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IMPULSO Estado de México || Sección Cultural

Gestión, un paso que debe dar el IMC

Gestión, un paso que debe dar el IMC

No se creará un departamento, "será un área con dos personas trabajando en recolectar recursos económicos", dijo Agustín Gasca Pliego

Por: Silvia Márquez / Toluca

Hace cinco años, en Montevideo, se llevó a cabo el Foro Iberoamericano de ciudades para la Cultura, realizado por la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI), la Diputación Provincial de Barcelona y la Intendencia de Montevideo.

En dicho Foro, el sociólogo venezolano Tulio Hernández presentó una ponencia: La investigación y la gestión cultural de las ciudades, en la que exponía, esencialmente, que "la innegable circunstancia de que las escalas de necesidades en el campo de la cultura no tienen la contundencia, la visibilidad o el rango de amenazas que generalmente adquieren en otros campos (no hay epidemias, como en la salud; ni cifras alarmantes, como las de analfabetismo o deserción escolar, en educación), son factores que en su conjunto hacen creer que la gestión de la cultura no requiere de los mismos ‘insumos’ de realidad que otras esferas".

Y Hernández sigue: "Esta preocupación por los aspectos, digamos, tangibles de la gestión cultural no debe significar en lo más mínimo abandonar o soslayar su naturaleza simbólica irreducible a datos y cifras porque precisamente es en esa naturaleza ‘intangible’ donde se encuentra su máximo valor: en el hecho de funcionar a un mismo tiempo, tal y como lo señalara alguna vez Edgard Morin, como el cemento ideológico pero también como la enzima que, de un parte cohesiona y le da consistencia a una sociedad y, de otra, la moviliza generando innovaciones y rupturas".

El concepto de cultura, gestión y políticas culturales en el Estado de México permanece en un terreno donde, por momentos, la bruma de la inconsistencia no permite ver el camino. Las aproximaciones teóricas se alejan de la práctica y ésta, la mayoría de las veces, tiene que cambiar y ajustarse más a un proyecto ceñido a datos duros que a la producción de la antes mencionada "enzima social".

Justamente el campo de la gestión dentro del Instituto Mexiquense de Cultura (IMC) es uno que, a veinte años de operación, no queda definido ni en la teoría ni en la práctica. Es sabido que no hay recursos económicos que alcancen, pero ese factor no debería ser pretexto para evitar la mejora de programas y procesos.

Agustín Gasca Pliego, titular del IMC, en entrevista con IMPULSO, mencionó que la creación de un área dedicada a la gestión es "una idea que se había explorado desde hace algún tiempo", pero "no es tan fácil hacerla".

La visión de Gasca es la de "un área de recaudación de fondos" que tendrá que ver con "conseguir patrocinios en o para la promoción cultural, pero patrocinios no de bocadillos o de ver quién da el vino, sino de aportaciones importantes para la promoción cultural en el Estado de México (...) por ejemplo tratar de conseguir recursos para compra de acervo artístico".

Dicho patrocinio, dijo, deberá venir de "empresas, de empresarios en lo personal, Organizaciones no gubernamentales o Asociaciones civiles".

El esbozo del proyecto contempla "una unidad pequeñísima", pues "no se trata de poner a mucha gente". La finalidad, entonces, es "enfocar el esfuerzo del Instituto para ese tipo de promociones y si el mecanismo es exitoso, pasárselo a los municipios. Hay muchos que están interesados en la promoción cultural, pero desafortunadamente las necesidades primarias de la población: agua, drenaje, alumbrado público, etcétera, se comen los presupuestos municipales. No será descabellado pensar que en un número de años razonable, yo diría en cuatro o cinco, también los municipios pudieran tener un área de recaudación de fondos para la promoción cultural".

El acercamiento con instituciones privadas no queda descartado y según Gasca Pliego, se tiene que voltear la mirada al renacimiento del mecenazgo.

"Hay colecciones que han adquirido empresarios y que la han llevado de manera particular, pero también para exhibiciones públicas, o cuántos museos no llevan el nombre de un gran empresario o de una empresa.

"En México esto es incipiente, pero ya hay personas que están trabajando (...) Hay dos ámbitos en los que es muy fácil que las empresas quieran invertir; uno es en medio ambiente y otro es la cultura".

Los recursos que podrían reunirse, irían, por ejemplo, "a la publicación de más libros (...) y la mejora de nuestras instalaciones".

Si la definición del proyecto aún no está terminada, el paso a la práctica resulta todavía más escueto. Cuando se cuestionó a Gasca sobre el inicio de operaciones de dicha área, respondió: "en esas andamos", seguido por "en el 2008 pueda detonarse este proyecto".

Finalmente, como él mismo dijo, "no es lo mismo pedir cooperacha para vender un boleto de 10 pesos que para hacer un proyecto atractivo para las grandes empresas y que realmente tenga una rentabilidad social".

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