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IMPULSO Estado de México || Sección Cultural

Por el rescate de las raíces

Por el rescate de las raíces

 

Comienza el XV Seminario "La lengua materna, esencia de nuestra cultura"

Por: Silvia Márquez / Toluca

Según la Unesco, las lenguas son el punto nodal de la vida social, económica y cultural. De ellas emana la compleja construcción simbólica a la que llamamos cultura. Es por eso que este 2008 fue designado como el Año Internacional de los Idiomas, bajo el lema "Los idiomas cuentan".

Las lenguas indígenas de nuestro país destilan una belleza que se esconde ante los prejuicios que las matan días a día.

En el Estado de México existen cinco lenguas que se hablan en las etnias matlatzinca, mazahua, náhuatl, otomí y tlahuica. Desde hace 15 años, el Colegio de Lenguas y Literatura Indígena organiza seminarios con el fin de rescatar y estudiar las lenguas originarias a través de una reunión con estudiosos, investigadores e intelectuales que comparten sus experiencias en el tema con el público en general.

En esta ocasión el escenario del Seminario que lleva por nombre "La lengua materna, esencia de nuestra cultura", fue el Centro Ceremonial Otomí, ubicado a unos kilómetros de la capital mexiquense.

Según explicó María Dolores Correa Vega, coordinadora del Colegio de Lenguas y Literatura Indígena del Instituto Mexiquense de Cultura, el Seminario pretende diseñar herramientas que eviten la desaparición de las lenguas originarias del Estado de México, establecer mecanismos para fortalecer la lengua, involucrar instituciones educativas, gubernamentales e investigadores en el rescate y fortalecimiento de la lengua materna y generar un encuentro cultural de hablantes, investigadores, escritores y promotores culturales "que comparten sus experiencias y acciones para fortalecer el uso de las lenguas originales buscando establecer estrategias para evitar que desaparezcan las más vulnerables, pues cada lengua refleja la visión de mundo y la cultura de sus hablantes nativos y su desaparición implica la pérdida de identidad y de historia".

En el Seminario, que terminará hoy a las 16 horas, se harán presentes especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México, la Universidad Autónoma de Querétaro, la Universidad Autónoma del Estado de México, de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, el Consejo Nacional de Fomento Educativo y el Instituto Nacional de Educación para los Adultos.

Precisamente, durante la apertura del Seminario, se dictó la conferencia magistral "Curso multimedia para el rescate de la lengua otomí", a cargo de Eward Hekking, lingüísta e investigador de la Universidad Autónoma de Querétaro.

 

Durante el resto del día siguieron las actividades y las ponencias, que en total sumarán más de treinta en tres mesas de trabajo.

La ventana indiscreta

La ventana indiscreta

Alfonso Cuarón y el fin de los tiempos

Por; Eridania González Treviño

 

"Todo es una batalla cósmica entre la fe y la casualidad".

Children of men

Los directores mexicanos contemporáneos se han caracterizado por realizar sus óperas primas en México y con posterioridad desarrollar sus más excelentes trabajos en el extranjero. Un ejemplo de esto es Alfonso Cuarón Orozco, quien tiene entre sus trabajos más valorados en México y con los cuales se dio a conocer masivamente en el país Sólo con tu pareja (1991), comedia que le valió su reconocimiento en Estados Unidos donde, entre otros filmes, dirigió Grandes esperanzas (1998), película cuyo argumento, estructura, fotografía y música hablan por sí solas y elevan a su director un escalón más en la pirámide del reconocido mundo cinematográfico, además de conjugar en ella todas las versiones habidas de la canción en español más grabada y traducida en el mundo: "Bésame mucho" de Consuelito Velázquez, detalle sonoro que otorga a esta película su carácter romántico, anticuado y un poco lunático.

Después de dirigir un puñado de películas en el vecino país de norte, Cuarón regresa a México y filma Tu mamá también (2001), trabajo que lo lanza a la internacionalidad para dirigir Harry Potter y el prisionero de Azkaban (2004), un segmento en París te amo (2006), "Parc Monceau", y Los niños de los hombres (The children of men, 2006), trabajo de madurez con el que le otorgan valiosos premios en el Festival de Cine de Venecia.

