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IMPULSO Estado de México || Sección Cultural

Mantarraya

Álvaro Villalobos y la protesta marginal

Por: Heber Quijano

La exposición “Registro de performances de Álvaro Villalobos” en el Museo de la Estampa nos confirma la distinción entre el arte doméstico y el arte flagrante, entre la torre de marfil y la trinchera ideológica (distinguiendo la militancia y la protesta), entre la representación de los poderes fácticos y de su oleaje de represiones y manipulaciones y la segregación que éstos producen. Los perfomances de Villalobos le restituyen a la protesta el carácter revelador y creativo, a quienes nos acostumbrados a sufrir la amnesia histórica y la ceguera política, social de nuestro contexto, ya como analfabetas funcionales o como adictos al sedante televisivo, descubrimos que fuera del escaparate hay toda una realidad contundente como knock out.
La marginalidad y la indigencia en la que se cimentan los performances de Villalobos reflejan un claro grito de reclamo a favor de los desvalidos, de los inmigrantes, de los habitantes de los cinturones de miseria y alcantarillas. Entre fotos y grabaciones de distintos colaboradores (Caterina Viterbo, Liliana Miramontes, Jaime Kuri, Jorge Izquierdo, entre otros) podemos ver al perfomer convertido en un anónimo, sin rostro, sin apellido y sin nacionalidad, escoltado por policías en la frontera tijuanense o simulando el hogar hacinado de algún tragafuego en Malinalco, por ejemplo. Pero los performances se multiplican a Medellín, Xalapa, Barcelona o Valencia.
El ayuno metódico nos hace pensar en la rebelión espiritual y la contingencia versus la materialización mercantilista de la sociedad industrial y la inmediatez del fast food típicamente transnacional, a ello añadimos la recurrencia de la ropa blanca con su significado simbólico occidental: pureza, virginidad, inmaculación, esterilización en el sentido médico. Sin embargo, el carácter anónimo que pretende simbolizar el performer convierte su mensaje en una advertencia: “somos uno mismo”, como la sentencia borgiana de que un hombre es todos los hombres y la historia de un hombre es la historia de la humanidad.
Por otra parte, el baño con pintura de los colores de las dos banderas que conviven en Villalobos (México y Colombia) son reflejo de la impregnación, quizá chovinista, quizá a forma de homenaje, del simbolismo patriótico de los propios colores y de las patrias mismas. Más que creativo, lúdico, sonriente, este performances habla por sí mismo.
Hay que señalar, ya en las líneas del estribo, un auge y una explosión en las producciones, con estética propia de gente que proviene de la Facultad de Artes de la UAEM, como la Tercera Bienal de Artes Visuales y las exposiciones “Placas”, también en el Museo de la Estampa, “Acéfalo” y “Versión”. Sólo queda por decir que también recibió el apoyo de FOCAEM y de Conaculta, recalcando que dichos apoyos, por mínimos, lejanos o burocráticos que a veces parecen, siguen cumpliendo una función apremiante.

Comentarios:
heberquijano@yahoo.com.mx

La OSJEM cierra temporada

La OSJEM cierra temporada

Con la presencia del contratenor Santiago Cumplido y la soprano Stefanie True, la Orquesta Sinfónica Juvenil del Estado de México ofrecerá su último concierto del año

