras pronunciadas por Virginia Aguirre y que dieron inicio al recorrido dramático – musical a manera de homenaje al artista que supo darle significado al dolor de vivir.

Ya escribía Esvón Gamaliel, junto con Marcelino Castillo y Víctor Nava, que el “dolor-risa, amor-llanto, ilusión-desesperanza, razones de todos los días se destila ahí, en el espacio escénico, despertando en el espectador catárticos momentos de diversión liberadora, bajo cuyo efecto la realidad verdadera se descifra acendrada y sustantivamente”.

De repente fuimos testigos de ejercicios dramáticos por parte de Óscar Esqueda, Virginia Aguirre y Adalberto Téllez, del espacio vacío que simbólicamente ocupó Esvón durante el homenaje a su ausencia, de la luz jugando con los gestos, de la música a cargo del dúo Corazón Caliente

La realidad de la última escena fue recordada gracias a la pluma de Eugenio Núñez Ang, quien a través de las letras describió: “...la última escena no podía modificarse / sin alterar la anagnórisis / sin cancelar la catarsis / tú ya lo sabías: / escribir la carta / fade in a la música de fondo / la doliente voz de La Lupe / la vida es puro teaaaatro / y lentamente apurar ese momento después / dejar entrar la luz / y escuchar en off los gritos sordos de tus amigos / fin de la escena fin de la obra / tus propias palabras te retratan / como si fueras tú y no nosotros allí / en ese enorme retrato de familia / los que nos despedimos / porque al caer el telón todos morimos un poco”.

Al final la luz llenó todo el espacio; el actor, director escénico, escenógrafo, vestuarista, musicalizador, iluminador, dramaturgo, académico e investigador universitario revivió entre los aplausos en la fría Toluca, justo antes de que cayera el telón.

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1 comentario

Harry Myhre -

Muy bueno Silvia! me gusto mucho!
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