Este filme, considerado de ciencia ficción, es una adaptación de la novela del mismo nombre de P.D. James, que se desarrolla en un futuro muy cercano y en escenarios de terrible anarquismo y decadencia y cuyo fatalismo radica en el hombre mismo, como hiperbolización en la consecuencia de sus actos.

En un mal augurio, Children of men plantea el final de una Era, la del hombre. Un final que se sabe y da miedo pero que está presente y ahora, más que nunca, palpable con fondos premonitorios desde los setentas que reproducen portadas de Pink Floid y que indican decadencia en enunciados simples. Aquí el argumento ya no es la guerra por la guerra, sino la lucha por la sobrevivencia, porque antes de que los ríos se sequen, antes de que el árbol deje de dar frutos, se consumirán primero las entrañas de los hombres, aquellos seres cansados de estar y que luchan sin sentido alguno por aferrarse a la existencia en un tiempo que ya no será el suyo.

En una indudable muestra de defectos humanos, Los niños de los hombres exhibe aquella necedad de siempre de detener como propios y vitales los errores que nos hacen la plaga más terrible del mundo: gente que cree lo que no debe creer porque no hay de donde detenerse ante un mundo enfermo y mañoso a punto de colapsarse. Personas que antes de razonar eligen derramar lágrimas por otros sin aceptar que lloran por su propio exterminio. Incomprensiones mundanas que para el futuro 2027 serán las mismas pero en su máxima expresión: los cazadores de inmigrantes que se creen propietarios del trozo más fértil del tierra: terremotos, contaminación, enfermedades y hambruna ocasionados por una tierra que se renueva y parece sacudirse aquella plaga que la pellizca.

18 años 4 meses, 20 días, 16 horas, 8 minutos de infertilidad humana no son un castigo, se trata de los ciclos, el de la raza humana desplomándose con una muy poco amable explicación de que su desaparición paulatina se da a cada instante, que aunque se piense lejana, viaja de la mano con la de los hombres desde el inicio de sus tiempos, y que tarde o temprano ha de llegar abrasadora y fulminante.

Qué irónica es la imaginación de algunos hombres, estamos a un año para que comience el fin de nuestra existencia, dentro de poco tiempo, augura la ciencia ficción, se consumará el nacimiento del último ser humano sobre la tierra, sólo una esperanza lejana y endeble queda y ha de habitar en el centro del océano en una pequeña embarcación llamada "Mañana", aunque el hombre ya no exista más y el futuro sea cosa del pasado.

La ventana indiscreta

La ventana indiscreta

Alfonso Cuarón y el fin de los tiempos

Por; Eridania González Treviño

 

"Todo es una batalla cósmica entre la fe y la casualidad".

Children of men

Los directores mexicanos contemporáneos se han caracterizado por realizar sus óperas primas en México y con posterioridad desarrollar sus más excelentes trabajos en el extranjero. Un ejemplo de esto es Alfonso Cuarón Orozco, quien tiene entre sus trabajos más valorados en México y con los cuales se dio a conocer masivamente en el país Sólo con tu pareja (1991), comedia que le valió su reconocimiento en Estados Unidos donde, entre otros filmes, dirigió Grandes esperanzas (1998), película cuyo argumento, estructura, fotografía y música hablan por sí solas y elevan a su director un escalón más en la pirámide del reconocido mundo cinematográfico, además de conjugar en ella todas las versiones habidas de la canción en español más grabada y traducida en el mundo: "Bésame mucho" de Consuelito Velázquez, detalle sonoro que otorga a esta película su carácter romántico, anticuado y un poco lunático.