Por: Silvia Márquez / Toluca

El concierto de cierre de la temporada XIV de la Orquesta Sinfónica Juvenil del Estado de México contará con la presencia del contratenor Santiago Cumplido y la soprano Stefanie True, quienes interpretarán arias de Broschi, Handel, Gluck, Brahms y Porpora.
Resalta en la velada la participación de Cumplido, pues la tesitura de contratenor pocas veces puede ser disfrutada por el público musical.
Los contratenores tienen una extension en la voz se sitúa por tanto por encima de la del tenor y coincide con la de contralto femenina pero el timbre de uno y otra son claramente distintos, pues el contratenor emplea el falsete. Pueden ser considerados también altos o sopranos, también llamados sopranistas. Hoy en día, las escuelas que forman a cantantes de este tipo admiten que la del contratenor es una voz que combina los registros de pecho y cabeza para formar un perfecto equilibrio entre ambas y lograr crear una voz homogénea en toda la tesitura del cantante. Por lo general, los detractores de esta idea son personas que siguen ancladas en la concepción del contratenor como poseedor de una voz no natural.
Pero la figura del contratenor se remontan varios siglos en la historia de occidente. Con el nacimiento de la polifonía en los siglos XII y XIII se tienen registros de su uso, que continua hasta el siglo XVIII en las composiciones polifónicas, aunque surge como una alternativa ante la negativa de la iglesia catolica para los castrati, por lo cual quienes podían suplantar de algún modo estas obras liricas eras los contratenores.
Con el nacimiento de la voz solista, el canto acompañado y el desarrollo del Barroco desde comienzos del siglo XVII, al contratenor se le dio mucha notoriedad, escribiéndose para esa tesitura innumerable repertorio solista.
Con la llegada del Clasicismo en la segunda mitad del siglo XVIII, se desplazó por el gusto del nuevo público y de los compositores. El Romanticismo sancionó esta nueva dirección y se generalizó la idea de que el falsete es un canto erróneo, dañino técnicamente, inadecuado y afeminado.
Es en pleno siglo XX, tras la extinción de la práctica de la castración con fines musicales, los contratenores resurgieron como alternativa para los papeles escritos para aquellos divos del bel canto que fueron los castrati; aunque los castrati serán insustituibles en la historia de la música occidental. Sus voces no se pueden comparar ni a las de los contratenores ni a las de las mujeres. La voz femenina es un buen sustituto para ese tipo de papeles por su potencia, brillo y cualidad, pero dista con mucho de lo que debió de ser la voz de los castrati. El contratenor también dista mucho de la calidad de voz de aquellos genios vocales, pero confiere por otro lado a esos papeles la magia de volver a ver a hombres interpretando papeles masculinos con voz femenina.
Actualmente los contratenores son empleados con mayor frecuencia en óperas barrocas que contienen partes escritas originalmente para castrati en tesituras admitibles para su registro vocal.
El programa del concierto de cierre de temporada incluye la Obertura Egmont Op. 84 de L. V. Beethoven, el aria del soundtrack de Farinelli, Ombra Fedelle de R. Broschi, Piangero de la ópera Julio César de G. F. Handel, Veni y Appaga il tou consorte de la ópera Orfeo y Eurídice de W. Gluck, la Obertura Festival Académico Op. 80 de J. Brahms, Alto Giove de la ópera Polifemo de N. Porpora, y Scherzando, Venti Turbini y Lascia ch’io pianga de la ópera Rinaldo de G. F. Handel.
La cita es hoy a las 20:00 horas en la Sala Felipe Villanueva de Toluca. Entrada libre.

