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IMPULSO Estado de México || Sección Cultural

Las razones del diablo

 

Blanco

Por: Dionicio Munguía J.

 

Fue sorprendente la respuesta que se dio el sábado pasado. La ciudad de México se veía realmente impresionante. Las calles aledañas al zócalo parecían un manto blanco con luces que hablaban más que las cientos de palabras que se dijeron ese día o se escribieron al día siguiente. Pero en realidad, lo que importaba era el gesto que implicaba esa marcha sabatina: lo que los medios intentaron disimular como una marcha de la paz. Y esa respuesta fue también un signo de la desesperación que vive la sociedad actual en estos tiempos violentos.

El llamado a la cordura que se hizo el sábado pasado fue un llamado enorme, algo que sobrepasó los límites de los organizadores y que, por supuesto, implica mucho más que un gesto comunitario, social. El gobierno del país debe tomar en cuenta esta opinión, valorarla, porque no solamente significa un proceso en torno a la paz y la tranquilidad de nuestro país, sino el derecho de todos a tener una seguridad en la calle y en la casa.

Sonará como un lugar común, y excesivamente repetitivo, pero las frases que se dijeron en estos días han sido más que comunes. La delincuencia nos ha cercado de una maneta que, si no supiera que vivimos en un país cercano a los Estados Unidos, diría que se habla de los primeros meses en que Colombia se vio cercada por los narcotraficantes, rodeada de la violencia cotidiana, de los asesinatos y secuestros. Y al parecer, México está a punto de ingresar a ese tipo de sociedad o de ambiente social. Sólo falta que se incrementen los bombazos, que haya asesinatos a plena luz del día, en un sitio completamente lleno, con jóvenes sicarios o mujeres que extraen las armas de sus vestidos y asesinan a sangre fría. Por fortuna, nuestro país aún no llega a esos niveles de violencia, pero ya estamos muy cerca.

Esta racha de asesinatos en diferentes ciudades mexicanas, además de la cantidad de secuestros ha logrado más que llamar la atención de todos aquellos indiferentes que miran las noticias por la noche con la única intención de no ver nada. Es necesario abandonar este tipo de reflexión, de comodismo. Ahora es importante que nos unamos en torno a este llamado para lograr una sociedad mejor, una herencia más adecuada para nuestros hijos. Esta marcha blanca que tuvo lugar en varias ciudades de la república fue un llamado para las autoridades competentes. Un llamado que va más allá de las palabras.

Sólo espero que los políticos ahora sí se pongan las pilas. Es necesario que sean ellos quienes tomen, en este momento, la iniciativa. Son ellos quienes deben tomar las medidas necesarias para terminar con esta ola de violencia y no llegar a una colombianización mayor de lo que, según los expertos en política latinoamericana, ya se tiene en México. Es de todos sabido que las acciones a tomar pueden no gustar a muchos, como sucedió en Colombia, pero definitivamente debe detenerse este tiempo de ira, tiempo de ciudades amargas.

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