Después de dirigir un puñado de películas en el vecino país de norte, Cuarón regresa a México y filma Tu mamá también (2001), trabajo que lo lanza a la internacionalidad para dirigir Harry Potter y el prisionero de Azkaban (2004), un segmento en París te amo (2006), "Parc Monceau", y Los niños de los hombres (The children of men, 2006), trabajo de madurez con el que le otorgan valiosos premios en el Festival de Cine de Venecia.

Este filme, considerado de ciencia ficción, es una adaptación de la novela del mismo nombre de P.D. James, que se desarrolla en un futuro muy cercano y en escenarios de terrible anarquismo y decadencia y cuyo fatalismo radica en el hombre mismo, como hiperbolización en la consecuencia de sus actos.

En un mal augurio, Children of men plantea el final de una Era, la del hombre. Un final que se sabe y da miedo pero que está presente y ahora, más que nunca, palpable con fondos premonitorios desde los setentas que reproducen portadas de Pink Floid y que indican decadencia en enunciados simples. Aquí el argumento ya no es la guerra por la guerra, sino la lucha por la sobrevivencia, porque antes de que los ríos se sequen, antes de que el árbol deje de dar frutos, se consumirán primero las entrañas de los hombres, aquellos seres cansados de estar y que luchan sin sentido alguno por aferrarse a la existencia en un tiempo que ya no será el suyo.

En una indudable muestra de defectos humanos, Los niños de los hombres exhibe aquella necedad de siempre de detener como propios y vitales los errores que nos hacen la plaga más terrible del mundo: gente que cree lo que no debe creer porque no hay de donde detenerse ante un mundo enfermo y mañoso a punto de colapsarse. Personas que antes de razonar eligen derramar lágrimas por otros sin aceptar que lloran por su propio exterminio. Incomprensiones mundanas que para el futuro 2027 serán las mismas pero en su máxima expresión: los cazadores de inmigrantes que se creen propietarios del trozo más fértil del tierra: terremotos, contaminación, enfermedades y hambruna ocasionados por una tierra que se renueva y parece sacudirse aquella plaga que la pellizca.

18 años 4 meses, 20 días, 16 horas, 8 minutos de infertilidad humana no son un castigo, se trata de los ciclos, el de la raza humana desplomándose con una muy poco amable explicación de que su desaparición paulatina se da a cada instante, que aunque se piense lejana, viaja de la mano con la de los hombres desde el inicio de sus tiempos, y que tarde o temprano ha de llegar abrasadora y fulminante.

Qué irónica es la imaginación de algunos hombres, estamos a un año para que comience el fin de nuestra existencia, dentro de poco tiempo, augura la ciencia ficción, se consumará el nacimiento del último ser humano sobre la tierra, sólo una esperanza lejana y endeble queda y ha de habitar en el centro del océano en una pequeña embarcación llamada "Mañana", aunque el hombre ya no exista más y el futuro sea cosa del pasado.

“La Muestra Estatal de Teatro no resuelve la problemática teatral”

“La Muestra Estatal de Teatro no resuelve la problemática teatral”

Organizadores de la MET, impulsada por el Instituto Mexiquense de Cultura, la ven sólo como un "incentivo" para los grupos que participen

Por: Silvia Márquez / Toluca

Hace poco más un año se vio un poco de luz en medio de un camino que casi pinta desolador. Después de semanas de actividad tras bambalinas, se vertieron muchos resultados, preguntas, decepciones, peticiones y anhelos que se quedaron guardados con la esperanza de encontrar cabida en el tiempo. Meses después, la nueva convocatoria llegó a las manos de los interesados, de aquellos que se preparan para la tercera llamada.

En unos días comenzará la ronda eliminatoria de la Muestra Estatal de Teatro entre grupos del Valle de México y del Valle de Toluca. A diferencia de la edición pasada, ahora se dará a conocer el nombre de los finalistas de manera simultánea, esto para evitar "mal entendidos".

Samuel Pérez, coordinador de la MET, opinó que "la

muestra puede dar cabida a todos los grupos y que através de la observación se impulse la calidad del teatro en el estado. Hemos tenido muy buena aceptación. El año pasado tuvimos muchos grupos, desde estudiantiles hasta los que podemos considerar profesionales o semi profesionales".

