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IMPULSO Estado de México || Sección Cultural

Columnas

Las razones del diablo

Las razones del diablo

 

¿Día histórico?

Por: Dionicio Munguía J.

 

Al conocer el triunfo de Barack Obama en Estados Unidos, recordé una de las novelas de Irving Wallace, El hombre, sobre la posible llegada de un hombre de color a la presidencia de aquella nación. No era muy posible esta situación en el momento en que Wallace la escribe, es más, el racismo de los norteamericanos estaba en pleno auge y su apartheid era más soterrado y oculto que el de Sudáfrica. Se había realizado una guerra civil entre los estados sureños esclavistas y los norteños antiesclavistas; se habían realizado manifestaciones sangrientas un poco antes de la aparición de este libro en 1964 y se hablaba de Martin Luther King y Malcom X, como representantes de la negritud, mismos que fueran asesinados en diferentes épocas pero, como dicen los analistas, por el mismo grupo de fanáticos reaccionarios (no se sabe si blancos o negros, porque la historia de Malcom X dice que fue asesinado durante un mitin en donde la gran mayoría de los asistentes eran negros). La realidad de aquellos años hacía imposible la llegada a la Casa Blanca de un hombre de raza negra, de un afroamericano. Hoy ya es más que factible, es una realidad.

Obama representa el cambio de personalidad dentro de la política norteamericana, pero seguramente será también el pretexto para una diversa literatura y ciertas especulaciones que van más allá de la pluma un tanto profética de Irving Wallace. Mientras no deseamos que los acontecimientos sigan la traza de la novela, esperamos que la imagen tan dañada de los Estados Unidos por un presidente que, según algunos, es uno de los más ignorantes que han pasado por el máximo poder estadounidense. Y no lo dudo. De aquí en adelante, como ya lo hiciera cierto renombrado cineasta, las burlas para el gobierno de Bush serán mayores, pero siempre no sólo se le recordará por lo que hizo, por las burradas que dijo, por la estupidez crónica que padece el señor, sino por el genocidio en que envolvió a los norteamericanos en pos de un nacionalismo absurdo y poco comprendido. Ahí están todavía los efectos de la guerra en Irak, la tremenda deuda interna que tienen los norteamericanos, esa falsa imagen del "american dream" que ahora se va desplomando de manera espectacular.

Si bien Wallace inventa un conflicto militar entre los rusos y los norteamericanos para ejemplificar las posibles consecuencias de un gobierno débil, además de dirigido por un negro, y de la inteligencia más o menos lógica que ayuda al protagonista a salir del hoyo, esperamos que la realidad no se invente un cataclismo peor del que sufrimos con este tipo de presidentes populistas, un tanto ignorantes (o un mucho ignorantes), que han subido al poder de manera oscura (en el caso de Bush) o mediante un lenguaje muy florido que, por obvias razones, atrajo a un electorado que buscaba el cambio y que no tuvo más opción que echar mano del botudo de Guanajuato. Dice Wallace, casi al final de la novela, que todos los países tienen el gobierno que se merecen. ¿Será el de Obama un gobierno que se merezca Estados Unidos o simplemente se convertirá en un presidente histórico, no por el número que es, sino por su raza? Eso, el tiempo lo dirá.

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Escaramuza

Escaramuza

 

 

 

Típicamente norteamericano

Por: Polo Castellanos

Segunda y última parte

Ni tan expresionista ni tan abstracto ni tan norteamericano

 

Mientras toda la artillería dirigía sus baterías al objetivo, bajo la dirección de la abominable mano del capitalismo, los artistas pensaban otra cosa. Willem de Kooning, un holandés naturalizado estadounidense, en su momento observó "es un desastre que nos pongamos un nombre" cuando en realidad el común denominador entre los artistas era el gusto por la experimentación y añadía -respecto a la concepción de que Estados Unidos se convirtiera en el centro cultural del mundo- que representaba una carga con la que los artistas parecían más jugadores de un equipo de béisbol que estaba escribiendo la historia americana. Motherwell por su lado, decía que le apuntaba más a "una historia no chovinista del arte moderno... no todos los americanos son mongólicos".

