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IMPULSO Estado de México || Sección Cultural

Escaramuza

Escaramuza

 

 

 

La CIA, uno de los artífices del expresionismo abstracto.

 

Por: Polo Castellanos

 

Quién podría imaginarse que la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos estuvo detrás de toda la parafernalia propagandística y económica que recibió el expresionismo abstracto norteamericano, bueno, a estas alturas cualquier cosa es posible viniendo de los gringos.

Con el objetivo de alejar a los artistas e intelectuales europeos de la seducción del marxismo-leninismo por un lado. Buscar la manera de hacer propaganda sobre el concepto americano de lo que es el "mundo libre" y la inserción de la cultura yanqui al mundo entero, por otro, dieron pie a uno de los programas secretos más sofisticados de la CIA: La guerra fría cultural.

Campaña encubierta a través del Congreso por la Libertad Cultural que llegó a contar con oficinas en 35 países del orbe entre 1950 y 1967. Con todos los recursos a su disposición organizó desde editoriales encubiertas, exposiciones de arte, conferencias internacionales, compensó a artistas con premios, contratos de producción, difusión y todo el aparato necesario para llevar a cabo esta guerra propagandística cuyas estrategias de persuasión son abominables y en las que desafortunadamente muchos artistas cayeron, otros se hicieron de la vista gorda y otro tanto entraron cómplices en el juego.

Según el Consejo Directivo de Seguridad Nacional, tal como cita Frances Stonor en su libro "La CIA y la guerra fría cultural", "propaganda" se define como "todo esfuerzo o movimiento organizado para distribuir información o una doctrina en particular, mediante noticias, opiniones o llamamientos, pensados para influir en el pensamiento y en las acciones de determinado grupo". "Guerra sicológica": "El uso planificado de la propaganda y otras actividades, excepto el combate, por parte de una nación, que comunican ideas e información con el propósito de influir en las opiniones, actitudes, emociones y comportamiento de grupos extranjeros, de manera que apoyen la consecución de los objetivos nacionales".

La aberración que sentía entonces el presidente norteamericano Truman, pero sobre todo muchos de sus seguidores en el Congreso, por el arte moderno al que calificaban de comunistoide, amoral, salvaje, grotesco y un sin número de adjetivos, contravenían los discursos de empresarios y mercaderes que veían en él una mina de oro y una manera de consolidar las posiciones económicas de Estados Unidas surgidas en la posguerra. Incluso de los mismo servicios de inteligencia, que veían estratégicamente a la cultura como un arma de penetración ideológica y de dominación muy poderosa .

El expresionismo abstracto en el caso de la pintura cae como anillo al dedo para los planes de todos, aunque el fenómeno sucede también en otros sectores del arte comenzando por los escritores, muchos de ellos reconocidos y que acabaron en las nóminas encubiertas de la CIA como el caso de T.S. Elliot. Así el expresionismo abstracto norteamericano se convierte en un símbolo de la democracia y la libertad, "así son de libres los artistas en la democracia". "pueden pintar lo que quieran y como quieran" con esa libertad manifiesta en la pintura de acción en la obra de Jackson Pollock. "Aquí los artistas si son libres porque la libertad de expresión existe". Paradójico en un país que viola la mayoría, sino es que todos, los Derechos Universales del Hombre y de los pueblos.

Así, dentro de esta guerra fría cultural, las principales tapaderas de la CIA, aunque no se ha podido comprobar una relación directa, pero si de sus administradores, comités y directores se encuentran nada menos y nada más que el afamado Museo de Arte Moderno de Nueva York, el MoMA. Y fue el MoMA y sus secuaces quienes le dieron vida al expresionismo abstracto. Entre los directores destacados se encontraba, claro está, Nelson Rockefeller, quien además "dirigió la agencia de inteligencia durante la guerra en Latinoamérica y nombrado coordinador de asuntos interamericanos CIAA" que se dedicaba entre otras cosas a patrocinar exposiciones itinerantes que eran contratadas a través del MoMA e incluso también del Museo Whitney.

Y de pronto se podría pensar que la CIA era la hermanita de la caridad del arte, apoyando a la cultura y a los artistas norteamericanos por todo el mundo, quien lo dijera. Pero no perdamos de vista el verdadero transfondo del proyecto de la CIA y los Estados Unidos y su obscena ambición y obsesión por conquistar el mundo. Fue el MoMA quien proyectó a los artistas del expresionismo abstracto, pero ¿eran ellos ajenos a lo que sucedía tras las bambalinas de los museos? No. Artistas como Motherwell, Baziotes y Calder, formaban parte del famoso Comité Americano por la Libertad Cultural, incluso se dice que Pollock firmó y entró ahogado de borracho. En el caso de Mark Rothko, a través de la Federación de Pintores y Escultores Modernos, luchaba por erradicar la presencia del comunismo en el arte. Todas, a excepción de Ad Reinhart quien siempre se mantuvo firme en sus convicciones y no cayó en el juego, posiciones y acciones que contradecían sus afirmaciones en torno a su supuesta ideología y la del expresionismo abstracto como ideológicamente apolíticas.

Sin embargo, y aunque entender la realidad y el contexto en el que se sitúa el expresionismo abstracto nos puede poner los pelos de punta, las obras tienen su propio mérito, tienen su importancia en sí mismas y su valor estético como obras de arte, independientemente de la abominable mano de la CIA.

 

polocastellanos@gmail.com

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