Además del estímulo económico para los grupos ganadores, el año pasado "tuvo el plus" de recibir "un espacio dentro de nuestros programas más importantes que es Acércate un miércoles a la cultura, esto no estaba contemplado en la convocatoria pero se les abrió el espacio como una manera de seguir apoyando a nuestros teatristas".

Al ser cuestionado sobre la continuidad de las presentaciones de las muestras ganadoras, Samuel Pérez dijo que "por sí mismos y por parte del IMC no hubo más presentaciones", aunque complementó diciendo que "eso no descarta que en otro momento puedan abrirse otros espacios de presentaciones".

Sobre la calidad, que parece ser un tema controversial en cualquier manifestación artística, el también teatrero aseguró que "la calidad y el prestigio de cada uno de los grupos no depende del Instituto Mexiquense de Cultura", por lo que su papel solamente sería para "impulsar e incentivar a los grupos por medio de esta premiación".

La cuestionable calidad, "no está del todo alejada de la realidad (...) Esto es resultado de nuestras circunstancias como estado. Creo que es parte de un proceso muy complejo, que requiere de mucho tiempo, del curso de muchos elementos que de pronto son difíciles que lleguen a congeniar.

"Claro que no podemos negar nuestra realidad y tampoco menospreciarla, al contrario, creo que la idea es dar impulso, entusiasmar a los grupos y desde luego desencadenar otras acciones".

Precisamente sobre estas acciones, muchas de las cuales fueron peticiones en la pasada edición de la MET, Samuel Pérez explicó que "la muestra por sí sola, como todo certámen, no puede resolver la problemática (...) Es importante generar un diagnóstico de la condición teatral en nuestra entidad, ese sería uno de los objetivos".

El registro de los grupos se extendió hasta este viernes, para después dar paso a la fase eliminatoria el próximo martes 2 de septiembre.

 

 

Las razones del diablo

 

Olímpicos

Por: Dionicio Munguía J.

 

Para algunos, la nostalgia de cada cuatro años inicia después de la clausura de los juegos olímpicos. Para otros, es el descanso de los deportes por estas dos semanas de intensa actividad. Aunque las transmisiones fueron generalmente nocturnas, era inevitable desayunar, comer y cenar con las olimpiadas, las hazañas y los resultados frustrantes que se apropiaron de los comentarios de sobremesa, en la cafetería y hasta en los talleres literarios. Era obvio que esto sucedería, porque así es cada cuatro años, ya sean estos juegos, o los de invierno o el mundial de futbol.

Incluso en estos instantes están en activo los otros juegos olímpicos, los especiales, los llamados paralímpicos. Son quizá con mucho, mejores que los normales, puesto que aquí tenemos que reconocer la valentía de los deportistas ante las limitaciones y el esfuerzo que logran proyectar. Sin embargo, son menos publicitados y, obviamente, menos televisados que los que acaban de terminar. Esa es la injusticia de la sociedad humana.

Sin embargo, la relación que todas estas actividades humanas tienen con la sociedad es inevitable. Por instantes, todo lo que se oía en la calle era el triunfo de los atletas mexicanos, o el fracaso de los mismo, la poca seriedad que se tiene para con el deporte, la nula promoción en escuelas, universidades u lo que sea, donde sea, en este gran país. Esta promoción casi inexistente, dicen los expertos, provoca que los atletas mexicanos no puedan ser triunfadores, o como dijo un sedicente comentarista de televisión, para esta raza de bronce, sólo el bronce es bueno o hasta menos. Obviamente fue crucificado y vilipendiado, pero definitivamente, en cierto punto, tiene razón. El conformismo atlético es notorio y cada vez aceptamos la cercanía a los primeros lugares más que los primeros lugares como meta.