Y mientras Mark Rothko -el único consecuente con los mandatos de sus patrones en la CIA- perseguía comunistas a través de la Federación de Pintores y Escultores Modernos; Ad Reinhard -el único consecuente con sus ideas de izquierda y el único que se negó a ser cómplice- clasificaba a sus colegas con los más variopintos adjetivos, desde charlatanes hasta "trasero de Harpers Bazar" como le decía a Jackson Pollock. Comparaba la crítica de arte con "babeos" y arremetió contra Greenberg tildándolo de "papa-dictador" y a los museos: "un museo debía de ser 'un tesoro y una tumba, no una oficina de contabilidad o un centro de diversiones." De hecho, Reinhard tenía su versión acerca del arte abstracto y el arte en general:

 

"... El arte no necesita justificarse con 'realismo' o 'naturalismo', 'regionalismo' o 'nacionalismo', 'individualismo' o 'socialismo' o 'misticismo', o con cualesquiera otras ideas.

[...]

Todo arte abstracto que se dedique a combinar, mezclar, diluir, explotar, vulgarizar o popularizar priva al arte de su esencia y deprava la conciencia artística del artista. El arte es libre, pero no de acceso libre."

Por otro lado, tampoco se estaba inventando el hilo negro, en realidad lo que los artistas estaban haciendo en su mayoría era crear su versión de expresionismo y de abstracto a través de las experiencias compartidas -sobre todo con los artistas vanguardistas provenientes de Europa- y de la propia experimentación.

Por ejemplo, Rothko, otro naturalizado norteamericano, planteaba y ponía en práctica la cuestión de la llanura, quitar todo lo ajeno a la bidimensionalidad propia de la pintura, planitud en la forma, el color y la "experiencia religiosa" o misticismo son asuntos que ya se habían planteado algunas décadas atrás con Malevich y Mondrian.

¿Paralelismos culturales? Y aunque Rothko defendía la cuestión de la llanura, como lo manifestó junto con Adolph Gottlieb y Barnett Newman en 1943:

 

"... somos partidarios de la expresión simple del pensamiento complejo. Estamos a favor de la forma grande porque tiene el impacto de lo inequívoco. Deseamos reafirmar el plano pictórico. Estamos a favor de las formas planas porque destruyen la ilusión y revelan la verdad."

Paradójicamente, le metía textura a los cuadros, rompiendo la bidimensión. Utilizaba "la ilusión", que tanto aborrecía, para hacerlos bidimensionales e incluso realizaba esfumados entre un color y otro que generaban volumen y éste es, según Greenberg, un elemento propio de la escultura, poniendo en entre dicho la cuestión de la autonomía. Sin embargo, independientemente de las incongruencias de estos dos "finísimos" caballeros, de quienes hemos tenido la oportunidad de ver algunas de las enormes obras de Mark Rothko, no podemos negar que son un verdadero goce visual, aunque algunos no percibamos ninguna "experiencia religiosa" ni encontremos en la simplicidad de sus formas rectangulares ningún pensamiento complejo.

Otro ejemplo, De Kooning nunca abandonó la pintura figurativa y era tremendamente expresionista el uso de las grandes cantidades de material y una pintura totalmente gestual rompían con el esquema de "llanura" o lo planteado por la abstracción. Sus series de mujeres lo acercan más al expresionismo e incluso algunas pecan hasta de cubistas alejándolo completamente de la pintura abstracta.

Un caso muy concreto es el de Jackson Pollock que no fue ni el único ni el primero en meterse a su obra, ni tampoco fue el único en romper con las dimensiones del espacio, hay que recordar que Pollock fue influenciado por el muralismo mexicano. Sin embargo, la obra de Pollock se acerca más a lo que la teoría del expresionismo abstracto se planteaba, de hecho es un artista, que independientemente de cómo fue utilizado por toda la parafernalia política y los usureros que lo comercializaron, como Vogue y Life; de alguna manera se mantenía al margen, pendiente de no perder contacto con la pintura:

"Mi pintura no viene del caballete. Casi nunca estiro la tela para pintar. Prefiero afirmar la tela sin estirar sobre una pared dura o el piso. Necesito la resistencia de una superficie dura. Sobre el piso me siento más cómodo. Me siento más cerca, más parte de la pintura, ya que de esta manera puedo caminar alrededor, trabajar desde los cuatro costados y estar literalmente en la pintura. Esto es similar a los pintores rupestres indios del Oeste...

Cuando estoy en la pintura no me doy cuenta de lo que estoy haciendo. Sólo después de una especie de período 'de acostumbramiento' ver, en lo que he estado. No tengo miedo de hacer cambios, destruir la imagen, etcétera, pues la pintura tiene una vida en sí misma. Trato de que surja. Sólo cuando pierdo el contacto con la pintura, el resultado es una confusión. Si no, es pura armonía, un fácil dar y tomar y la pintura sale muy bien."