Escaramuza

Escaramuza

Los derechos humanos y la cultura. Un mal chiste

Por:Polo Castellanos

En la inconciencia total, ayer Día Internacional de los Derechos Humanos, ni siquiera se habló de cultura, los derechos humanos solo son cifras…y cifras para nuestros gobiernos. Periodistas muertos; desaparecidos políticos; presos de conciencia; feminicidios; machismo; violencia; discriminación; analfabetismo; tortura; desapariciones forzadas y todos los “ismos” que le pueden caber a la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, tristemente le quedan a México. Nuestro querido México. Sólo la Declaración tiene 29 artículos. El último diagnóstico, emitido por el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos en México, consta de ¡31 recomendaciones! ¡Que pena!
31 recomendaciones que van de lo general a lo particular, como: reformar la constitución para incluir el concepto de Derechos Humanos como su eje principal; dotar de autonomía a las comisiones de derechos humanos para promover iniciativas de ley o ampliar su competencia a asuntos laborales y electorales; transformaciones en el sistema de justicia; en seguridad pública; fuerzas armadas; derechos civiles; pueblos indios; mujeres; derechos económicos; derechos políticos; derechos sociales; derechos CULTURALES, etcétera.
Como nos podemos dar cuenta, en materia de derechos humanos estamos en la calle. Y la realidad es que 31 recomendaciones han servido para un carajo. En México se violan casi todos los derechos humanos. Y el incremento a la violación de estos va en aumento. Los informes de los gobiernos solo se remiten a números y estadísticas. ¡No somos cifras!, Somos SERES HUMANOS.
¡¿Pero cómo no va ha ser?! Si México y América Latina son el caldo de cultivo ideal del proyecto posmodernista y globalizador. Por ahora, y mientras en una corte internacional (como la Corte Interamericana o la Corte Internacional de la Haya, que suscribimos) no podamos detener de facto y de una vez por todas, las violaciones a los derechos humanos, en nunguna partre del mundo y menos en América Latina, nuestra América no podrá caminar por el universo orgullosa de su especie.
En la parte de cultura y educación: es para llorar. Solo con ver el siguiente ejemplo nos podemos hacer una idea de la situación. En las instituciones abocadas a la cultura, comenzando por la Secretaría de Finanzas del Gobierno del Distrito Federal y varias entidades del país, piensan que los artistas son prestadores de servicios, y como tales están supeditados a los reglamentos internos de prestadores de servicios. Si este es el estatus de los artistas en una nación con una de las diversidades culturales más grandes del mundo podemos imaginarnos las condiciones en las que opera la educación.
Con la pena pero, la cultura no es un servicio, es un DERECHO (derecho No. 2, 12, 13, 15, y 19,) y las que se junten en la semana de los Derechos de los Pueblos o Individuales, ONU, UNESCO, OIT. Y los artistas no somos proveedores de servicios. Somos creadores de un bien cultural. No somos diableros (con todo respeto), ni meseros, ni fritangeros. Quienes dan el servicio, justamente, es el gobierno y las secretarías de “finanzas” los encargados de “proveer” los recursos para que ese bien cultural se pueda llevar a cabo. Por si todavía no lo saben, los artistas son parte fundamental de esta sociedad, también son seres humanos, no comen ni alimentan a sus familias con trámites burocráticos, ni con partidas presupuestales que pueden tardar hasta un año o más en ejercerse; tienen derecho a la salud; a un trabajo digno. Tampoco somos “hermanitas de la caridad” Somos ciudadanos concientes y solidarios con las desgracias de nuestro pueblo y con sus causas más nobles. El artista es un creador, punto. Merecemos un trato digno por parte de los tecnócratas de las universidades privadas posicionados en mandos estratégicos del Gobierno Fedral y del Distrito Federal.
Pero bueno, en un país en el que la Izquierda es ambidiestra y se alinea cuando le conviene. Y la Derecha es inamobible. Pués bonita nos la llevamos los artistas. ¡Nadie sabe como es que existe ese estatus jurídico-burocrático, muy propio del neoliberalismo, que solamente entienden los administradores usureros. Y que por desgracia, tiene sumidos a los artistas y la cultura en la miseria. Estos tecnócratas quieren convertir el arte en un espectáculo, un divertimento, y a los artistas en los bufones de su corte. Ya Basta.

Presentando... Sin Prisas

Presentando... Sin Prisas

Por: Silvia Márquez / México, DF

El Centro Cultural Isidro Fabela cierra el 2007 con la exposición Sin prisas de Georgina Calzada. En la muestra de 46 obras de mediano y gran formato, el expresionismo abtracto retoma los lienzos y junto con el óleo, acrílico, encaustos y técnicas mixtas, hablan de la realidad inmediata a la creadora.
Más allá de las paredes de la sala de exposiciones, piñatas aderezadas con el trabajo de Calzada, hablan del carácter lúdico del arte y las superficies diversas donde se pueden plasmar mensajes plásticos.
La crítica de arte Herlinda Sánchez Laurel dijo que la obra de Georgina Calzada “refleja las inquietudes de su mente aunadas a su energía interior en el manejo de la luz, los contrastes, incluso los medios tonos, sobre todo cuando texturalmente marca ritmos gestuales que parecieran levantar la voz e imponerse en un espacio”.

