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IMPULSO Estado de México || Sección Cultural

El Ojo Criticón. Crítica al Cine Contemporáneo

Allegro: El cine Danés que no es DOGMA

Por: Jorge A.Cid

*** 

Allegro

Dir. Christoffer Boe 2005, Dinamarca

88. min. Color

Ulrich Thomsen.... Zetterstrøm

Helena Christensen.... Andrea

Henning Moritzen.... Tom

Después de dos años de haber presentado Reconstrucción (2003), Christoffer Boe nos muestra otra historia en la que el tema del amor es la premisa, vista desde una perspectiva donde sus consecuencias son devastadoras. Zetterstrøm un pianista consumado regresa a Copenhague, sugerido por un extraño sujeto con quien se entrevista después de un concierto. Es a partir de este hecho, más que casual, que se enfrentará consigo mismo y los juegos de su memoria.

Indudablemente, Boe pertenece al grupo de cineastas daneses que han provocado que el mundo ponga la mirada en el cine que se hace en Dinamarca, además de influir decisivamente sobre la técnica cinematográfica actual renovando cánones y rompiendo paradigmas, principalmente el del sistema de producción norteamericano.

Con una obra más complicada que su predecesor, intelectualmente hablando, Boe nos llevará de la mano de una fotografía más cercana al documental que al Dogma 95; lo cual nos supone un punto de vista personalizado sobre el famoso Dogma 95. Aunque se le suele relacionar con este estilo, no forma parte de los abajo-firmantes de tan famoso documento. Por otro lado, es evidente el recurso de la ficción sobre ficción para mostrar su discurso y alejarlo en cierta medida de la fantasía natural de éste tipo de cine.

Ya en Reconstrucción nos ha ofrecido una idea sobre el giro literario, el juego con la narrativa fílmica y el recurso estético (aunque muy ligero) del cine documental, con su cámara al hombro, el uso del sonido ambiental sobre el montaje sonoro de ficción. Igualmente nos ofrece una vista de semejante estética.

En ésta ocasión los elementos narrativos, el tipo, la fotografía oscura, el estilo literario, todo ello se conjuga para desarrollar una película que transita por la mayoría de las técnicas cinematográficas. Incluso observamos una introducción animada donde conocemos a joven Zetterstrøm y su pasión por el piano.

Ulrich Thomsen interpreta al pianista, ya un icono internacional del cine danés, es también conocido por su trabajo en Festen (Vinterberg, 1998) donde hace el papel del mayor de tres hermanos que se vuelven a encontrar en el cumpleaños de su padre, en la casa de campo de la familia.

Todo el sentido de existencia para Zetterstrøm está en su relación con el piano. Una vida de éxito como pianista, de pronto un encuentro misterioso lo hace volver a la capital danesa, donde la situación se volverá más extraña. La Zona es una parte del casco viejo danés donde nadie puede entrar desde hace varios años, un sitio que puede observarse pero al que no se puede acceder, como si un gran ventanal lo amurallara.

El actual cine danés se puede reconocer fácilmente por la austeridad de producción, pocos recursos técnicos e historias sumamente humanas y contemporáneas, la mezcla entre la fantasía y los ideales humanos con la realidad cruda y visceral, donde los personajes tienen secretos que van de la ficción a la realidad: nos muestra sujetos que sienten la realidad pero la viven desde la fantasía que nos complementa.

Es quizás esta mezcla la que hace tan peculiarmente interesante la propuesta danesa y particularmente de Boe, quien con un par de filmes nos trae una forma renovada de hacer cine que nos haga transitar por la ficción discursiva.

El sonido, la fotografía no distan mucho de su trabajo anterior, donde la mezcla de intensas luces amarillas, casi blancas convergen con oscuros azules profundos. La historia se construye de la interacción de varios personajes, algunos omnipresentes, que ayudarán a nuestro pianista a recuperar las memorias de aquello que le daba sentido a su vida y a su profesión como pianista.

Es a través de ésta metáfora que Boe nos lleva por la vida oculta de un personaje frío, que ha perdido toda capacidad de emoción. Un viaje donde lentamente se destruirá esa muralla y el pianista deberá encontrarse consigo mismo. Un sitio, La zona, donde está aquello que más añoramos, donde se quedan los recuerdos de lo que nos constituye y nos da sentido, aún cuando lo hayamos olvidado.

Sin lugar a dudas y aún cuando se asemeje al filme de Michel Gondry, (Eternal sunshine of the spotless mind, 2004), no hay más parecido que la temática pues ya en sí la forma en Allegro se diferencia claramente del recurso visual que existe en Gondry.

Fuera de todo artificio de valor que yo genere, el filme es una obligación para verse este año, pero ahora deberás buscarlo en DVD, habrá que esperar un rato.

Tanto Reconstrucción (2003) de la que ya he hablado en anteriores ocasiones, como Allegro son un par de películas recomendables no sólo para aquellos que les gusta el cine ecléctico y desconcertante con un toque de romance, también para aquellos que gustamos del Dogma 95 y su estética de austeridad. Un filme redondo donde el espectador quedará complacido por haber visto buen cine, bien hecho, independiente y diferente.

Comentarios a jorge.cida@gmail.com

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