Pareciera que todo el expresionismo abstracto norteamericano fuera una completa farsa inventada por gringos, pero es real, tan real que ha influido en un sin número de artistas contemporáneos y en la misma historia del arte. Sin embargo, para abordar al expresionismo abstracto norteamericano, se deben de analizar todos los factores que influyeron en su desarrollo para poder entenderlo en sus justas dimensiones, ni más ni menos. Pero sobre todo entender, que al rededor de un fenómeno como éste, la manipulación, la mentira y el encubrimiento son armas tan poderosas que pueden cambiar el rumbo de la historia. Hoy, parte de los mitos de la historia del arte moderno se los debemos a la CI.

Las razones del diablo

 

Crisis

Por: Dionicio Munguía J.

 

Por más que intento encontrar soluciones a la poca productividad literaria que he padecido en estos últimos días, los resultados presentan secuelas nada agradables. Las hojas en blanco se van acumulando en la imaginería personal, dejando impolutos montones de páginas que no han rozado las palabras que, por lo general, obtengo sin grandes esfuerzos. Incluso esta columna que ahora escribo tiene ya tres versiones que no han satisfecho las exigencias personales de comunicación. Por más que intento, las palabras que se hilan dejan mucho que desear y son "deleteadas" de forma inmediata, lo que provoca una desazón interesante en los dedos.

No importa que Celso Piña esté en mis oídos. Lo que siempre ha sido importante para mí, la música, ahora no es precisamente una gran ayuda. Por más que respiro, hago mantras, invento juegos de palabras (que por cierto no pasan de tres), busco en imágenes, fotografías, sueños, nada sale, nada brota de mis manos. Mi mente se siente alejada del lenguaje y sólo imágenes literarias inconclusas suelen llegar de vez en cuando, sin gran fuerza, como si tuvieran una flojera ancestral que no siempre es muy buena.

Este tipo de crisis suelen ser muy constantes, cíclicas. Cada tres o cuatro meses me inhabilito para escribir, dejo de lado la pluma (porque soy un anticuado y escribo la poesía con pluma o lápiz, nunca en la computadora), abandono los cuadernos donde se inscriben las palabras, queda mi taza de café a un lado de la televisión que me acompaña por las noches cuando me siento a observar el árbol casi seco que se mira a través de mi ventana.

A veces es la niebla la que cubre el paisaje. A veces una capa de hielo que crece con parsimonia. A veces sólo la noche y la soledad del auto abandonado, los gatos que maúllan con frío o de frío en la esquina. La respiración de mi mujer o mi hija en el silencio del departamento. Y la música suave, a veces casi inaudible, que circula entre los libros y los discos que aguardan el momento para ser usados. Y por más que quiera forzar el momento, la necesidad vital de escribir debe detenerse porque los productos son nada deseables.

Una de las cosas que siempre intento inculcar en la gente con la que trabajo literariamente, de manera constante, es que forzar la palabra sólo lleva al caos del lenguaje, y más en el poético. La poesía no permite el caos. Lo acepta, lo encubre a veces, pero siempre con la lógica interior del poema, siempre con la existencia del poema mismo. Cada ocasión en que descubro el caos en los poemas recién pergeñados, a pesar de quien los escribe, trato de desenredar el caos provocado, la crisis del lenguaje en el que el poeta ha caído. Y también demostrar que el lenguaje fue forzado a un límite más allá de la lógica del poema. Es por eso que siempre que aparece esta crisis de páginas y páginas en blanco, sin oponerme, dejo de lado los cuadernos, la pluma, mi taza de café y la música para dedicarme a leer, porque comprendo que este momento de insatisfacción literaria pasará. 

Mantarraya

Mantarraya

 

 

Apunte sobre Oliverio Girondo (II de II)

Por: Heber Quijano

Oliverio Girondo es uno de esos poetas que, sin pertenecer al top ten ni a la crema y nata de la societé literaria de su tiempo, dejó huellas que el tiempo poco a poco ha ido develando. Su obra gira de la violencia verbal y temática hacia el jugueteo suspicaz y travieso del niño que recién descubre el lenguaje. Su violencia puede clasificarse existencialista, en el sentido de la indiferencia que las preocupaciones de la vida le generan. En pocas palabras, no le importan. Claro, ello es falso, si no, no habría gastado la tinta de su pluma en demostrar el hastío, el desdén, el hartazgo. Así, podemos percibir la sensación vomitiva y angustiante en Ejecutoria del miasma: "Este clima de asfixia que impregna los pulmones/ de una anhelante angustia de pez recién pescado./ Este hedor adhesivo y errabundo,/ que intoxica la vida/ y nos hunde en viscosas pesadillas de lodo/[…] / para abrir las ventanas,/ penetrar en los cuartos,/ tomarnos del cogote,/ empujarnos al asco,/ mientras grita su inquina,/ su aversión,/ su desprecio,/ por todo lo que allana la acritud de las horas,/ por todo lo que alivia la angustia de los días".

