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Escaramuza

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¿Arte y Política?

 

Por: Polo Castellanos

No cabe duda que la relación entre el arte y la política es extremadamente estrecha, desde los romanos e incluso desde los chinos, 700 años antes de la era cristiana, el arte se ha utilizado como propaganda política. Por supuesto, se hace de manera más evidente y palpable en el siglo XX con el desarrollo de los medios masivos de comunicación.

La historia, en la versión eurocentrista y occidental como siempre, indica que la primera señal de la relación entre el arte y la política tiene origen dos años antes de la Revolución Francesa de 1789, cuando el artista plástico Jacques-Luis David pintó en la obra El juramento de los Horacios, lo que se avecinaba sobre Francia y la búsqueda de los ideales que definieron aquella revolución: Libertad, igualdad y fraternidad. Con esta obra, según los historiadores, de alguna manera se consigue que el arte dejara de ser el instrumento con el que la Iglesia y las cortes regaban toda su parafernalia ideológica para convertirse en una herramienta al servicio del pueblo y los ideales revolucionarios.

El hombre es un ser político, social. Ésa es su condición natural independientemente del  concepto, definición o lo que actualmente entendemos por política y que inevitablemente asociamos a partidos políticos y toda la basura que los acompaña y los dirige. Pero el hecho es que el artista también es un ser político, trabaja y crea inmerso en dinámicas sociales y políticas determinadas por su momento histórico. Y de manera consciente o inconsciente manifiesta esa condición política a través del arte, mismo que puede o no, ser utilizado con fines políticos concretos, ya sea como propaganda, como ideología o instrumento al servicio de tal o cual régimen político totalitario, demócrata o utópico.

Una de las armas más peligrosas de control individual y de masas es la imagen. Ésta libera, construye, propone y crea, pero, también puede matar, si no sistemáticamente si en vida que es peor, dependiendo de las manos que la utilicen. De ejemplos esta plagada toda la historia, pero los más evidentes y donde los artistas participan de manera directa con su historia son entre otros, el arte del nazifascismo que fue una prioridad para Hitler en la Alemania de la Segunda Guerra, por ejemplo. De igual manera, el Realismo Socialista al triunfo de la Revolución de Octubre  en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y el bloque socialista. O simple y llanamente el Expresionismo Abstracto Norteamericano, instrumento de la CIA para reafirmar los ideales "libertarios" del sueño americano en la posguerra de los años 50s y la guerra fría. Incluso, cuestiones tan evidentes como el arte al servicio de la guerra a través del cartel y del cine funcionan como la propaganda oficial para justificar genocidios como el de Vietnam y hoy día Irak.

Los artistas no sólo se han manifestado en contra de la sinrazón, la ignominia y la estupidez de quienes todavía creen que los creadores son unos ignorantes bohemios, sino que además se han comprometido activamente con las luchas de sus pueblos, como el ejemplo mexicano del muralista David A. Siqueiros, combatiente de la Revolución Mexicana y hasta hecho coronel en la Guerra Civil Española. O por hacer mención de las letras, el periodista norteamericano John Reed, autor de "Los diez días que conmovieron al mundo" y en México a lado del general Pancho Villa "México insurgente", entre muchos otros escritos que puso al servicio de las causas sociales y políticas, enterrado en la Plaza Roja de Moscú, combatió al lado del Ejército Rojo.

No todos los artistas han  sido combatientes, su obra por sí sola tiene la fuerza sísmica de mil bombardeos como el "Guernica" de Pablo Picasso o los "Caprichos" de Goya, obras que no solamente están concebidas en su dimensión humana sino política, por demás, revolucionarias en su definición artística y su extraordinaria concepción estética.

México se pinta solo. Artistas del muralismo y el grabado como Orozco, Rivera, Zalce, Siqueiros, Posada, Leopoldo Méndez y muchos más. No sólo trabajaron para su pueblo como grandes mexicanos sino que pusieron su arte, su creatividad y su compromiso al servicio de la Patria y las luchas justas de los mexicanos.

Hoy, muchos artistas no sabemos si es un acierto o un  error que la ignorancia tanto de la clase política, como de las cortes del poder y la burguesía seudo intelectual mexicana, tengan relegado al arte y los artistas mexicanos como una garambaina folklórica recurrente a la hora de hacer campañas políticas, de pararse el cuello ante sus superiores, de darse "caché" en las galerías y cafés de artistas e intelectuales rotitos y revolucionarios de "lobby" al servicio del estado; o de saludar al pueblo, con las manos manchadas de sangre, para decir que apoyan a la cultura y los artistas. Lo que sí sabemos es que mientras los ideales de justicia, libertad, salud, techo, educación, cultura, autodeterminación, soberanía y patria, muchos de ellos derechos universales, sigan pendientes en este país. Los artistas continuaremos trabajando y poniendo nuestra obra al servicio de la gente y sus legítimas luchas. Y si todavía se piensa que el arte y la política no tienen nada que ver, sólo siga viendo la televisión, fiel e indiscutible instrumento del Estado para seguirnos manipulando a través del arte y las imágenes.

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