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IMPULSO Estado de México || Sección Cultural

Escaramuza

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Los derechos humanos y la cultura. Un mal chiste

Por:Polo Castellanos

En la inconciencia total, ayer Día Internacional de los Derechos Humanos, ni siquiera se habló de cultura, los derechos humanos solo son cifras…y cifras para nuestros gobiernos. Periodistas muertos; desaparecidos políticos; presos de conciencia; feminicidios; machismo; violencia; discriminación; analfabetismo; tortura; desapariciones forzadas y todos los “ismos” que le pueden caber a la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, tristemente le quedan a México. Nuestro querido México. Sólo la Declaración tiene 29 artículos. El último diagnóstico, emitido por el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos en México, consta de ¡31 recomendaciones! ¡Que pena!
31 recomendaciones que van de lo general a lo particular, como: reformar la constitución para incluir el concepto de Derechos Humanos como su eje principal; dotar de autonomía a las comisiones de derechos humanos para promover iniciativas de ley o ampliar su competencia a asuntos laborales y electorales; transformaciones en el sistema de justicia; en seguridad pública; fuerzas armadas; derechos civiles; pueblos indios; mujeres; derechos económicos; derechos políticos; derechos sociales; derechos CULTURALES, etcétera.
Como nos podemos dar cuenta, en materia de derechos humanos estamos en la calle. Y la realidad es que 31 recomendaciones han servido para un carajo. En México se violan casi todos los derechos humanos. Y el incremento a la violación de estos va en aumento. Los informes de los gobiernos solo se remiten a números y estadísticas. ¡No somos cifras!, Somos SERES HUMANOS.
¡¿Pero cómo no va ha ser?! Si México y América Latina son el caldo de cultivo ideal del proyecto posmodernista y globalizador. Por ahora, y mientras en una corte internacional (como la Corte Interamericana o la Corte Internacional de la Haya, que suscribimos) no podamos detener de facto y de una vez por todas, las violaciones a los derechos humanos, en nunguna partre del mundo y menos en América Latina, nuestra América no podrá caminar por el universo orgullosa de su especie.
En la parte de cultura y educación: es para llorar. Solo con ver el siguiente ejemplo nos podemos hacer una idea de la situación. En las instituciones abocadas a la cultura, comenzando por la Secretaría de Finanzas del Gobierno del Distrito Federal y varias entidades del país, piensan que los artistas son prestadores de servicios, y como tales están supeditados a los reglamentos internos de prestadores de servicios. Si este es el estatus de los artistas en una nación con una de las diversidades culturales más grandes del mundo podemos imaginarnos las condiciones en las que opera la educación.
Con la pena pero, la cultura no es un servicio, es un DERECHO (derecho No. 2, 12, 13, 15, y 19,) y las que se junten en la semana de los Derechos de los Pueblos o Individuales, ONU, UNESCO, OIT. Y los artistas no somos proveedores de servicios. Somos creadores de un bien cultural. No somos diableros (con todo respeto), ni meseros, ni fritangeros. Quienes dan el servicio, justamente, es el gobierno y las secretarías de “finanzas” los encargados de “proveer” los recursos para que ese bien cultural se pueda llevar a cabo. Por si todavía no lo saben, los artistas son parte fundamental de esta sociedad, también son seres humanos, no comen ni alimentan a sus familias con trámites burocráticos, ni con partidas presupuestales que pueden tardar hasta un año o más en ejercerse; tienen derecho a la salud; a un trabajo digno. Tampoco somos “hermanitas de la caridad” Somos ciudadanos concientes y solidarios con las desgracias de nuestro pueblo y con sus causas más nobles. El artista es un creador, punto. Merecemos un trato digno por parte de los tecnócratas de las universidades privadas posicionados en mandos estratégicos del Gobierno Fedral y del Distrito Federal.
Pero bueno, en un país en el que la Izquierda es ambidiestra y se alinea cuando le conviene. Y la Derecha es inamobible. Pués bonita nos la llevamos los artistas. ¡Nadie sabe como es que existe ese estatus jurídico-burocrático, muy propio del neoliberalismo, que solamente entienden los administradores usureros. Y que por desgracia, tiene sumidos a los artistas y la cultura en la miseria. Estos tecnócratas quieren convertir el arte en un espectáculo, un divertimento, y a los artistas en los bufones de su corte. Ya Basta.

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