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Silencios Estereofónicos

Silencios Estereofónicos

The Police en México "Tesmogtitlán", un recorrido por su historia sonora en la New Wave

Por: Félix Morriña

Para cuando usted esté leyendo esta columna, el afamado trío inglés de rock que fusionó el jazz, el punk, el reggae y el funk, entre otros sonidos generados a finales de la década de los años setenta y principio de los años ochenta (lo que se dio en llamar discográficamente como New Wave), estará dispuesto a ofrecer lo mejor de su repertorio musical grabado en cinco álbumes oficiales en estudio por segunda vez en territorio mexicano.

Si mal no recuerdo, The Police vino a México en 1985 y tocó en el antiguo Hotel de México, hoy World Trade Center, en donde logró reunir y unificar a distintos núcleos sociales como seguidores de diferentes expresiones musicales. En aquella ocasión asistieron melómanos, punketos, rastafaris, jazzeros, rockeros de mediano perfil, snobs y yuppies, quienes convivieron sin llegar a los clásicos desmanes en los conciertos masivos.

México en aquella época no estaba acostumbrado a los conciertos masivos y los pocos que se llevaban a cabo terminaban de mala manera con cientos de detenidos, algunos hospitalizados y los demás extasiados, pero con la terrible sensación de haber sido testigo de los excesos del autoritarismo, característico del sistema opresor de esas décadas. Pero eso no importaba, porque bien valía la pena esa aventura sonora y quien se comportaba a la altura de las expectativas salía con jugosos dividendos emocionales.

Muchos de los melómanos que asistirán hoy al Foro Sol del Autódromo Hermanos Rodríguez, al único concierto del grupo en México "Tesmogtitlán" y segunda visita de The Police a territorio azteca, no tuvieron la oportunidad de verlos caminar por las calles de La Lagunilla, sin que nadie les molestara porque pasaban desapercibidos como estrellas de rock, ni tampoco los vieron actuar en el Hotel de México, pero saben su historia, conocen su legado, y sin duda, gozarán del concierto como si fuese una banda de su generación.

Sting (bajo y voz), Stewart Copeland (batería) y Andy Summers (guitarra) harán de las suyas a partir de las 21 horas. Hasta donde sabemos y hemos leído las crónicas de los pasados conciertos de esta gira mundial, The Police basará su concierto en el álbum "Synchronicity", considerado por miles de críticos y especialistas el mejor disco del trío.

Claro está que interpretarán todos sus éxitos contenidos en "Outlandos d’Amour" (1978), "Reggata de Blanc" (1979), el maravilloso "Zenyatta Mondatta" (1980), "Ghost in the Machine" (1981) y el mencionado "Synchronicity" (1983). Debe ir usted preparado para un repertorio de dos horas y media, por lo que se le recomienda vaya con tiempo y sobre todo con la dosis energética necesaria para presenciar un "sobrio" concierto sin parafernalia escénica y mucho histrionismo, pero por favor, no se ponga villamelón ni meloso cuando toquen las canciones más soft (light) del grupo. Suerte y por allá nos vemos.

Silencios Estereofónicos

Silencios Estereofónicos

De la música de cámara al cante jondo en el Festival Internacional de Música de Morelia

Por: Félix Morriña

A punto está de llegar a su fin la decimonovena edición del Festival Internacional de Música de Morelia (FIMM) "Miguel Bernal Jiménez", el próximo sábado 24 de noviembre, por lo que este interlocutor les informa cómo estuvieron algunas de las actividades programadas el pasado fin de semana (la del puente largo vacacional del aniversario 97 de la Revolución Mexicana) y de los conciertos de música clásica a efectuarse a partir de este jueves y hasta el sábado que concluye uno de los festivales más importantes del país en materia de la llamada música culta.

La programación de este festival mejoró en relación con las recientes tres ediciones, gracias a que tanto la iniciativa privada como las distintas instancias del gobierno michoacano (todavía con el perredista Lázaro Cárdenas Batel) han invertido más dinero, recursos humanos y demás infraestructura para lograr un encuentro a la altura de las exigencias de la Unión Europea, a quienes por cierto está dedicado este año el FIMM.

La noche del pasado viernes 16 de noviembre se presentó la Orquesta de Cámara de la Unión Europea en el patio principal del Palacio de Gobierno del estado de Michoacán, en lo que se consideró el plato fuerte del festival, porque si bien está dedicado el encuentro a este conjunto de naciones europeas, la presencia del maestro del violonchelo, Carlos Prieto, como invitado especial, dio la nota periodística como la musical.

