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IMPULSO Estado de México || Sección Cultural

Escaramuza

Escaramuza

El arte de la estupidez 

Por: Polo Castellanos

A los mexicanos asesinados por el terrorista estado colombiano

In Memoriam.

En días pasados llegó a mis manos una petición para boicotear la presencia de un artista en la Bienal Centroamericana Honduras 2008. Mi primera reacción, evidentemente fue la de rechazarla, hasta que me llegaron imágenes de lo que este pseudo artista hace y lo que los mercachifles del arte solapan.

Yo no soy crítico de arte por considerar que esta profesión es tan perversa como la del proctólogo. El primero vive, como muchos otros, a costillas de los artistas y de estar escudriñando e interpretando su creatividad, y el segundo vive de estar escudriñando e interpretando el ano de los demás. Pero se necesita sólo un poco de sentido común para darse cuenta que la abominación que este sujeto hace no sólo no es arte sino un crimen.

El sujeto en cuestión durante una exposición en Managua capturó a un perro callejero de nombre Natividad, lo amarró en la galería y lo mató de hambre y sed con el fondo musical del Himno Sandinista tocado al revés. Este tipo definitivamente necesita terapia con el proctólogo y unas croquetas.

Los degeneres y la decadencia del posmodernismo ya no tienen límites, el asesinato de un perro ante la ignominia de los presentes y con la venia de curadores, supuestos especialistas en materia de arte, son claros síntomas de la descomposición y la deshumanización que se ha agudizado con los modelos neoliberales. Este pedazo de ignorante, del cual no pienso mencionar su nombre, porque lo voy a negar como él le negó el derecho de vivir a un perro callejero, no tiene el más mínimo ápice de creatividad, de conciencia y sensibilidad que tiene un artista por naturaleza. Merece nuestra condena, pero más aún la merecen los supuestos "especialistas" de la Bienal Centroamericana.

Ni novedoso ni contemporáneo. No es la primera vez que se utiliza un animal vivo en una instalación o una intervención artística. Yo mismo utilicé un guajolote hace más de 10 años, en un acto que conjugaba el happening, el performance, el arte objeto y la instalación. Se llamaba "Imagen de guerra" y consistía en un templete circular color negro en cuya orilla se desplegaba un alambre de púas y en el centro permanecía un guajolote vivo, amarrado de una de sus patas al centro del círculo. Con la suficiente distancia entre él y el alambre, para que el hermoso animal, bailador por naturaleza, no se hiciera daño. Se le monitoreaba y atendía permanentemente, ya que son animales extremadamente sensibles.

Amarrado de una pata a una estaca, es cómo comúnmente se hace en los corrales, de tal manera que el guajolote sólo se encontraba fuera de su contexto natural. Toda la escena interactuaba entre el espectador, el guajolote que se desplazaba en círculos mostrando todo el esplendor de su plumaje y el alambre de púas.

La instalación era una protesta contra la guerra y representaba, entre otras cosas, los cercos militares a los que están sometidos cientos de pueblos en México. La duración era de un día en los horarios de museo o únicamente durante las horas que duraba la inauguración por respeto al espíritu de tan magnífico ser.

Posteriormente el guajolote era entregado a su dueño y seguramente tiempo después acababa en la mesa de Navidad, pero preferentemente buscaba, por su belleza, a guajolotes machos y que fueran sementales. Sin embargo, la instalación era polémica no por el animal, porque no faltó quien hiciera la observación respecto a las condiciones del totol, sino más bien por la violencia en la veracidad de su contenido. Finalmente desistí de realizarla, a pesar de los aplausos, elogios y críticas, por considerar, entre otras cosas, que dar una interpretación de la tragedia humana a través de otra especie era una posición muy burguesa y poco ética, además de que es muy estresante velar por la seguridad del animal.

Así que, si este terrorista artístico cree que está inventando el hilo negro y los curadores que lo solapan también, lo que necesitan es un paseo por el arte contemporáneo de manera urgente.

Lo grave de la situación y de todo el contexto no es el perro en sí, es el acto, la saña, la perversidad y el cinismo con el que se efectuó.

Y triste pero cierto. Nos ofende la muerte de un perro callejero, indefenso y vulnerable. Pero no nos ofenden las masacres al pueblo palestino, el exterminio del pueblo iraquí. Tampoco nos ofende que hoy, en Colombia, como lo denuncia Colombia Action Solidarity Alliance CASA, existan más de 15 mil desaparecidos; más de 13 mil colombianos masacrados por paramilitares y el Ejército Nacional entre 1982 y 2005; 4 millones de desplazados; más de 16 ejecuciones extrajudiciales cometidas por el ejército tan solo en enero del 2008. Y apenas hace unos días la violación a la soberanía del pueblo ecuatoriano, la masacre y ejecución de civiles y guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo FARC-EP cuando realizaban labores de negociación para entregar rehenes.

Cuándo el gobierno mexicano piensa condenar la masacre, también de civiles y académicos mexicanos, en territorio de Ecuador por el terrorismo de estado colombiano. Cuándo México y la comunidad internacional detendrán la violencia de los terroristas de la Casa Blanca y de sus gobiernos títeres como el de Colombia. Y cuándo entenderemos que en el arte de la estupidez, hay ineptos que se pintan solos.

Comentarios: polocastellanos@gmail.com

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1 comentario

Constanza Yáñez -

Me alegra escuchar a alguien coherente.

Felicitaciones y mucho éxito Polo.

Abrazos
Constanza Yáñez
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