Si la "acritud de las horas", "angustia de los días", y su persuasión de lo aburrido de la vida misma, no es una influencia del existencialismo de Camus o de Sartre, entonces su servidor ha perdido la certeza. En Ruiseñor del lodo parece una venganza poética a vacuos "colegas": "Tu vientre de canónigo/y tus manos reumáticas,/ no impiden que te pases la noche en los pantanos,/ mirando las estrellas,/ mientras cantas y oficias tus misas gregorianas// […] Pero has de perdonarme/ si no te doy la mano./ Tú tienes sangre fría./ Yo, demasiada fiebre". En contraste, Girondo se regocija con el ludismo del poeta que conoce su oficio y sabe perfectamente desacralizar la postura romántica y melosa de la poesía.

En un picaresco juego infantil, Girondo parodia las bromas puberiles enalteciendo a la baba, en su poema homónimo: Es la baba./ Su baba./ La efervescente baba. /[…]/ la pestilente baba, la baba doctorada, que avergüenza la felpa de las bancas con dieta/ y otras muelles poltronas no menos escupidas".

A cualquiera nos recuerda la canción al flatulento aire ligero que sale por donde hablan los políticos. Con esa misma vivacidad, hace un poema erótico-amoroso en "Mi Lu" (que proviene de los juegos verbales de Lewis Carroll y deviene en el mítico "gíglico" del capítulo 68 en Rayuela de Julio Cortázar): "mi lubidulia / mi golocidalove / mi lu tan luz tan tu que me enlucielabisma / y descentratelura y venusafrodea / y me nirvana el suyo la crucis los desalmes / con sus melimeleos / sus erpsiquisedas sus decúbitos lianas y dermiferios limbos y gormullos". Girondo se regocija con el asombro y nos permite significar cualquiera de esas palabras con cualquier concepto, aunque su erotismo es instantáneo: "mi pulpa lu de vértigo de galaxias de semen de misterio". Basta de pretextos, leamos a Oliverio Girondo.

heberquijano@yahoo.com.mx

Escaramuza

Escaramuza

 

 

 

 

 

Típicamente norteamericano

Por: Polo Castellanos

Primera de dos partes

El Expresionismo Abstracto norteamericano marca un hito en el desarrollo del arte moderno, sí un punto de partida pero también una continuación; la forma de observar el arte, la pintura en particular, de realizar un arte "puro" que garantizará su propia independencia eliminando lo "prestado" de otras artes y buscando su absoluta autonomía, hacen del expresionismo abstracto, y los artistas que lo desarrollaron, un parteaguas en la historia del arte moderno. Sin embargo, no se debe perder de vista el contexto histórico en el que se desarrolla esta corriente artística.

Independientemente de la autenticidad de los planteamientos del arte autónomo y la pureza del medio, hechos tanto por los artistas como por sus críticos más cáusticos, como Clement Greenberg, defensor de la llanura y la bidimensionalidad como condiciones exclusivas de la pintura, o Harold Rosemberg, promotor de la acción.

La vehemencia con la que se defiende este arte típicamente norteamericano hace reflexionar sobre su verdadera legitimidad como una corriente que influyó de manera natural y no a través de la coerción política, en el arte y en la trayectoria de la historia del arte.

La sociedad norteamericana es joven, es una nación formada a escasos doscientos años desde su independencia y se fue construyendo a través de la conquista y el exterminio de sus pueblos originarios. Pluricultural, sus raíces básicamente son una amalgama de las tradiciones culturales importadas por los migrantes. En este sentido, la cultura norteamericana, netamente norteamericana, es escasa. En el terreno del arte, las influencias europeas marcaban el ritmo y los artistas norteamericanos dependían de los artistas franceses, la mayoría, que exiliados de la guerra vivían en los Estados Unidos, cuestión que tenía sus ventajas, ya que había puntos de comparación de primera mano. Sin embargo al triunfo de los aliados en 1945, donde Estados Unidos jugó un papel fundamental y frente al avance del comunismo y el marxismo-leninismo, había que legitimar los intereses políticos y comerciales del mundo "libre" a través de la cultura. Estados Unidos debía insertarse en el mapa cultural mundial con una cultura y un arte propios que autentificaran la "democracia" del capitalismo.

