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IMPULSO Estado de México || Sección Cultural

El orgullo y el amor a la tierra hacen posible un sueño

El maestro Pedro Váldes funda un museo comunitario en San Bartolomé Tlaltelulco

Blanca Ocampo / Metepec

"Imaginen a un personaje que de niño fue limpiabotas en la ciudad de México, ayudante de merolico y mozo de estoques (...) Imaginen a este personaje que cierto día sintió el anhelo ferviente de ser artista, que también quiso ser licenciado (...) Y no queriendo serlo al principio terminó siendo un gran maestro durante 32 años", escribió Marco Aurelio Chavezmaya a propósito del profesor Pedro Váldes Martínez, quien el miércoles pasado inauguró un museo comunitario en San Bartolomé Tlaltelulco, donde vive orgulloso de su pueblo y de su historia.

El maestro Pedro, como todos lo conocen en Tlaltelulco, hizo de su casa un museo comunitario y popular para relatar la historia de su tierra y de su gente, desde el periodo prehispánico, hasta la etapa reciente, pasando por los años de la lucha de Independencia y de la Revolución. Todo con el sólo fin de compartir y engrandecer el espíritu y la identidad de quienes habitaron, habitan y habitarán este pueblo perteneciente al municipio de Metepec.

Para lograrlo, concentró objetos variados: una televisión, un rifle, fotografías, una figurilla prehispánica, una lámpara..., herencia de su padre, quien falleciera a los 107 años de edad y quien inculcara en él el afán por rescatar la identidad histórica de San Bartolo.

Asimismo, acudió a los textos de la maestra Teresa Jarquín dedicados a Metepec, para documentar algunas de las secciones en que organizó el museo, sin más base que la intuición y la voluntad.

Incluso viajó a municipios aledaños para también recabar y verificar información: "Tuve que ir a Calimaya para ver si fue cierto que ahí fusilaron a mi tío, Francisco Martínez Plata, único y auténtico revolucionario" de esta comunidad.

Así, con el apoyo de viejos vecinos y familiares, el maestro Pedro pudo hacer realidad uno de sus tantos sueños, al margen de cualquier institución: abrir un museo en su propia tierra.

Además de maquetas y fichas informativas elaboradas son sus propias manos, el maestro Pedro puso a disposición de los oídos asistentes una variedad de corridos escritos por él mismo, pues algún día también incursionó en el mundo de la música hasta llegar a fundar la Asociación de Compositores e Intérpretes del Estado de México y contar entre su repertorio con valses, canciones infantiles y boleros.

Desde la entrada, limitada por un zaguán negro, hasta el segundo piso de la casa-museo, es posible observar los detalles que le han llevado más de año y medio sin que todavía finalice la tarea que emprendió por sí mismo: "Quiero dejar un recuerdo imperecedero, un lugar donde sepa la nueva humanidad de dónde venimos, qué estamos haciendo aquí y adónde vamos, que sepan su pasado".

De acuerdo a Chavezmaya, amigo del maestro desde hace más de 12 años gracias a la obsesión compartida por el rescate de la tradición y cultura de los pueblos que integran el municipio de Metepec, el valor de este proyecto no radica en la museografía, infraestructura o instalación, sino en la esencia: "no se trata de si los materiales están presentados en las mejores condiciones, sino de que estos materiales aquí reunidos, objetos y fotografías, responden a un esfuerzo compartido con la comunidad entera".

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