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IMPULSO Estado de México || Sección Cultural

Toluca: centinela de piezas únicas en la artesanía mundial

Toluca: centinela de piezas únicas en la artesanía mundial

La Galería Galeana 100 ofrece a los visitantes un amplio mosaico de artesanías mexicanas y mundiales, a sólo unos pasos de Los Portales de Toluca

Por: Silvia Márquez / Toluca

Las calles del centro histórico de Toluca amanecen como cualquier otro día. La misma vista y los pasos sobre ellas las convierten en cómplices conocidas. Los negocios comienzan a abrir y los transeúntes inician el juego de su jornada diaria que, entre el recorrido y la prisa, deja muy poco tiempo para las sorpresas.

A unos pasos de Los Portales, un edificio que ha visto correr más de un siglo se alza en la calle de Galeana. El número 100 señala su puerta y la curiosa figura de la cubeta de un pintor cayendo, cuelga de sus ventanas. Adentro, más que pasillos y escaleras, se encierra la pasión y obra de Gregorio Valner Onjas, una pasión que desde hace años comparte con los tolucences y visitantes de esta ciudad.

Al subir por un pequeño elevador y abrir la puerta del tercer piso, luces y formas aparecen ante los sentidos.

Enormes fauces abiertas, alas desplegadas y garras prestas a la batalla, congelan el momento en el que el colorido del cuerpo del dragón parece un entramado de sueños, talento y creatividad de los artesanos mexicanos, quienes entre sus manos desgranan historias que merecen ser contadas.

Una serie de alebrijes de la familia Linares abre el recorrido por la Galería Galeana 100, pero dichas artesanías de papel maché y colores vibrantes, son sólo una pequeña parte de la colección que guarda el recinto creado en 1999.

Más de mil quinientas piezas de artesanía mexicana y del mundo hacen de ésta una colección única en el Estado de México. Además de los rincones ocultos de nuestro país, piezas originales de remotos países como China, Japón, Vietnam, India, Marruecos y Egipto entre otros, se encuentran a lo largo de las 10 salas que componen la galería.

Entre los tradicionales tapetes de Temoaya -que compiten con los de Persia-, una serie de máscaras de todo el país, piezas de talavera, arte huichol, barro bruñido y modelado de Oaxaca, se mezclan gradualmente en la primera sala con piezas únicas de lapidaria, madera y artículos laqueados con infinita paciencia por sus creadores.

El siguiente piso a desnivel ofrece maravillas que se esconden en los sueños de los alfareros de diversos estados de la República Mexicana. Obras de magistral belleza destellan bajo la luz, mostrando finos trabajos de pastillaje (técnica que consiste en pegar pequeñas piezas sobre una superficie). Un árbol de la vida se alza imponente al centro de la sala. Tres caras son la muestra del trabajo de Alfonso Soteno, reconocido alfarero de Metepec, quien en la primera plasmó la historia de la creación del hombre; unos pasos a la izquierda esconden las danzas tradicionales de México y finalmente la gastronomía de nuestro país florece entre las ramas del mítico árbol.

Al salir de la sala, casi se pueden sentir los aleteos de decenas de mariposas que forman un mural, digno responsable de dar la bienvenida a los visitantes a la sala del cobre. En dicho espacio se pueden apreciar las diferentes modalidades del trabajo realizado sobre el metal, sobre todo en la comunidad de Santa Clara del Cobre, en el estado de Michoacán. Una de las piezas más interesantes de esta sección, es una campana fabricada por artesanos de Hidalgo, que fue la prueba final de la gran campana que el Papa Juan Pablo II bendijo en su último viaje a México.

De la fortaleza del cobre, se tienen que ajustar los sentidos a la fragilidad del vidrio. Piezas de vidrio chorreado, soplado y rojo juegan con los rayos solares que entran por las ventanas. Destacan por su belleza los de la fábrica de vidrio "Carretones", del Distrito Federal, que ofrecen el estilo y diseños únicos que dieron fama a sus fabricantes.

Después de celebrar el colorido mexicano, llega la hora de asombrarse ante piezas de la China milenaria. Una serie de figurillas de porcelana, seguidas de sables samuráis auténticos son sólo el preámbulo para admirar una de las obras más interesantes de la sala: la cama china o el fumadero de opio.

Un enorme tambor, antiguos transportes y un par de molinos -uno de té y otro de agua-, completan la colección, que además incluye biombos, abanicos, salas completas y diversas curiosidades del país rojo.

De Oriente a Occidente, y así, la sala de Europa es la siguiente en el camino, sólo para llegar a una pieza monumental. Cerca de mil quinientos kilos son los que pesa una mesa vietnamita hecha con la raíz de un árbol milenario. Sobre ella un globo terráqueo elaborado con piedras preciosas corona el cuadro.

Al salir al pasillo y esperar que la próxima puerta se abra, queda la sensación de que los misterios escondidos en cada objeto esperan expectantes a saltar sobre las personas que los miren con detenimiento.

Así, y mientras el tiempo se escapa entre reflexiones, una obra de Miguel Ángel Hernández, "El Holocausto", abre el espacio en memoria de los judíos, mismo que se complementa con una máquina de escribir de caracteres hebreos y una edición especial de La Torá.

En la esquina, el guardián es un león de tamaño natural hecho con mármol hindú y la sala continúa con paisajes de Turquía y Arabia, máscaras de Bali, una selección de Budas de Tailandia, puertas hindúes y múltiples objetos.

El África negra es la siguiente en la lista. La representación de una aldea masai de Kenia es el inicio del viaje por el Nilo, pasando por los sombreros ceremoniales de África Central, un curioso paquidermo nadando por las aguas del famoso río, hasta desembocar a los pies del escritorio de un alto funcionario egipcio.

El viaje no termina en esos exóticos lugares, al contrario, regresa hasta el continente americano en donde piezas canadienses, norteamericanas, mexicanas, centroamericanas, caribeñas y sudamericanas dan paso al Salón de las Américas, donde las banderas de todos los países del nuevo continente adornan el espacio (que puede ser usado por cualquier persona que lo solicite).

La atención personalizada de los responsables del resguardo y mantenimiento de las obras, Francisco Durán y su hijo Luis Felipe, hace del recorrido por la Galería Galeana 100 una experiencia totalmente diferente para cada persona que visite el lugar. Cabe mencionar que el acceso es gratuito; el único requisito es hacer una cita previa a los teléfonos: (01722) 2 14 90 13 y 2 15 04 59.

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1 comentario

KIRALINA -

ME GUSTARIA PODER SACAR UNA CITA PARA VISITARLOS YA QUE CUANDO LOS VISITE ME ENCANTO Y QUIERO LLEVAR A MAS GENTE GRACIAS Y MUCHAS FELICIDADES
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