No habrá Compañía Estatal de Teatro

No habrá Compañía Estatal de Teatro

Es imposible tener “burócratas haciendo teatro”, opina Agustín Gasca Pliego, titular del Instituto Mexiquense de Cultura

Por: Silvia Márquez / Toluca

Teatro estatal, universitario o amateur. La lucha no es la misma, pero podría tener aristas en común: espacios, financiamiento, apoyos.
Las viejas heridas de una tradición reacia a desaparecer se abren cada que el tema toca la mesa de discusión, principalmente con los encargados de instituciones culturales del Estado de México.
Agustín Gasca Pliego, director del Instituto Mexiquense de Cultura, sostuvo una entrevista con IMPULSO, en la que se dejó ver el proyecto que podría sustituir al de la Compañía Estatal de Teatro. La propuesta es un financiamiento continuo a diferentes grupos teatrales por medio del formato de concurso.

En días pasados, durante la entrega de premios de la Muestra Estatal de Teatro se hablaba de los espacios...
“Hay muchos espacios rescatables, con poca necesidad económica y que van desde las iglesias hasta los auditorios municipales y varios espacios que con una buena ‘manita de gato’ pueden funcionar como teatros.
“Pero finalmente lo que se requiere es generar la necesidad de tener teatro. Podemos tener mil espacios, pero si no hay actividad teatral se van a quedar vacíos”.

¿Entonces no hay actividad teatral en esos lugares?
“La actividad teatral en el Estado de México, creo que es de las más importantes del país, lo que pasa es que no nos damos cuenta porque muchas veces la gente que se dedica al teatro improvisa o sufre mucho para llevar a cabo una puesta en escena precisamente porque no es algo barato, y no es algo que la gente esté dispuesta a pagar, desafortunadamente.
“El peso de la televisión contra la actividad que puedes llevar en vivo es aplastante (...) aunque me quedé sorprendido con el número de grupos teatrales que se presentaron en la muestra, un total de sesenta y cinco.
“El año pasado me estuve reuniendo con varios grupos del Estado, de la parte Oriente y Poniente, pero yo me quedé sorprendido con la participación, desde teatro para niños y grupos maduros.
“La idea es promover, nuestra labor es fundamentalmente promotora, no tenemos la posibilidad de resolver todos los problemas culturales del Estado, no es nuestra responsabilidad. Promovemos, generamos necesidades y en la medida de lo posible difundimos o publicamos lo que hacemos, no con la finalidad de decir ‘miren, aquí está el Instituto presente’, sino para crear inquietudes, demostrar que es posible atraer a la gente con propuestas sencillas (...) pero qué difícil es poder atraer sin tener toda la parafernalia de la publicidad y la mercadotecnia.
“En resumen, vamos a continuar apoyando. En el teatro tenemos que incidir más, no como creadores, porque no lo somos, sino como difusores, como gente interesada que esto se haga.
“Es posible que unamos esfuerzos con la UAEM y que conjuntamente mejoremos nuestra capacidad de respuesta a los grupos de teatro que tienen todo el derecho de solicitar apoyo”.

