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IMPULSO Estado de México || Sección Cultural

Escaramuza

Escaramuza

Muralismo y estrategia frente al Neoliberalismo*

Por: Polo Castellanos

 No hay más ruta que la nuestra

David Alfaro Siqueiros

 

En la coyuntura actual, el fracaso del modelo neoliberal ha quedado demostrado en reiteradas ocasiones al agudizar las contradicciones del capitalismo que ponen en peligro nuestras culturas y nuestra diversidad cultural. El Neoliberalismo cada vez degrada más a la cultura, cuartea sin discriminación alguna la iniciativa, la creatividad y nuestra identidad. Nos deshumaniza de manera vertiginosa y nos destruye. En este terreno, la cultura y la educación son unas de las armas más letales. A través de éstas, se trata de subordinar a la población a los intereses económicos del poder, convirtiéndolos en consumidores y en obreros del sistema. En el caso mexicano, la doctrina del poder se coló hasta las recientes reformas educativas que alteraron desde la historia de México, la cultura, hasta los conceptos éticos y morales, buscando crear mano de obra competente que genere ganancias a los grandes capitales, donde la creatividad sirva sólo para formar mejores prestadores de servicios. Crear profesionistas, técnicos, estudiantes e individuos que se alineen a la ideología del poder como inevitables explotados y no que utilicen la educación, el arte y la cultura como un derecho y una práctica indiscutible de la libertad.

En el terreno del arte, la Globalización y el Neoliberalismo plantean un escenario funesto. Por un lado, el alineamiento del arte, como objeto de consumo, a los mercados y capitales, y por otro, la destrucción en la capacidad creadora del artista al tener que subyugarse a las dinámicas en las que se niega ya de maneras muy sistemáticas la participación de los artistas como sujetos creadores, negándoseles de manera tácita su autoría intelectual para convertirse sólo en objetos que producen objetos. Por ejemplo, en el caso de la normatividad del Gobierno del Distrito Federal, para la Secretaría de Finanzas los artistas son, al igual que un mesero o un limpia albercas, prestadores de servicios. Queda claro para el gobierno que la cultura y el arte son servicios a la población, rompiendo con toda lógica constitucional en donde la cultura es un derecho inalienable y no un servicio que otorga el Estado. Y claro, para el gobierno federal parece un favor.

En este sentido, resulta de vital importancia la participación de los artistas en todos los ámbitos en donde se vea involucrada tanto su obra como su persona, sea en sus derechos humanos, en la realización de las políticas culturales, hasta en la reproducción o difusión de su obra. En el caso de México y el muralismo, la continua resistencia oficial hacia un arte mural y público, consecuente con su historia, sigue representando un discurso contestatario, no compatible con la dinámica del poder. Ha mermado no sólo la creación y la continuidad del muralismo, sino también pone en peligro el patrimonio artístico perteneciente ya, en muchos casos, a la humanidad. Pero el muralismo ayuda a comprender muchos fenómenos, no sólo del pasado sino actuales, pero más que nada, se vuelve un testimonio histórico y un recordatorio de la comedia y la tragedia humana. Y justamente por eso, actividades como el arte público y el muralismo están censuradas al no encajar con los intereses neoliberales.

Los constantes ataques hacia la obra pública, pero sobre todo la ausencia de mecanismos legales para su defensa, han repercutido en la pérdida de invaluables obras como en el caso de los murales del Casino de la Selva, o como el caso de la obra mural, que sobre el movimiento estudiantil del 68 realizara el maestro Daniel Manrique, destruida por la ignorancia y la ignominia de las autoridades culturales en la delegación de Tlalpan, Distrito Federal, con la complicidad de las autoridades estatales y federales. Y hasta el día de hoy, el crimen sigue impune. Se genera así un círculo vicioso en la aplicación cabal de la justicia y las leyes en materia de derecho autoral y derechos humanos.

El costo interno de acciones, que por una u otra razón van en detrimento de los derechos morales, patrimoniales, políticos, económicos y sociales de los artistas es muy alto para un país. Repercute en el entorno directamente y en todos los ámbitos y políticamente, ante la comunidad y organismos internacionales, al perderse la credibilidad de los suscritos en los tratados internacionales. México no cumple y además destruye. Por ejemplo, lo suscrito ante la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) en la Convención sobre la Protección y Promoción de la Diversidad de las Expresiones Culturales y la Declaración Universal de los Derechos Humanos en el párrafo 2º del artículo 27 es muy claro: "Toda persona tiene derecho a la protección de los intereses morales y materiales que le correspondan por razón de las producciones científicas, literarias o artísticas de que sea autora".

Los artistas plásticos hemos observado que una de las maneras de hacer efectiva la defensa de nuestros legítimos derechos por la vía legal, es la de presionar, prácticamente sin dar cuartel, a los legisladores para que se aborden los temas de fondo en materia de cultura y derecho autoral; sin embargo, hemos sido los artistas en la mayoría de los casos quienes asumiendo posiciones que sólo competen al legislador, argumentamos, cabildeamos y estructuramos las estrategias que se deben seguir, llegando incluso a redactar las "exposiciones de motivos" que serán leídas en el pleno de la Cámara de Diputados para que entonces los artistas seamos escuchados. En este sentido se han establecido redes de cabildeo y comunicación con algunas instituciones, sobre todo con los actores involucrados y hemos encontrado algunos diputados que se han convertido en nuestros interlocutores, que nos han permitido superar la parafernalia de los partidos políticos y los intereses personales y privados de las cúpulas legislativas y las cortes del poder, en el entendido de que los artistas no le debemos pleitesías ni caravanas a nadie en la defensa de nuestros derechos y nuestras leyes.

