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IMPULSO Estado de México || Sección Cultural

Casino Metropolitano, un espacio para vivir el arte

Casino Metropolitano, un espacio para vivir el arte

Los compadres outsiders es la nueva exposición del espacio independiente; estará abierta los próximos dos fines de semana

 

Por: Silvia Márquez /México, DF

 

La figura del casino, los juegos de azar, los divertimentos. Aquellos lugares donde la gente realiza apuestas con la intención de ganarlas. La premisa es simple: un casino del arte.

En la capital mexicana, justamente en el calle de Tacuba, el llamado Casino Metropolitano ofrece mucho más que la relación de apuestas, ganancias y pérdidas.

Tras vestíbulos de madera tallada delicadamente y escaleras de mármol, se abre paso una nave vieja, descuidada o "con textura", como prefieren llamarla los organizadores. Dicho lugar es el escenario donde los juegos de arte, reapropiaciones y construcciones simbólicas danzan bajo una instalación de luz improvisada.

Hay un poco de todo: pintura, instalaciones, arte-objeto, video, luz, color, palabras que se diluyen y se convierten en canto. El olor a cerveza en el fondo contextualiza la velada. Simplemente es una reunión de un grupo de amigos con algo que decir.

Rafael Uriegas, artista plástico y uno de los promotores del Casino Metropolitano, dijo a IMPULSO Estado de México, que éste espacio surgió desde la independencia en junio de 2006. Hasta la fecha han abierto nueve exposiciones, todas con el hilo conductor de la "muestra y búsqueda de la escena local de arte contemporáneo".

El Casino, según Uriegas, "es un proyecto alterno a la institucionalidad (...) se invita a grupos de artistas que tengan una idea y a veces el mismo curador es un artista que participa y organiza todo, ese es uno de los patrones; es un espacio con una producción plenamente del lado de los artistas. Está muy bien trabajar con curadores y museógrafos, es mucho más fácil, pero también estamos abriendo esa parte de la experimentación porque sino se va cerrando el formato, la temática y la exposición de obra".

A pesar de que el surgimiento de éste espacio se dio de una "manera muy fortuita", no se camina al azar por el camino aprendido a fuerza de caídas.

En medio de intervenciones en los muros del galerón y piezas que marcan el camino del espectador, Rafael opina que no hay que negar que la obra se transforma cada que cambia de contexto. "Cada vez es más difícil ligar una expo con otra, porque luego no se pueden quitar las cosas que se pintaron en los muros, tiene que se un juego con el lugar, una composición, por muchos motivos, estéticos y económicos", opina; sin embargo, esa característica se impregna en las paredes del Casino.

"Una de las cosas interesantes del Casino es que hay mucha intervención (...) la naturaleza del lugar lo requiere. Mostramos mucho la obra de taller, que es muy difícil en el arte contemporáneo porque se mueve más en galerías y ese sentido medio comercial que le hace cosquillas a la gente de la institución. Quería hacer que la exposición se pensara a partir de la obra de los artistas, no del espacio. La relación con la arquitectura es muy fortuita, pero la esencia del lugar está cimentada en la producción de los artistas. Es una cuestión que siempre ha existido, los artistas contemporáneos hacen sus salones, que son espacios independientes, podría ser algo parecido", dijo Uriegas.

Los compadres outsiders

La semana pasada, el Casino Metropolitano abrió sus puertas a la exposición Los compadres outsiders. Dicha muestra pretende lograr un juego "mucho más divertido y más accesible a la gente", según Luc Flores-Soria, curador en esta ocasión y artista plástico.

"El artista puede tener un juego mucho más complejo, pero dejar un acceso sencillo, como una posibilidad para el público que no está muy acostumbrado al arte contemporáneo. Es una especie de tejido con el que intentamos una complejidad, es decir, que las personas que no conocen nada del arte contemporáneo pueden entender las piezas y armar su propia reflexión, no es un arte cerrado", dijo.

El arte contemporáneo, en general, y Los compadres outsiders, en particular, incluyen "un juego conceptual en la hiperrealidad. Lo que pasa es que no hay dirección general de pensamiento como podría pasar en la modernidad. Ahorita cada uno es su propio universo, con toda su carga de vivencias, se arma un mundo en sí mismo. Es por eso que las piezas se construyen con una estructura narrativa muy fuerte y, como vivimos en esta realidad, los objetos y los juegos surgen de ésta realidad, no surgen de un estado sublime o romántico. El mundo es brutal y cruel y nosotros trabajamos también con esa brutalidad", mencionó Flores-Soria.

La catarsis y reflexión no quedan de lado, pues según Víctor León, artista participante en la exposición colectiva, "la idea de tener un arte más directo y sin que tenga que ser una propuesta de conceptos en la que debas tener un gran bagaje para darle una lectura a las piezas. Estamos partiendo de una realidad, no nos estamos saliendo de contexto, es nuestra propia vivencia".

Ópera, cultura pop y sátira

Minutos después de que la gente comenzó a entrar al Casino, el murmullo de voces y pensamientos inundó la nave, otrora comercial.

De repente en una esquina, un balcón que había pasado desapercibido, tomó vida al recibir a un par de figuras que comenzaron a llamar la atención de las miradas.

Rostros blancos gracias a un maquillaje exagerado, copas de vino en las manos y una cuerda sujetándolos espalda con espalda fueron los elementos que Pablo Suárez utilizó para la creación de su propia escultura musical.

La voz de ella, Rocío Martínez, sorprendió a los que aún no habían notado su presencia. Poco después el diálogo con él, Enrique Ángeles, comenzó a tomar forma bajo la idea de una sátira operística.

Las palabras finales de la película El Padrino, crearon un nuevo idioma al ser cantadas al revés por una soprano y un barítono, o como Pablo Suárez lo definió: "un juego de interpretación donde los cantantes son esculturas con arte sonoro. Es la unión del público y el acto... el público es parte de la pieza y ni siquiera se da cuenta de eso".

Casino en abril

Aunque a Los compadres outsiders le restan dos fines de semana (los sábados 15 y 22 y domingos 16 y 23 de marzo de 12 a 18 horas), Rafael Uriegas dijo que la próxima exposición será una recapitulación que mezcla varias tendencias.

"Podría ser una breve lectura que hicimos a partir de nuestras visitas a las exposiciones locales, que son muchísimas, y talleres del último año. Hemos seleccionado (...)trabajos que nos gustarían que estuvieran en el Casino y es una conjunción de eso", mencionó.

La siguiente muestra del Casino Metropolitano está proyectada para finales de abril, en el marco de la Feria de Arte Contemporáneo.

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