¿Sería pertinente hablar de una Compañía Estatal de Teatro?
“Mira, no podemos tener burócratas haciendo teatro, no hay presupuesto que te alcance. Ahora, ¿quién sería la Compañía Estatal?. ¿Gente del Valle de México, gente de acá?.
“Quizás un mecanismo pudiera ser hacer una especie de concurso y entonces sí patrocinar a los ganadores en puestas en escena durante un año, después otro concurso para hacer una especie de FOCAEM: presentas un proyecto, si ganas se te da una beca por un año, de tal manera que todos se pudieran beneficiar, no nada más un grupito.
“Por eso no me oriento a lo que se llamaría una Compañía Estatal de Teatro, sino más bien a generar riqueza de propuestas a través de calidad, de profesionalismo y que durante un periodo esos grupos que ganen puedan ser la Compañía Estatal de Teatro.
“No es fácil, pero es una idea que ha surgido y quizás valdría la pena comentarla con los teatreros y ver si les parece atractivo.
“Por lo menos dos o tres grupos tendrán la certeza de apoyo y así se genera una competencia sana.
“Raúl Cáceres Carenzo trabaja con nosotros, pero luego les lleva muchísimo tiempo preparar una obra y finalmente tenemos que contratar a otros artistas, entonces, a través de un mecanismo de competencia podremos lograr que un grupo, dos, tres o diez al año puedan ser la Compañía Estatal de Teatro”.

¿Habrá Muestra Estatal de Teatro el próximo año?
“Yo espero que sí. Lo que pasa es que mientras no tengamos el presupuesto aprobado por la Cámara de Diputados, lo que te pueda decir va a estar sujeto a los recursos. Yo espero que no nos vaya mal, pero en enero ya teniendo el presupuesto, te podré decir si tenemos el recurso suficiente para hacer la Muestra”.

Celebran en Puebla Encuentro de Niños Indígenas

Celebran en Puebla Encuentro de Niños Indígenas

* Aplican el programa, pero no hay un seguimiento de actividades

* Por el Estado de México participan 30 niños mazahuas de Ixtlahuaca y Villa de Allende

Por: Silvia Márquez / Toluca

Las fiestas tradicionales de comunidades indígenas serán el eje rector del 4° Encuentro de Niños Indígenas que, desde ayer y hasta el 9 de diciembre, se celebra en Metepec, Puebla, con apoyo del Fondo Regional para la Cultura y las Artes.

Estados del centro de la República Mexicana compartirán vivencias a través de la mirada de niños de 8 a 12 años. Al encuentro asisten comunidades nahuas de Calnali, Hidalgo; San Isidro Buensuceso, Tlaxcala; Ajalpan, Puebla, y Xoxocotla, Morelos. También hay presencia de niños zapotecos de Tehuantepec, Oaxaca; mixtecos de San Jerónimo Xayacatlán, Puebla; tlapanecas de Zapotitlán, Guerrero, y mazahuas de Ixtlahuaca y Villa de Allende, Estado de México.

Según Samuel Rodríguez, coordinador del área de enlace Instituto Mexiquense de Cultura-Conaculta, "la idea es que puedan conocer a niños de otros estados en su misma condición de comunidades indígenas".

Rodríguez dijo que "varios niños todavía hablan su lengua materna y para algunas actividades se vestirán con sus atuendos tradicionales", pero ante el riesgo de que el encuentro caiga en el "folklorismo" más que en un intercambio cultural, expresó que las actividades están encaminadas a un reconocimiento de la diversidad para generar un orgullo por lo propio, ya sean tradiciones, vestimenta o lengua.

La inauguración del encuentro se llevó a cabo ayer en la Biblioteca Palafoxiana, con lo que se abrieron las presentaciones artísticas, talleres testimoniales y espacios lúdicos de recreación. Además, se instaló una Feria de la Salud en la que, previo permiso de los padres, se harán revisiones médicas generales a los niños participantes, dado que "de repente los niños de comunidades indígenas no tienen oportunidad de tener este tipo de atención".

En los días posteriores habrá una mesa de intercambio donde los niños expresarán su forma de pensar, así como una muestra cultural en la que los participantes mostrarán cómo se celebran las festividades "características de la región"; paradójicamente, para el Estado de México se eligió el festejo a la Virgen de Guadalupe.