Una de las obras que interpretaron la Orquesta de Cámara de la Unión Europea (EUCO por sus siglas en inglés) y el maestro Carlos Prieto fue el "Concierto para violonchelo y orquesta en do mayor", el cual compuso Joseph Haydn entre 1761 y 1765 para Joseph Weigl, el destacado violonchelista de la Orquesta de Esterházy que dirigía el propio Haydn.

Este concierto se creía perdido hasta 1961, cuando apareció en el Museo Nacional de Praga, entre diversos documentos pertenecientes al Castillo Radenin. Desde esa fecha se ha convertido en uno de los conciertos más populares para este instrumento. Como en otras obras compuestas para Weigl, al solista se le exige gran virtuosismo, capacidad que tiene el maestro Carlos Prieto, quien ejecutó la pieza magistralmente desde el ‘Moderato’, el ‘Adagio’ y el ‘Allegro Molto’.

Las cadenzas del primer y segundo movimiento no son originales del compositor, porque no estaban cuando encontraron la partitura original, por lo que normalmente el chelista toca las de compositores anónimos del siglo XVIII u otras compuestas después de 1961.

El resto del programa consistió en la interpretación de "A Moorside Suite" de Gustav Holst, "Divertimento en FK 138" de Mozart y "El Concierto para dos violines en do menor" de Bach. El director de la Orquesta de Cámara de la Unión Europea es Hans-Peter Hofmann y el primer violín, Edward Brenton, fue la estrella de la noche, porque su manera de tocar su instrumento es única y poco ortodoxa, ya que al menor movimiento gesticula de tal manera que hace gozar a la audiencia con sus interpretaciones y su manera de comportarse en el escenario es digna de cualquier representante internacional de la mímica.

Brenton hace olvidar las diferencias clasistas y musicales y acerca con su actitud-aptitud la música clásica a las masas o al menos a una mayoría social considerable. No hay que dejar de mencionar que Brenton está formado en la Orquesta de Cámara de la Unión Europea, cuya idiosincrasia consiste en precisamente forjar entes con capacidades histriónicas diferentes a las demás instituciones serias y acercar esta música al mayor número de público posible.

Diego "El Cigala", ícono de la fusión del flamenco con el bolero

Diego Jiménez Salazar, mejor conocido como Diego "El Cigala", gracias al maestro Camarón de la Isla, es considerado un ícono dentro de la fusión del flamenco con el bolero, porque lo hace de manera afortunada; las canciones y ritmos populares ganan espacios como el del Festival Internacional de Música de Morelia, donde manda la música clásica y barroca, principalmente.

Su actuación del sábado 17 de noviembre fue el acto masivo gratuito (casi cinco mil personas en la Plaza Valladolid) del festival, con lo cual los organizadores buscan equilibrar la programación insertando un concierto espectáculo para atraer mayor cantidad de público a las salas de concierto y sobre todo para difundir las distintas expresiones sonoras de calidad provenientes de lugares tan exóticos y lejanos como de regiones del mundo donde haya música divertidamente seria, digna de ser promovida por estos lares.

Diego "El Cigala" no sólo fusiona el flamenco con el bolero, también mezcla el cante jondo con el tango y de ahí pasa de las bulerías con el fandango y la rumba latina. Con él no hay programa planeado, todo depende de su estado anímico y de la cantidad de rones con agua mineral que se haya metido para un concierto de diversas magnitudes. En el caso de Morelia, Michoacán, el cantante gitano sólo complació e interpretó un selecto set de canciones para poco menos de hora y media, sin sudar la camisa roja enfundada en traje negro.

"El Cigala" hizo esperar a su ansioso público casi 45 minutos, tal y como está acostumbrado a los conciertos en espacios cerrados donde hay venta de bebidas y comida, pero en la Plaza Valladolid había sólo frío y la espera fue para muchos tormentosa, más si los conciertos de música clásica son puntuales. Más allá de este pequeño detalle, Diego debió esforzarse mucho más, porque no hubo cante jondo, no hubo pasión desbordada y su concierto fue bueno a secas. Pudo haber sido extraordinario, como el primero que ofreció cuatro años atrás en el Teatro Morelos de la capital michoacana.