 

La maquinaria comienza a trabajar

 

La historia la escribe el país vencedor y los cuentos el país vencido. Estados Unidos había ganado prácticamente la guerra, previa desmaterialización sistemática de Hiroshima y Nagasaki, convirtiéndose en el país vencedor y cuya participación en la guerra le resultó tan magnífico negocio, que se hizo prácticamente una potencia que se consolidaría en muy corto tiempo. Así, con todos los recursos a su alcance, encontró la forma de respaldar ideológicamente toda la parafernalia del "sueño americano": la cultura.

El European Recovery Program, conocido como Plan Marshall, que entre otras cosas pretendía frenar el avance comunista, echó a andar una campaña encubierta a través de la Agencia Central de Inteligencia CIA, que pondría de manifiesto la libertad cultural imperante en Estados Unidos. El arte moderno en esos momentos encontraba una oposición muy fuerte no sólo en la parte más conservadora de la sociedad estadounidense, sino también en la clase política gobernante. Para Truman, al igual que varios congresistas republicanos, el arte moderno era comunistoide; en particular el arte abstracto de impulsos degenerados y subversivos. Incluso para George Dondero, un congresista republicano, el arte moderno era una conspiración mundial para acabar con la moral norteamericana: "El cubismo pretende destruir mediante el desorden calculado. El futurismo pretende destruir mediante el mito de la máquina... El dadaísmo pretende destruir mediante el ridículo. El expresionismo pretende destruir remedando lo primitivo y lo sicótico. El arte abstracto pretende destruir por medio de la confusión de la mente... El surrealismo pretende destruir por la negación de la razón".

Pero donde la mojigata moral yanqui veía al demonio, la CIA encontró el arma perfecta: el expresionismo abstracto. Éste expresaba ideologías claramente anticomunistas: libertad y libre empresa; además, al no ser figurativo, no podía expresarse políticamente; era pues, la antítesis del realismo socialista. Además se suponía netamente norteamericano y una aportación de los Estados Unidos al arte moderno. Y ante la visión soviética de que los gringos no tenían cultura, el expresionismo abstracto "era un arte de acuerdo con la grandeza y la libertad de los Estados Unidos".

Sin embargo, la oposición interna al arte moderno no permitía que el apoyo fuera de manera abierta, así que la CIA, con financiamiento del sector privado y los museos a través del Congreso por la Libertad Cultural y el Museo de Arte Moderno de Nueva York MoMA como tapaderas, entre otras, le dieron vida al expresionismo abstracto financiando, promoviendo, exportando y premiando un buen número de exposiciones internacionales y a los artistas protagonistas.

De igual forma, había que sustentar teóricamente, así que la propaganda a través de los críticos de arte no se hizo esperar. Personas como Clement Greenberg, crítico al servicio de la CIA, rápidamente comenzaron a afirmar las intenciones de fondo y la alineación de la cultura a las élites del poder, el dinero y las clases dirigentes, como lo manifiesta Greenberg con su clara ideología de recalcitrante clasismo y anticomunismo:

 


Las masas siempre han permanecido más o menos indiferentes a los procesos de desarrollo de la cultura. Pero hoy tal cultura está siendo abandonada también por aquellos a quienes realmente pertenece: la clase dirigente. Y es que la vanguardia pertenece a esta clase. Ninguna cultura puede desarrollarse sin una base social, sin una fuente de ingresos estables. Y en el caso de la vanguardia, esos ingresos los proporcionaba una élite dentro de la clase dirigente de esa sociedad de la que se suponía apartada, pero a la que siempre permaneció unida por un cordón umbilical de oro. La paradoja es real. Y ahora esa élite se está retirando rápidamente. Y como la vanguardia constituye la única cultura viva de que disponemos hoy, la supervivencia de la cultura en general está amenazada a corto plazo.

Mientras, muchos artistas entraron al juego, unos alineados al Comité Americano por la libertad Cultural, como Motherwell y Baziotes; otros se hacían de la vista gorda y otros, como Mark Rothko, militaban como fervientes anticomunistas, poniendo en tela de juicio lo que el expresionismo abstracto pregonaba como un arte ideológicamente apolítico, y al mismo tiempo trabajaban con todos los recursos y apoyos que el imperio ponía a su disposición. El resto del mundo pensando que los norteamericanos acababan de inventar el hilo negro.