Algo semejante ocurre con otras áreas. La ciencia, la cultura y el desarrollo tecnológico es menor en proporción a la cantidad de habitantes que se tiene. El beneficio obtenido es un porcentaje mínimo con el objeto creado. Es decir, por ponernos en nuestro tema, que cada vez se publican más libros pero al mismo tiempo existen menos lectores. Revertir este efecto no es sólo del gobierno o de las instituciones adecuadas, sino también de los ciudadanos, o sea, nosotros. Cada año fincamos responsabilidades a los funcionarios en turno, pero dejamos de lado la parte de responsabilidad que nos toca.

Todos comprendemos que el aprendizaje no se obtiene sólo en la escuela, sino también en casa, y cada vez aceptamos menos este método de aprendizaje: deseamos que todo se lo enseñen en la escuela a los niños y eso, por supuesto, no es factible. La lectura, el hábito de leer, se obtiene en casa y no en la escuela. Si los niños ven más televisión y se entretienen con esta niñera, es obvio que la lectura queda de lado. Hay que aprovechar este tipo de eventos, las olimpiadas, por ejemplo, para inculcarles el gusanillo de la investigación. Mi hija habla ya de China, no tanto por los juegos, sino por los cuentos, leyendas, historia y hasta un poco de poesía que pude proporcionarle. Pero no fue suficiente. Ya me juró que cuando aprenda a leer bien, me buscará más información sobre este país asiático. Espero que podamos cumplir los dos con esta expectativa.

Mantarraya

Mantarraya

 

 

Nortec en la aldea

 

Por: Heber Quijano

Hablar del virtuosismo de Nortec, a estas alturas, puede ser un arma de dos filos. Por un lado, puede ser un anacronismo para los sectores avanzados en un gusto musical globalizado en el que puede convivir el hip hop francés, con el postrock, el neohippie, las rolas de Sigur Ross, Björk, y los afables intentos de Nacho Vegas por recuperar ciertos romances españoles, muy al viejo estilo del gran García Lorca, claro en un ritmo con mucho beat y poca zarzuela. Por otro lado, puede ser un gran descubrimiento para quienes estén dispuestos a concederle a la globalización un beneficio en el sentido musical, la fusión. Obviamente no voy a negar el ritmo todavía trepidante de esa tribu que fue convocada por los fuegos artificiales que se descubrieron hace unos días en la Providencia.

Toluca vive de una manera muy paradójica la transición de una ciudad casi decimonónica y provincial hacia la ciudad globalizada en la que todas las ciudades del mundo empiezan a convertirse. Quizá ese neotribalismo, del que habla Maffesoli, de los grupos homogéneos sea tan pertinente y preciso en los casos de los emos, la Banda del Rojo, de las amasdecasasdesoladas que hacen flamear sus tarjetas de crédito a la menor provocación, o todos aquellos vigoréxicos que se pasan horas enteras acumulando masa corporal y esteroides. Exactamente de la misma forma en que toda una divergencia social e ideológica se reunió en el concierto de Nortec. Sin embargo, Toluca (y sus habitantes) todavía se reconocen los rostros y las historias compartidas. Me explico (y esto le pasa a todo aquel que haya hecho de la vida nocturna una costumbre, no cotidiana, pero si secuencial), ¿quién no se encuentra en alguna noche chelera a algún conocido que hace años no veía, al cuñado incómodo que ahora es un todo un señor burócrata, a la ex novia que dejó una historia mal escrita y de puntos suspensivos difusos, como la misma noche? Toluca es, pues, una aldea de infierno grande, o un pueblo global que asiste a misa ocasionalmente.

Sigue siendo placentero convivir con todos nuestros conocidos, pero de esa forma el pecado es todavía un secreto a voces. Claro no se puede ser infiel sin ingenio, ni chismoso sin un séquito de lavanderas. Nortec, pues fue un éxtasis compartido, una fusión de posmodernidad con tradición: computadoras Mac, sintetizadores y grandes desplantes de tecnología conviviendo armónicamente con acordeones, sombreros (tejanas) y trompetas de la más fina dinastía tijuanense. Su música se encuentra en el marco de la simbiosis electrónica de los beats, como lo hace Gotham Project con el tango, o el jazz fino y estudiado de Saint Germain, o los muchos grupos que fusionan el bossa nova. Nortec actualizó de una manera más inteligente y con mucho más arte el acordeón que los intentos rebeldes de las primeras producciones de Julieta Venegas. Qué mal que la hayamos perdido en la miel de las quinceañeras. Tijuana está más cerca de Nueva York, que Toluca del DF.