El barbado cantante interpretó una buena cantidad de canciones de su disco "Picasso en mis ojos" (2005) y una selección de su nuevo material "Dos lágrimas" (continuidad de "Lágrimas negras" realizado con Bebo Valdés). Claro que no podía faltar algo de su álbum "Corren tiempos de alegría" (2004), pero faltó la garra, faltó que nos recordara que los seres humanos sufrimos y que cuando lo escuchamos nos salva la vida y nos identificamos con su sentir sobre el entarimado.

En lo particular, me hubiera destrozado si cantaba "Caruso" (la de Luciano Pavarotti) en versión flamenco con altas dosis de tango, pero horas antes, en una entrevista con este interlocutor en la terraza del hotel donde se hospedaba, confesó que no la cantaría porque no estaba acompañado de un bandoneón, que no lo haría hasta que llegase el momento adecuado para hacerlo.

Además, dijo que no estaba en condiciones emocionales para hacerlo, lo cual se traduce en que se encuentra feliz y en compañía de su hijo de dos años en esta gira por algunos países latinoamericanos. Se la perdonamos a Diego "El Cigala", sólo por ser honesto y un ser grato, agradable y empedernidamente bohemio como todo gitano memorable.

Para terminar esta columna, si usted está interesado en asistir al FIMM este fin de semana, le recomendamos ampliamente el "Concierto coral" de los suecos Coro Allmanna Sangen en el Palacio de Gobierno a las 20 horas este jueves 22 de noviembre. Para el viernes 23 el "Concierto de metales" de los austriacos de Penta Música en el Palacio de Justicia a las 18 horas y por la noche (20:00) el "Concierto de cámara" de los italianos de Camerata Ópera Ensamble en el Palacio Municipal.

El sábado 24 no se pierda el "Concierto de clavecín" del finlandés Aapo Häkkinen a las 13 horas en el Templo de las Rosas y por la noche el concierto de clausura de la Orquesta Sinfónica de Xalapa, el Coro Allmanna Sangen, los solistas Ji-Youn Jung (soprano), Jung-A Son (contralto) y Frederik Baldus (barítono bajo) en el Teatro Morelos a las 20 horas. Tendrán como invitado al maestro Fernando Lozano, director artístico del Festival Internacional de Música de Morelia. ¡Suerte!

Escaramuza

Escaramuza

La maldición de Rivera

Por: Polo Castellanos

Resulta asombroso el anacronismo que permea en la percepción actual del muralismo mexicano. Cada vez que se habla de muralismo por inercia inevitable se piensa en los mal llamados tres grandes: Rivera, Orozco y Siqueiros. Que si bien, fueron los precursores, no fueron los únicos. Como tampoco, con su ausencia, finalizó el muralismo. Pero los "especialistas" y la inopia elemental del Estado mexicano nos han vendido la premisa de que el muralismo murió con ellos. Sin embargo, cada vez que hablan de muralismo mexicano recurren por ignorancia a los tres artistas, que el día de hoy son héroes de la Escuela Mexicana de Pintura y no el dolor de cabeza que en realidad fueron para los gobiernos mexicanos. Y que incluso, para las mentes más retrógradas del país siguen representando una amenaza, en particular el "Coronelazo" David Alfaro Siqueiros y no menos José Clemente Orozco.

Hoy, el reconocimiento a la obra de Diego Rivera, en una escueta y mediocre exposición-homenaje en el Palacio de Bellas Artes nos confirman no solamente que Rivera era un pésimo dibujante, predilecto de la burguesía izquierdista de café de aquellos años, sino que además sigue siendo el predilecto de la burguesía gobernante y de la pseudo izquierda contemporánea en el poder. Mientras Rivera debatía el futuro del arte mexicano con sus colegas en los cafés de París, el resto de los muralistas defendían con las armas en la mano a su país y los principios del internacionalismo y la autodeterminación de los pueblos.

Así, mientras Jorge González Camarena (segunda generación de muralistas) por ejemplo, buscaba una interpretación y una propuesta del mestizaje contemporáneo en sus extraordinarias obras henchidas de vitalidad, Orozco correteaba a la Iglesia y denunciaba la prostitución del Estado; Siqueiros dialogaba con la resistencia de los materiales, rompía los espacios bidimensionales y era perseguido por reivindicar la dignidad de un pueblo que en sus obras se levantaba en armas reclamando sus derechos legítimos. El osado Rivera seguía practicando el indigenismo mediatizador a través de sus obras. Diego Rivera insistía en pintar "indios" bien alimentados vendiendo alcatraces y artesanías a diestra y siniestra.