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Una mirada plástica

Una mirada plástica

La joven con el arete de perla

Por: Paul Achar

Espero que este nuevo año esté lleno de arte y que sea a través de él que encuentren una puerta para comprender mejor y así disfrutar su entorno. Estoy seguro que muchos de ustedes dijeron que van a leer más y si es así, les traigo una oportunidad de encontrarse con una novela sutil que atrapa desde las primeras líneas.

Tracy Chevalier nos introduce con mucha creatividad en la vida de una joven de diecisiete años que después de que su padre se queda ciego tras una explosión, tiene que ponerse a trabajar para mantener a su familia. Así es como entra de sirvienta en la casa de un gran pintor: Johannes Vermeer, quien la contrata porque, al quedar ciego el padre de la chica, ella tiene que tomar cuidados especiales para que encuentre los objetos donde los dejó; esa habilidad se transporta al estudio de un pintor el cual requiere que todo permanezca en su sitio para poder ser reproducido con exactitud.

En el estudio, poco a poco va llamando la atención de Vermeer, pues descubre la intuición de ella para comprender la luz y el color. Por ejemplo, cuando ella inquiere sobre la limpieza de los vidrios, que para nosotros seria algo normal, pero para un pintor cambia la luz de lo que esta pintando. Con esos detalles Vermeer lentamente la va introduciendo al mágico mundo de la pintura hasta que ella termina por enamorarse del pintor.

Mientras tanto un amigo de la familia y mecenas del arte sospecha que existe una relación entre el maestro y la sirvienta, entonces idea un plan para que él pinte un cuadro en el que aparezca sólo ella y así saber si ellos tienen una relación o no y el resultado es uno de los mejores cuadros que jamás se han hecho.

Aún cuando la historia no es la biografía del artista, sí nos narra la de la joven que posó para ese famoso cuadro y como se vivía en esa época.

Algunos críticos de arte piensan que la obra, "La joven de la perla", en la que esta basada esta obra, se puede comparar con la Mona Lisa lo cual yo creo que es una aberración, porque ninguna obra de arte se puede comparar con otra, porque cada una encierra una esencia del espíritu del artista así como remueve las cuerdas más sensibles del espectador cuando se encuentra frente una obra.

Sólo quedaría preguntarnos: ¿quién es la persona que está detrás de cada resultado exitoso de un artista?; cada quien tendrá sus conclusiones.

Por último quiero recordarles que un año sin arte es un año sin vida, hay muchas oportunidades de conectarnos a él, sólo hay que verlo como una expectativa de cambio en nuestro espíritu y llenarlo con sus expresiones: la música, la danza, la ópera.

No se olviden de visitar por lo menos una exposición de pintura al mes; inténtelo, es una buena opción aparte si las autoridades ven que hay más respuesta del público tendremos mejores oportunidades cada día.

Silencios estereofónicos

Silencios estereofónicos

Béla Fleck & The Flecktones, Albertucho y Bad Chopper, tres instantáneas para empezar diciembre

Por: Félix Morriña

El próximo 10 de diciembre se cumplirá un mes de que el considerado mejor banjoista del mundo, Béla Fleck, se presentara con su grupo The Flecktones en el Vive Cuervo Salón para dar a conocer su nueva hostia plateada "Jingle All The Way", un disco que recién llegó a mis manos y está dedicado a las navidades y que en vivo fue un divertimento superior al mostrado en la grabación en estudio, lo que afirma su capacidad histriónica y sus aportaciones contemporáneas a la música.

Los ganadores de tres Premios Grammy estuvieron en una pequeña gira por México para presentar una pequeña parte del contenido de este peculiar álbum de 16 cortes, que se aleja mucho de otros discos dedicados a esta época del año. Sin lugar a dudas si usted es amante del buen jazz, no dude en adquirir este plato plateado para lucirlo en este mes decembrino entre sus amigotes melómanos.

El revolucionario cuarteto conformado por Béla Fleck (banjo), Víctor Wooten (bajo), Futureman (percusiones y la drumguitar, una guitarra-batería inventada por él) y Jeff Coffin (saxofón), tocan en este disco las recomendables ‘Silent Night’, ‘Sleigh Ride’, ‘JS Bach’s Christmas Oratorio’, ‘The Hanukkah Waltz’, ‘Medley’ y ‘River’, sólo por mencionar las que puede poner durante la cena del 24. Vaya calentando los oídos.