Dado que es el cuarto encuentro, Samuel Rodríguez opinó que los niños que asistieron a los anteriores "regresan muy motivados". En el aspecto de la lengua, por ejemplo, "si ellos no tenían mucho interés, al ver a los niños de otros lugares les dan ganas de aprender, portan su traje tradicional con orgullo, cosa que en otro momento podría significarles vergüenza".

Según el coordinador, sí hay un aprovechamiento de este tipo de programas, aunque no existe un seguimiento de lo que pasa una vez que los infantes regresan a sus comunidades, simplemente porque "esto es sólo una probadita que le podemos dar a los niños".

Hacen “gala” de su ortografía

Hacen “gala” de su ortografía

La "Gala de ópera" que ofrecieron el martes pasado la Orquesta Juvenil del Estado de México y el Ayuntamiento de Toluca no pudo estar peor: faltas de ortografía y una sintaxis deplorable en los programas de mano fueron el marco de un concierto de cuestionable calidad bajo la batuta del director huésped de la OSJEM, Luis Manuel García Peña.

Silencios Estereofónicos

Silencios Estereofónicos

Chavela Vargas: su regreso a los escenarios, porque Soledad estaba triste y en silla de ruedas

Por: Félix Morriña

Isabel Vargas Lizano, mejor conocida como Chavela Vargas, afirma que el amor no existe, es un invento en noches de borrachera. Desde que escuché esa frase hace muchos años la hice mi consigna, aunque al paso del tiempo se ha transformado en cosas peores y en cientos de mentiras. Aún así, he tenido momentos contradictorios, como todo ser humano que se resiste a la tentación del amor en todas sus variantes para sobrevivir.

Todavía recuerdo a mi padre gritar: "¿Por qué te gusta como canta esa pinche vieja lesbiana? ¡Lo único que vale la pena de ella es que tuvo como amigo y comparsa a José Alfredo Jiménez y que bebía y vivía como todo un bohemio a punto de morir, pero no se muere la méndiga cabrona! Creo que primero me voy a morir yo y ella seguirá cantando o aullando o lo que sea que haga con su voz".

Sin contestar, entonces aseveré con la cabeza. Ahora le recuerdo a mi progenitor que la noche del pasado martes 4 de diciembre del 2007 Chavela Vargas regresó a los escenarios nuevamente por la sencilla razón de que la soledad en la que todo senecto vive estaba triste. Soledad estaba triste o triste estaba soledad. Afortunadamente, ambos están vivos (mi padre y Chavela Vargas) y los dos me han formado y guiado en el difícil camino de la existencia.

Desafortunadamente, Chavela Vargas terminó abruptamente su concierto del Auditorio Nacional por cansancio extremo, el gran esfuerzo realizado a lo largo de hora y media, literalmente la noqueó, y terminó saliendo del majestuoso escenario en silla de ruedas. Antes dijo: "De aquí salgo de pie"… ¡pero no pudo!

Lo que sí logró fue cantar 19 canciones, ni una más, ni una menos, con un sentimiento pocas veces visto. Incluso arrastró varias veces la voz, pero sin perder su estilo único, en verdad único en el mundo. Nadie dio explicación alguna.

Previo a salir del escenario en silla de ruedas, Chavela Vargas recibió de manos de la plañidera cantante pop (otrora rockera) Julieta Venegas un reconocimiento por este concierto homenaje titulado "Chavela Vargas: Gracias México". Todos se preguntaron por qué Julieta Venegas entregó dicho reconocimiento. Nadie supo qué decir.

Hace un año, la máxima figura "femenina" de la canción vernácula fue homenajeada en el Teatro de la Ciudad, en donde pasó la estafeta a la cantante Lila Downs, quien mencionó puede sucederla. La verdad es que nadie podrá heredarle, superarle, ni acercársele siquiera.

Previo al inicio del concierto se transmitió por las pantallas del coloso de Reforma y Campo Marte un video homenaje en el que Joaquín López Dóriga, Eugenia León, Tania Libertad, Joaquín Sabina, Astrid Hadad y la mencionada Lila Downs le rindieron merecida pleitesía.