En esta dinámica, uno de los frutos más importantes, no sólo para los artistas sino para los mexicanos y parte de la defensa de nuestro patrimonio artístico, histórico y cultural fue lograr que se llevara al pleno de la Comisión Permanente del Congreso del Unión una iniciativa que reforma la sección V del Artículo 3º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, el día 27 de junio del 2007, para que junto a la científica y tecnológica se integre la investigación artística como parte fundamental de la educación y los procesos de investigación que permite el desarrollo pleno de nuestra sociedad.

Creada por los muralistas, a través del Movimiento de Muralistas Mexicanos (MMM) y la Sociedad Mexicana de Autores de las Artes Plásticas (SOMAAP), la mencionada iniciativa se encuentra en la elaboración del dictamen final para su lectura y aprobación ante el pleno del Congreso, toda vez que la iniciativa cuenta con el consenso de las distintas fracciones políticas. Cabe señalar que nuestro Artículo 3º Constitucional, por su complejidad, rara vez se ha podido reformar, así que de ser positiva la votación, serán los artistas quienes una vez más demostraremos que somos parte fundamental de la Nación mexicana y parte de los pilares en el desarrollo cultural de nuestros pueblos.

Un asunto que nos tiene muy preocupados es la desproporcionada lógica del gobierno mexicano a la hora de programar los ejercicios fiscales. La cultura aporta, nada más en lo relativo a la industria protegida por derechos de autor, según quedó documentado en un estudio realizado por la Sociedad de Autores y Compositores de México, el 7.5 por ciento del Producto Interno Bruto, casi a la par del sector turismo. Sin embargo, se asigna para cultura apenas un promedio del 0.5 por ciento anual, pero no del PIB sino apenas del gasto programable en educación y que no es más que una ridiculez comparada con lo que la cultura genera, omitiendo, sin pena alguna, las recomendaciones de la UNESCO de destinar por lo menos el 1 por ciento del PIB y no del gasto programable, tal como sucede en países desarrollados. Incluso en este punto, la participación de los artistas plásticos, si se aplicara la Ley sobre el Derecho de Seguimiento, incrementaría sobremanera la aportación de la cultura al PIB. Sin embargo, la ley no se aplica por un candado legal típico de la justicia mexicana: no está reglamentada. Por tal motivo en estos momentos los artistas nos encontramos presionando a los diputados, quienes ya están trabajando en ello para que se reglamente, como sucede en la mayoría de los países donde se aplica, el 3 por ciento por derecho de seguimiento.

Por otro lado, y no menos importante, los muralistas nos encontramos trabajando en la realización de una iniciativa de ley que permita el trabajo permanente de los artistas, el enriquecimiento de los patrimonios artísticos, la difusión del quehacer plástico, la participación de la ciudadanía, la restauración y conservación de los acervos plásticos ya existentes sin la intervención directa del Estado a la hora de aplicar los presupuestos que debe de recibir la cultura. La ley consiste, en términos generales, en la aplicación del 3 por ciento del costo total de la obra pública o privada, directamente para obra artística, restauración y conservación. Es decir, que cada vez que los gobiernos o las grandes corporaciones construyen mega torres o complejos turísticos, símbolos inequívocos de su soberbia y poder, colaborarán destinando el porcentaje antes mencionado a la adquisición de obra artística, sea en obra monumental (murales, esculturas, etc.) o en restauración y conservación del patrimonio existente. Debemos dejar claro que este porcentaje no es de ninguna manera un impuesto más, sino una inversión que a corto, mediano o largo plazo redituará tanto económicamente como social y culturalmente e impactará de manera palpable el desarrollo y fortalecimiento de la cultura nacional en beneficio de todos. Éste no es un experimento, ya funciona en países como Francia y Suiza, aunque con otras dinámicas, con resultados extraordinarios. Actualmente y al mismo tiempo que nos encontramos desarrollando la iniciativa de ley, estamos llevando a cabo un cabildeo, sobre todo con la iniciativa privada que, siempre renuente al igual que el gobierno a las inversiones culturales, se muestra interesada o al menos comienza a entender los beneficios que dicha ley traerían.

La tarea de buscar los mecanismos y las estrategias legislativas para la defensa de la cultura y los derechos de los artistas, nos llevaron hace tres años a crear una Comisión específica dentro del Consejo Directivo Nacional de la SOMAAP que se aboque específicamente a esa tarea: buscar y crear las estrategias. Hoy se han obtenido ya resultados, si no los deseados en tiempo y en forma, sí los propuestos en los temas de fondo y aún hay un muy largo camino que recorrer. Por eso es fundamental, en primera instancia, romper con los espíritus derrotistas de aquellos que deambulan con la mentalidad capitalista de que ser oprimido es parte de la condición irrenunciable del ser humano. Nuestra experiencia ha demostrado lo contrario y debemos ponerla al servicio de todos los artistas, ya que es fundamental entender que mientras las instancias legales se encuentren abiertas, la sumisión, el conformismo o la intolerancia y la violencia no son opciones viables, abrir los caminos constitucionales no significa jugar el juego de las cortes del poder y el neoliberalismo, sino por el contrario, es ampliar los frentes de resistencia legítimos y legales de los artistas y de sus pueblos. Por eso es fundamental que los artistas en el mundo se involucren más en los procesos legislativos de sus países para coadyuvar en la defensa de sus patrimonios artísticos y culturales, que no son exclusivos de las dinámicas y políticas de los gobiernos ni de sus respectivas cuotas de poder. Frente al Neoliberalismo, la creación es nuestra fuerza.

*Ponencia leída en el Foro Nacional sobre las Artes Visuales y la Gestión Colectiva de los Derechos de Autor en el marco del Día Mundial de la Propiedad Intelectual, el día 25 de abril del 2008 en la Ciudad de México.Comentarios: polocastellanos@gmail.com

 

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