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IMPULSO Estado de México || Sección Cultural

La ventana indiscreta

La ventana indiscreta

Desayuno en Plutón

Por: Eridania González Treviño 

"Me encanta hablar de nada, es de lo único que sé algo."

Óscar Wilde

El término tolerancia, como lo conocemos hasta el día de hoy, surge en el siglo de las luces con Voltaire, el máximo escritor de la prosa francesa según Borges y uno de los intelectuales que encabeza la creación de la Enciclopedia. Tal vocablo nace a causa de las injusticias cometidas sobre las masas oprimidas de la época por un gobierno monárquico obediente a los mandatos de la iglesia. Censura a todo y a todos, prisión para los trasgresores del sistema y muerte para los pecadores. El mismo Voltaire fue perseguido, encerrado y exiliado por su reacción en contra de un sistema irracional y fanático.

A cuatro siglos de su creación, la tolerancia se tropieza a cada momento con la ignorancia y la cerrazón. Aún ahora, inicios del siglo XXI, en todo el mundo existe alguien perseguido y, por supuesto, un persecutor. Aún hoy el caucásico censura al negro, el cristiano al ateo, el sabio al ignorante, el sano al enfermo, el no fumador al fumador, el heterosexual al homosexual, sin reconocer que todos tenemos un poco del otro, al que no disculpamos ni toleramos. Vivimos en un mundo de falta de respeto a los demás y, por consecuencia, a nosotros mismos.

La tolerancia es una acción difícil de ejecutar y, al parecer, fue creada para aquellos que están más allá del bien y del mal, para aquellos que como Voltaire, no son de este mundo y se precian de existir, de alguna manera, en la inmortalidad y en tierras con nombres que aquí ni siquiera sabemos pronunciar.

Pero del océano de intolerancias que nos describen a cada uno de nosotros, rescato empapada y fresca la que se pronuncia en contra de la homosexualidad, inclinación sexual existente desde la misma aparición del humano sobre la Tierra. Pues bien, las manifestaciones de toda clase en contra y a favor de esta preferencia son incontables y las cinematográficas también; sin embargo, hoy destaco una de ellas por su belleza tanto en contenido como en imagen, y porque de ella deberíamos aprender lo que de tolerancia ignoramos.

Desayuno en Plutón

 (Breakfast on Pluto, 2005) es un filme que se cuenta en una ligera y divertida introducción seguida por 36 mínimos episodios que titulan los momentos, significativos o no, de la vida de un hombre, que sueña caminar bajo la luz de las bombillas que iluminan su hermoso y delicado rostro. Con el fondo de "Baby Sugar Love" y una narración en off, Desayuno en Plutón nos invita a todos a la vida de Patrick, un bebé, un niño, un joven irlandés homosexual que busca incasablemente la felicidad.

En un ambiente de violencia y seriedad, donde los ingleses odian a los irlandeses y viceversa, donde las bombas son el pan de cada día, donde las ideologías aterradoras se hacen presentes y se expresan a cada momento a través de una explosión, los rosas y amarillos brillantes, las lentejuelas deslumbrantes, los tacones y suelas del tamaño de un escalón, los rojos carmesí de labios carnosos, y todo aquello dulce y afeminado que define a una larga y esbelta figura de mujer estacionada en un estructura humana de hombre, no tiene espacio y corre el peligro de extinguirse.

Patrick es el persecutor del incansable e irrealizable cuento de hadas, donde él es la princesa amada y la seriedad no tiene lugar, porque la realidad es demasiado real como para soportarla y de tanto llorarla está inundado el mundo de toda esa agua salada. Patrick es todos nosotros, homosexuales y heterosexuales, intentando amar y ser amado sin importar nada, él es el deseo platónico de un mundo mejor, él sólo quiere un lugar, como todos nosotros, donde sienta que las piernas se le vuelvan aire.

Y para todos nosotros Neil Jordan, cineasta irlandés, que se ha caracterizado por sus recurrencias temáticas referentes a la diversidad sexual, nos ofrece una oda a la intolerancia y un homenaje a la comunidad homosexual, un Desayuno en Plutón el lugar idealizado para todos nosotros, habitantes de este planeta, y en especial para aquellos a los que no les importa si nacieron o se hicieron,  y sólo son.

"Toma mi consejo, si amas a alguien no lo pienses dos veces…" (Sugar Baby Love) 

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