Días antes al recital Chavela dijo que además regresaba a los escenarios porque la gente así se lo pide. Asevera que si el público quiere más de Chavela Vargas: "¿Por qué ella les va a negar ese gusto?". Además, con tanta música prefabricada y de muy bajo perfil, la música ranchera que interpreta es necesaria para cualquier ser humano con sensibilidad que haya vivido el desamor, la ansiedad por el ser amado, la pérdida de la autoestima y sobre todo de dolidas canciones llenas de vivencias extremas en los arrabales y suburbios, con las que miles de personas se identifican.

Su estancia en el Auditorio Nacional fue grandilocuente y el listado de las canciones interpretadas como si fuera el último concierto de Chavela Vargas fueron: "Macorina", "Flor de azalia", "Sombras", "Se me hizo fácil", "Soledad", "Cruz de olvido", "Un mundo raro", "Vámonos", "Noche de mi amor", "Amarga Navidad", "Pena mulata", "Luz de Luna", "Somos", "Las ciudades", "Las simples cosas", "En el último trago", "Si no te vas", "El andariego" y "La llorona".

Los dos maestrazos de la guitarra que le acompañaron en este recital fueron Juan Carlos Allende y Miguel Peña. Como muchos saben, el sitio ideal para escuchar a esta fortísima mujer (dice que su secreto fue dejar el alcohol, el cigarro, las desveladas y todos los vicios y excesos que la hicieron), es una cantina (en especial la famosa Tenampa de Garibaldi) o cualquier tugurio sin seguridad y sin ley, pero por razones obvias y de salud de la cantante, lo mejor en estos momentos fue el Auditorio Nacional, también por la demanda del público, que finalmente no llenó el recinto, al que le caben 10 mil personas (asistieron apenas seis mil personas).

No hay que dejar de lado que a sus 88 años de edad, Chavela Vargas pudo haber ofrecido su último concierto en México o al menos en la capital del país. No es un secreto que la muerte le ha rondado a la veterana cantante, pero ella ha declarado que no le tiene miedo y que está lista para cuando se dé la inevitable cita.

Se declaró abiertamente lesbiana cuando tenía 81 años de edad, después de que muchos medios masivos de comunicación lo han dado a conocer entrelíneas a lo largo de su carrera, pero que no se atrevían a mencionarlo por respeto a la vida íntima de la cantante y porque ella se ha dado a valer como pocas figuras del ambiente artístico.

Nacida el 17 de abril de 1919 en la ciudad de San Joaquín de Flores, Costa Rica, país al que no le gusta recordar debido a su dura infancia y a que no le han dado el lugar que merece, Chavela Vargas prefiere hablar de cuando llegó a México a los 14 años de edad, de su estancia entre Tepoztlán, Morelos, y de algunas ciudades de España, territorios entre los que comparte su tiempo y sus memorias. Ella se proclama mexicana en todas y cada una de sus manifestaciones.

Convivió en diversos momentos con Emilio "El Indio" Fernández, Juan Rulfo (quien le contaba sus cuentos antes de escribirlos), Jorge Negrete, Dolores del Río, su amado José Alfredo Jiménez, Álvaro Carrillo, Antonio Méndez, María Félix, sus queridos Frida Kahlo y Diego Rivera (con quienes sostuvo encuentros fraternales), entre muchas otras figuras e iconos de la cultura nacional, quienes decían que Chavela Vargas posee una voz muy rara, pero que ha vivido la vida del artista: entre tumbo y tumbo, entre copa y copa y entre risa y llanto, pero con la dignidad como estandarte y con la frente en alto.

Y así salió del escenario del Auditorio Nacional, con la frente en alto, después de que los presentes habían bebido los brebajes de su canto, después de dejar sobre sus butacas cientos de miligramos de nostalgia, después de mostrar sus gargantas desgañitadas, y sobre todo, después de curar su mal de amores, al menos por una noche.