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IMPULSO Estado de México || Sección Cultural

Fin de semana multisonoro en Valle de Bravo

Fin de semana multisonoro en Valle de Bravo

Danza, música, teatro callejero y explosiones auditivas fueron la propuesta de la doceava edición del Festival Internacional de Música y Ecología  

Por: Silvia Márquez / Valle de Bravo 

El invierno en Valle de Bravo todavía no termina. Entre sus calles cuelgan algunos anuncios desgastados de la pasada edición del Festival de las Almas, pero éste fin de semana, la música y ecología se unieron con el pretexto de un nuevo festival internacional.

En esta ocasión, no se trata de cultura institucional. Una serie de empresas reunidas por un patronato son las que patrocinan un fin de semana de actividades enfocadas en la música, pero sin dejar de lado artes afines. El resto de los días, muestras gastronómicas y exposiciones, una de fotografía y otra de productos de la tierra.

El viernes pasado, el Festival Internacional de Música y Ecología abrió el Foro de la Alameda del Bicentenario con la participación del grupo Egiptanos, que, a través de la música y danza, develaron parte del sentir del pueblo gitano.

Lila Zellet y sus acompañantes iniciaron el recorrido por fusiones rítmicas de Rusia, Hungría, Turquía, Egipto y España hasta llegar a regiones Latinoamericanas y cerrar el espectáculo con La Bruja Gitana, versión cosmopolita de la popular canción mexicana, y La copa rota, que evoca las cantinas en las que se llora y canta: “Mozo, sírveme una copa rota / quiero sangrar gota a gota / el veneno de su amor."

La noche comenzaba a llegar hasta el lago y cobijaba al público que, tras 200 pesos y una larga fila, ocupó una a una las localidades del siguiente espectáculo.

Una vez lleno el foro, el Ballet Folklórico de Amalia Hernández abrió con una versión contemporánea de las danzas prehispánicas, mismas que dieron paso al recorrido acostumbrado por diversas regiones y épocas de la expresión corporal folklórica de México.

Los acordes finales del Jarabe Tapatío cerraron la noche y los aplausos se ofrecieron sin regateos. 

Mariachis y estatuas

Las reparaciones viales en los alrededores del Jardín Central de Valle de Bravo no impiden que la gente se reúna en él las cálidas tardes de febrero.

Personas que caminan sin mirarse entre sí, mientras otras más se sientan sin prisas para disfrutar del ajetreo de los colores y las palabras fugaces que se escuchan al pasar.

De repente, un mariachi tricolor llegó al centro del jardín. Las miradas extrañadas cayeron sobre ellos, pues como estatuas vivientes, su verde, blanco y rojo los cubría de la cabeza a los pies.

No dijeron nada. Sólo se acercaban y hacían reír. De repente empezaron a caminar con dirección a la Alameda. La gente con curiosidad los seguía.

Al subir al escenario, los integrantes del grupo teatral Cornisa 20 presentaron su más reciente trabajo: Mariachi Clown, que mezcla un espectáculo clown de estatuas vivientes con los colores de la insignia nacional. 

Bajo la dirección de Roberto Avendaño, la agrupación teatral fundada en 1992 atrapó al público con chistes que resaltaban los defectos y virtudes de los mariachis mexicanos. La despedida a los tricolores dio paso al entreacto que presentó un cortometraje de animación hecho por niños vallesanos con temas ecológicos. 

Ópera para soñar

Hilos, vestuarios, marionetas. El tema, todo un reto: ópera para el público infantil. Algunas de las arias más famosas de la historia, entrelazadas con el argumento de la música como una llave de acceso al mundo de la fantasía, fueron el tema de la ópera Entre hilos y cuerdas, un divertimento para soprano, tenor, barítono, narrador y marionetas.

El juego de los movimientos artificiales que simulan delicadeza y el soplo de la vida sobre las marionetas se aderezó con la viva voz de la soprano Rebeca Olvera, el tenor Javier Camarena, el barítono Josué Cerón, la narración de Jorge Cervantes y las notas del piano.

La obra dirigida por César Piña recorrió pasajes musicales de Mozart, Rossini, Verdi, Donizetti, Offenbach, Delibes y Bizet, que desembocaron en el universo de las pasiones humanas. 

Flamenco y el FONCA

Una mujer llamada Teresa llega a la capital con el propósito de vender sus canastas hechas a mano. El trayecto desde la estación de autobuses de Taxqueña a la plaza de Coyoacán se convierte en un viaje iniciático existencial para la mujer, quien, devorada por las calles y avenidas de la ciudad, encuentra a su paso a diversos personajes, se relaciona con los sonidos de la urbe y descubre objetos y paisajes que marcan el contraste con la vida que hasta entonces conoció.

Tal es el argumento del espectáculo flamenco Canastera, de la bailaora Casilda Madrazo. A la par, sobre el escenario, Mari Paz Covarrubias y la cellista Mónica del Águila, desarrollaron la obra, realizada con el apoyo del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes.

Canastera rindió un homenaje al espíritu mestizo del flamenco, conjunción de la esencia andaluza, gitana, árabe y judía, pero agregó la experimentación en el movimiento y los matices del flamenco para convertirla en una propuesta contemporánea.  

Ritmo afrolatino

La noche no es suficiente cuando las propuestas musicales abundan. Si después de la danza española el público del Foro Alameda se mostraba impaciente, sólo faltaron las primeras notas del saxofón para que decidiera esperar a la actuación de Leo Corona y su All Stars Jazz Band.

Bajo el sello discográfico de Putumayo, la agrupación formada en el 2006 por el percusionista Leo Corona, fusionó los ritmos afrocubanos con jazz.

Improvisación, sonidos delirantes hasta el borde de las capacidades instrumentales y coloridas versiones de sones y jazz, hicieron de la velada una mezcla de texturas pocas veces perceptibles.

Con músicos cubanos y mexicanos, la banda bordeó por las versiones latinas de clásicos del jazz estadounidense y composiciones de sus integrantes: Ricardo Benítez, Jorge Brauet, David Alexandre y Alex Guardiola, todos instrumentistas con proyectos independientes. 

Oferta juvenil

Bajo la idea de diversificar la oferta y el público del festival, el FIME integró en el programa, desde el año pasado, a bandas con conexión juvenil.

La estafeta que dejó Fobia en el 2007, fue tomada en esta doceava edición por Sussie 4, agrupación de música electrónica originaria de Guadalajara.

La última actividad del sábado, llenó de acid cabaret el Foro del Lago, donde bajo la influencia del house latino, el electro pop de Sussie 4 puso a bailar a los cerca de mil asistentes a concierto.

Con Odín Parada y César Gudiño como los creadores de la banda, en esta ocasión se integraron Raúl Torres en las percusiones y Esteban Pizzimenti en el bajo.

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