 

 heberquijano@yahoo.com.mx

Una mirada plástica

Una mirada plástica

El color y la carne

Por: Paul Achar

El color y la carne es el título de la más reciente exposición pictórica del Museo de Nacional de Arte. Una muestra que no se pueden perder, un recorrido maravilloso con una museografía exquisita creando un ambiente donde se regocijan nuestros sentidos a través de la vibración del color tocando así las fibras sensibles del alma creando una sensación de gozo.

En esta exposición se pueden apreciar obras de grandes exponentes de la pintura europea del siglo XVI al XX, hay desde dibujos italianos, óleos que contrastan al final de la muestra con los de los mexicanos que han traspasado las fronteras, no nada más de nuestro país sino del tiempo.

Destacan Leonardo da Vinci, González Camarena, Paolo Caliari "Veronese", Luca Giordano, José Clemente Orozco, Paul Gauguin, Pablo Picasso, Yves Tanguy, Roberto Montenegro y Gerardo Murillo "Dr. Atl".

Entre otros grandes artistas que han dejado un legado ala humanidad, esta exposición nos permite ver como se va trasformando el color así como el dibujo a través del tiempo.

En El color y la carne no solo descubrimos cómo se ha transformado el color sino que revive escenas de la mitología como la de Perseo luchando Dragón para liberar a Andrómeda, el erotismo donde una mujer es vista de dos formas diferentes una con ternura y otra con lujuria, o ese Cristo magnánimo que nos transporta a la crucifixión.

Qué decir de la obra del hombre desmembrado que se ve flotando como jugando en el tiempo o donde los dibujos de extraordinaria factura se descubren dentro de una sala con una baja luz provocando agudizar los sentidos.

Esta muestra pretende destacar la supremacía del dibujo sobre el color, lo cual yo no estoy de acuerdo por que el color es el que logra el dramatismo mas allá del propio dibujo aún cuando algunos piensan que el color es puro maquillaje para el dibujo.

Quiero que disfruten de igual manera una pieza en diferente color para ello, en esta exposición se cuenta con una cámara que por medio de una computadora se puede ir cambiando el color para darnos cuenta de la importancia del mismo. Además de ser una excelente forma de hacer más accesible el arte y aumentar la accesibilidad de la exposición, también se puede armar un rompecabezas siguiendo las líneas de un dibujo o hacer coincidir el color. De esa forma logran capturar al visitante, quien después interactuar con la obra va desarrollando una visión mas crítica y un disfrute mayor.

Será un excelente ejercicio el visitar esta muestra y una herramienta para descubrir en forma individual la importancia del color como medio de expresión de sentimientos o el dibujo que también lo hace pero de una forma mas explicita así que no pierdan la oportunidad de crecer su visión critica sobre el color y la forma.

No se la pierdan, estará hasta 19 de octubre en el Museo Nacional de Arte (MUNAL), en el Centro Histórico de la Ciudad de México, Se ubica en la calle Tacuba 8, frente al Palacio de Minería, entre las estaciones del metro Allende y Bellas Artes.

La muestra esta conformada por 89 obras: 39 óleos de pintura europea y 20 dibujos italianos, propiedad del Museo de Bellas Artes de Rennes, Francia, así como 30 óleos mexicanos que forman parte del acervo del MUNAL.

La puedes visitar de martes a domingo de 10:30 a 17:30 horas.

Los Domingos la entrada es gratis si gratis, Su costo es de $30.00 entresemana pero si eres estudiante, maestro o miembro del INAPAM, ICOM, SEPALO con credencial vigente sólo pagas $15.00, más barato que un café en cualquier restaurante. No hay pretexto para no verla.