Pasando a la segunda instantánea de esta columna, les recomiendo que escuchen a la banda punk rock Bad Chopper, el nuevo proyecto del bajista de la última etapa de The Ramones, CJ Ramone, o lo que es lo mismo Christopher Joseph Ward. Cabe recordar que CJ Ramone sustituyó en 1989 a Dee Dee Ramone, el famoso bajista y principal compositor y fundador de la mítica banda neoyorquina.

En este disco debut del trío Bad Chopper se pueden escuchar las influencias directas de Mark Sheehan (batería, guitarra y vocalista), Brian Costanza (guitarra) y del mencionado CJ Ward Ramone (bajo y voz), es decir, Stooges, Sex Pistols, Dead Boys, The Damned, Zeke, Fu Manchu y por supuesto The Ramones.

El plato contiene 12 estupendas rolas de puro y nítido punk rock en el que se hicieron apoyar del guitarrista Walter Lure para la rola ‘Ain’t No Criminal’ y de Daniel Rey en la guitarra y coros en ‘Come On Now’ y ‘Good Enough For Me’. Ambos son viejos conocidos de la etapa The Ramones.

Ojalá alguno de ustedes recuerde que en la primera alineación de Bad Chopper se encontraba el bajista John Chadwick, pero no pudo continuar en el grupo porque no asistió a la gira pro Sudamérica en el 2001. Previamente Chadwick fundó con CJ Ramone los grupos Los Gusanos y Warm Jets, los embriones previos a Bad Chopper, pero su destino no estaba en esta banda.

Como siempre el diseño de la portada, las fotos y el contenido del cuadernillo del CD, como las rolas de Bad Chopper (‘Real Bad Time’, ‘Sick Of It’, ‘Why’, ‘Headshot’, ‘Diabla’ y ‘1965’ por mencionar algunas) están a la altura de las expectativas. Si usted es amante del buen punk rock básico, éste es su disco.

Ahora, la última instantánea del día. Nació en Sevilla, España, hace 25 años con el nombre de Alberto Romero, pero en el mundillo de la música contemporánea subterránea e independiente le conocen como Albertucho, gracias a su raíz andaluza mezclada con el rock de habla hispana. Tiene tres discos en el mercado y está por vez primera en México para realizar 17 fechas por gran parte del territorio nacional.

Albertucho forma parte de la Azteka Tour XI junto a bandas españolas, costarricenses y mexicanas de punk rock, hard core y "rock latino" como le han calificado algunos integrantes y organizadores. Participan Koma (Navarra), Konflikto (La Coruña), Alimaña HC (Soria), El Guato (Costa Rica), Skalo (DF), Hub Ya’X (DF), Skinner Bastard (DF) y Vantroi (DF).

Recién llegó al Multiforo Cultural Alicia de la capital del país para el inicio de esta gira, Albertucho tomó la guitarra acústica para interpretar tres canciones representativas de su corta pero efectiva discografía: ‘La persiana’, ‘El pisito’ y ‘Lo venidero’, cuyos videos en el Myspace son más que descriptivos de su trabajo como cantautor que trata de no abusar de su raíz andaluza, pero es inevitable en sus letras y comportamiento sobre el escenario.

"Que se callen los profetas" (2004), "Lunas de mala lengua" (2006) y "Amasijo de porrazos" (2008) son el material con el que se define y defiende este joven cantante que esta vez viajó sin su grupo base por razones económicas y laborales, por lo que se hará acompañar de los músicos de las otras bandas de la gira.

"El disco que traigo bajo el brazo a México ‘Amasijo de porrazos’, se lo dedico a todos aquellos que no me dieron con el garrote de la palabra, o con el garrote de la mala actitud. También quiero darle las gracias a los que me cuidaron con manos sabias las heridas y, por supuesto, a los que pelean conmigo y se la juegan por defenderme. Ojalá los porrazos no tuvieran la intensidad del abrazo que a todos os doy. Amigos míos, todo esto, aunque poco, es vuestro", señaló Albertucho a pregunta expresa sobre el contexto del nuevo material.

Como buen andaluz, Albertucho muestra a herida abierta su sangre gitana, poética y rockera en sus tres discos, pero en especial "Amasijo de porrazos" no tiene objeción desde cualquier óptica que se le vea. Es más, desde la portada del disco ya sabemos que vamos a encontrar letras directas, acordes a la vida de todo ser que pretende llegar a la tercera década de vida en buen estado emocional y físico.

