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IMPULSO Estado de México || Sección Cultural

Postmortem: la escritura como un acto de muerte

Postmortem: la escritura como un acto de muerte

La función de la poesía no es delatar la vida de nadie y menos la del poeta: Aguirre

Silvia Márquez / Toluca

Primera de dos partes

Cotidianamente surgen trabajos literarios que buscan ser el medio de expresión de creadores que cuentan, apoyos de por medio o no, con la necesidad de plasmar realidades, escenarios oníricos, reflexiones o una serie de preguntas sin respuesta.

Una propuesta más escena es la que realiza el poeta queretano Luis Enrique Aguirre, quien en su más reciente obra "Postmortem" propone mostrar al lector "un dolor secuencial que se concretiza en su lectura", aunque como él mismo afirma, no se trata de delatar la vida de nadie y menos la del poeta.

Ante la próxima presentación de "Postmortem" en la ciudad de Querétaro, IMPULSO conversó vía telefónica con Luis Aguirre, quien planea ampliar las presentaciones de su obra para abarcar varios estados de la República.

¿Qué es "Postmortem"?

"Postmortem" es un estado patólogico ficcional. La idea nació por la inquietud de la disección emocional, para esto un cuadro de Rembrandt, ‘Lecciones de Anatomías del Dr. Tulp’, fue la primera imagen que tuve en mente; es un cuadro nostálgico, un profesor me lo mostró a los 17 años en una época difícil de mi vida y la imagen quedó fija desde ese momento.

Esto tiene algo que ver con la "disección emocional" de la que hablas...

Así es. Hay estudios postmortem en cuerpos humanos, eso lo trasladé a un plano literario, pero no pretendo que sea meramente un testimonio patológico de un posible suicidio, sino de un campo ficcional; la escritura como un acto de muerte poética.

Mencionaste que se trata de "un estado patólogico ficcional" ¿no somos todos unos enfermos ambulantes? ¿no son muy cotidianas las patologías?

Claro, aunque habría que discutir mucho sobre el término "enfermedad" que está más atado a pautas sociales. Las parafilias, por ejemplo, son tratadas socialmente como enfermedades porque son consideradas dañinas, pero simplemente son desviaciones sexuales; entonces como mencionas bajo el termino "enfermedad" todos estamos enfermos, desde el momento de pertenecer a una sociedad y a un modelo ideológico, económico, etcétera.

Si es tan cotidiano, ¿por qué llevarlo al papel?

Lo del llevarlo al papel es por dos cosas, uno como ejercicio literario y dos, por el compromiso que tengo con la literatura y con la poesía; es un compromiso que he asumido desde que decidí dedicarme a esto.

¿En qué consiste ese compromiso?

En escribir bien, o al menos intentarlo. Dejar el ejercicio concretizado, dejar el eco de mi voz en lectores posteriores. No hablo de una trascendencia masiva sino de que cualquier lector, al tomar un libro mío y leerlo, sepa que es un trabajo con un compromiso literario, reflexionado, trabajado, inspirado, sufrido.

Si ese trabajo se muestra entre líneas, ¿no descubrirías los hilos de las marionetas?

Seguro, pero el poema es una entidad en la que todo está vinculado: el discurso, la retórica, la lectura pública, el papel en las manos. Al unir todo eso la marioneta comienza a moverse y encuentras la unidad del poeta.

¿Se vale que el lector le vea los hilos e incluso la mano que la mueve?

Sí, a mí no me incomoda aunque hay escritores que tienen otra idea.

¿Con esto hablamos de que tus letras van más allá de un método?

Se cae en un método de una u otra forma, no puedes evitarlo. Los críticos se encargan de eso: el canon, el movimiento, las antologías. Recuerdo cuando me mencionaste el libro de Octavio Paz ‘Poesía en movimiento’. Paz hizo esa selección por época y por movimiento y hasta ahora se respeta la secuencia que él creó para el estudio de la poesía mexicana y es bueno, se trata de una forma de agrupar, simplemente.

 

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