 

 

La ventana indiscreta

La ventana indiscreta

Dark City

Por: Eridania González Treviño

"Primero había oscuridad y luego llegaron los extraños…"

Con una tendencia muy clara hacia la ciencia ficción, el director egipcio de la película de culto, adaptación del cómic de James O’Barr, The Crow (El cuervo, 1994) y I Robot (Yo robot, 2004) que nace como inspiración de las historias cortas del mismo nombre de Isaac Asimov, Alexander Proyas escribe y dirige en 1998 Dark City (Ciudad en tinieblas) una representación en ciencia ficción del mundo real.

Un filme cuya fotografía y recursos escenográficos muestran la luz artificial que ilumina la urbe oscura en movimiento automático y en un tiempo ficticio difícil de deducir, edificios en racimos nacen de las entrañas de la tierra para sustituir a los escenarios de un día anterior. Todos los días, en punto de las 12:00, todo cambia.

Seres extraños tan viejos como el tiempo forman la maquinaria gigantesca de un mundo que detiene su marcha para aprender y aprehender la mente humana. Los recuerdos son el objeto perseguido y tan deseado por aquellos entes de vestidos negros, caras blancas y manos largas, que representan la memoria colectiva y cuyo problema específico es la ausencia de individualidad, don preciado y exclusivo del ser humano.

La búsqueda de estos seres implica un acercamiento a la conformación del hombre. El deseo de criaturas intelectualmente poderosas, provenientes de algún planeta muy distante, de obtener permanencia ante la inminente desaparición de su comunidad. El próximo cierre de un ciclo, que se creía espiral infinita, trasciende la posible primeridad de la ficción y se extiende a la del hombre real, adelanta la metáfora del imaginado hombre del futuro, del que logró rebasar al tiempo y utilizar el cerebro en toda su capacidad, él ha regresado al que creía imperfecto e incompleto ser del pasado, para rescatarlo y rescatarse a sí mismo de la natural aniquilación.

El futuro o la posible vida en lejanas galaxias suponen la existencia de una mente superior y poderosa capaz de manipular a las más sencillas con la simple voluntad producida en el cerebro, basta imaginar la más compleja máquina o una puerta en el muro sin salida para que se produzca en un instante como venida del más allá, pero ni la tecnología más avanzada ni la mente más poderosa supera las expectativas del ambicioso humano. Por eso el argumento parece aliarse con la memoria y elige representar un espacio que sólo puede concebirse futurista pero reproducido en escenarios tradicionales de décadas de los veinte o los cuarenta, como si se aferrara a ese pasado ideal, y que trata de mantener las características propias del hombre.

Lograr la armonía entre lo colectivo y lo individual es historia larga. El deseo de lograr la creación de un ser completo, perfecto a la vista de lo inexplicable, es tarea inagotable. Habrá que enfrentarse a la imaginación y encontrarse lo inverosímil para alcanzarlo y materializarlo. El hombre de este mundo pierde a cada instante un poco de esa imaginación que lo lleva a universos impensables y se conforma con una vida simple y sencilla.

De ahí que esa enorme mente se conciba repartida en miles de fragmentos: un recuerdo y una sola vivencia compartidos, una sola percepción, una sola experiencia, empobrecen a los "extraños" y los extingue. Así, Mr. Book, Mr. Hands, Mr. Sharp, representan una parte del todo y carecen del significado metafísico que describe el sentir de cada individuo.

Por eso, un hombre, el más cercano al ideal, no se desvanece al toque de las doce campanadas y no entra más al juego del constante cambio de los recuerdos, no será sujeto a la fórmula de un toque de infancia feliz, una pizca de rebeldía adolescente, una muerte trágica en la familia, un asesino de prostitutas, todo en un líquido inyectado en el cerebro. Comprenderá que el sistema y la "sincronización" existen desde siempre pero en diferentes formas, que es inevitable el papel de marioneta cuando se forma parte de las masas, pero que la creación de los propios recuerdos hace la diferencia.