‘El nota’, ‘No hay nada de valor en esta canción’, ‘Me gustan más los perros que los hombres’ (interpretada con Fernando de Reincidentes, Gerardo de Vantroi y Txus de Disidencia), ‘La gata’ y ‘Yo me cojo el tren’ (con Lichis de La Cabra Mecánica) son algunas de las canciones que merecen atención por todo melómano exigente. De antemano se recomiendan las otras dos producciones de Albertucho.

Cabe señalar que esta cantautor andaluz y el resto de los participantes del Azteka Tour XI estarán tocando el próximo sábado 13 de diciembre en la comunidad de Pueblo Nuevo, del municipio de Metepec, Estado de México, justo en el centro de operaciones de la banda local de punk rock Radio Navaja (a un costado de la Universidad del Valle de México). La cita es a las 14 horas.

Las razones del diablo

 

Ferias del libro

Por: Dionicio Munguía J.

 

Por más que uno intenta no babear en los estantes de las ferias del libro, es una situación difícil, más aún si en tu presupuesto no hay un gasto contemplado para comprar libros (para quienes la lectura es un vicio mayor). Algo parecido me sucede cada que entro a los pasillos de una exposición librera, nacional o internacional, o regional o pueblerina, en realidad no importa, siempre y cuando haya libros en una mesa con la disposición de ser vendidos, intercambiados, sustraídos de buena o mala manera. La lectura, al menos en mi caso, es una necesidad urgente, mayor incluso que respirar. Según algunos, estos son los síntomas que padece un vicioso irredento: ansiedad, sudoración excesiva, falta de respiración, inquietud extrema en las manos, ojos saltados, baba que brota incontrolable cuando descubre un clásico, moderno o antiguo que no se encuentra en los estantes de la biblioteca personal.

Parece exagerado, y posiblemente así sea, pero algunos de los síntomas antes descritos suelen sucederme de manera constante, incluso cuando estoy en una banqueta, discutiendo con un vendedor de libros que no tiene la menor idea de lo que vende. Son esas ocasiones mínimas las que conforman mi carácter. Suelo enfurecerme cuando maltratan un libro; me parece una falta de respeto el rayarlo, hacer acotaciones en los márgenes, deshojarlo para quitar un fragmento interesante o romperlo simplemente por hacerlo. Quizá mis libros no estén bien cuidados, porque un libro nuevo es un libro sin leer, y los míos, al menos la gran mayoría, no son precisamente nuevos, sino maravillosamente leídos. Eso es lo que siempre he intentado inculcarle a mi hija.

Y cada día que pasa me sorprende la cantidad de gente que no ha leído un libro por placer, que no se ha perdido por horas en los pasillos de una feria del libro, preguntando por precios, novedades editoriales, rarezas, infantiles comunes o no muy comunes, cuentos juveniles recientes o clásicos de todos los tiempos, obras maestras con siete traducciones que cada librero elogia, portadas maravillosas o ediciones de lujo que por sí mismas se transforman en obras maestras, ediciones marginales y no tanto, autores reconocidos y desconocidos que vagan, igual que cualquier simple mortal, haciendo exactamente lo mismo. Algunos salen con bolsas llenas de libros, otros con los brazos y los brazos de amigos que, resignados, acompañaron al interfecto a darse una vueltecita antes de ir al antro (cosa muy rara, por cierto). A veces está el universo ahí, a veces sólo una pequeña galaxia.

En los años que tengo de vida (sobre todo los últimos treinta años), los libros han tenido un papel preponderante en mi entorno natural. No me veo viviendo en un lugar donde no exista al menos un libro. Donde no se acumulen filas y filas de periódicos, revistas, libros viejos o libros nuevos, prestados o escamoteados de sitios donde sólo los tienen como adorno. He dirigido algunos comandos de extracción de la zona enemiga, para rescatar a más de un autor interesante, importante, necesario o, algunas veces ha sucedido, irrelevante.

Sí, soy un vicioso, tengo que reconocerlo. Padezco de ese mal "que cuece los celebros", dice el Quijote, pero que permite disfrutar cada feria del libro, como la que sucede cada año en Guadalajara, Monterrey, Distrito Federal, Hamburgo, Medellín, Brasilia, Buenos Aires, Montevideo, etcétera, etcétera, etcétera. Y mientras esto suceda y mi vicio siga existiendo, recorreré con placer los pasillos de una feria del libro, discutiré con el librero, me dejaré sorprender por un sabiondo, asistiré a conferencias de reconocidos escritores o lecturas de desconocidos pergeñadotes de la literatura, porque para eso están las ferias del libro, para conocer.

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