Sin embargo, no se cuestiona aquí la autenticidad sobre el pragmatismo de Rivera -porque hay otros-, sino el dedo manipulador del Estado mexicano sobre la historia del Muralismo y la reinterpretación, a su conveniencia, de la autenticidad del muralismo mexicano contemporáneo. Hoy, el muralismo sigue siendo un peligro para las mentes más retrógradas que gobiernan este país.

Es común ver, en las nuevas generaciones de muralistas, artistas (afortunadamente no todos) que dentro de su mediocre lógica de la "lucha social" recurren hoy en día a los elementos indígenas como base e interpretación de lo que ellos entienden como "raíces". Reafirmando el concepto típico del colonialismo y el imperialismo actual. Este "indigenismo" barato es muy socorrido, incluso hay toda una escuela dentro de las instituciones de arte, dedicada a ello. Bajo la consigna de rescatar "nuestras raíces", se dedican a explorar más las formas plásticas en los símbolos que los contenidos.

Así, podemos ver por ejemplo, un Quetzalcóatl que por su forma siempre acabará adornando columnas o frisos, receta típica ante la falta de creatividad. O de plano y la más recurrente, al estilo Rivera, el indígena vendiendo flores o artesanías, con rostros de lamento y sumisión que los propios artistas confunden con dignidad. Rara vez vemos plasmado a un indígena trabajando la tierra o siendo uno con la madre tierra, ejemplo de un pensamiento y una cosmogonía muy superior a la triste ideología burguesa y ordinaria del poder y el Estado.

Pero la ignorancia puede superar cualquier ficción. Por encima de toda lógica podemos llegar a ver murales, sí henchidos de gracia y color, pero auténticas mamarrachadas pintadas para turistas, anacrónicas y erróneas. Indios Yaquis vestidos de aztecas, parados en Cuicuilco o Kukulcanes revoloteando entre Apaches y Comanches o Rarámuris haciendo sacrificios en los cenotes mayas. La ignorancia en un artista sí es un pecado, pero en un Gobierno, es un acto de traición.

Un hecho real es que el muralismo mexicano vive, permanece y es parte de nuestra cultura, pese a todos los intentos por negarlo o reducirlo a una época histórica. Hoy, los muralistas mexicanos seguimos enfrentándonos contra la ignorancia que fomentan los gobiernos que quieren reducir una de las expresiones plásticas más auténticas de México a sólo un pasaje de nuestro pasado artístico, escabroso y esporádico.

Una mirada plástica

Una mirada plástica

"Los laberintos de la forma", "De lo histórico a lo artístico" y "Por la paz" visten las paredes del Salón de la Plástica Mexicana

Por: Paul Achar

El Salón de la Plástica Mexicana presenta tres exposiciones en su sede de la colonia Roma que fueron inauguradas simultáneamente el jueves 8 de noviembre, con la presencia de los agregados culturales de Canadá, la directora de Bellas Artes, el presidente de SOMAAP y la Embajadora presidenta de la comisión de personal del Servicio Exterior Mexicano y un lleno total que no permitía disfrutar la exposición. Se dieron cita grandes maestros del muralismo, el caballete y la fotografía.

 

"Los laberintos de la forma"

La primera exposición, en el primer piso del SPM, es "Los laberintos de la forma" del maestro Julio Carrasco Bretón, quien cuenta con más de 50 exposiciones individuales en México y el extranjero y más de 150 colectivas y 44 murales. Es creador de la técnica isplastica para realizar murales transportables a cualquier parte del mundo. Después de años de estudio en la forma, Carrasco creó un método propio de composición donde las cónicas (se denomina sección cónica a la curva intersección de un cono con un plano que no pasa por su vértice), la sección áurea (la división de un segmento cualquiera en dos partes de forma que la razón entre la totalidad del segmento y una parte –la mayor– sea igual a la razón entre esta parte y la otra) y las matemáticas se suman para dar color a los lienzos que con maestría tienen una relación entre lo figurativo y lo geométrico abstracto formal.

En esta muestra se podrá observar el trabajo de estos dos últimos años que nos permite viajar en el mundo de Carrasco y nos da la posibilidad de análisis de la forma y comprender más sobre los grandes laberintos que existen en la composición de una obra de arte.

Con una muy buena museografía que da el espacio suficiente para poder disfrutar cada una de las piezas, sin contaminar nuestra vista, es un espacio armónico donde colores fríos y cálidos crean un ambiente de paz elevando el espíritu a una comprensión de lo infinito como lo son las formas mismas que se relacionan con recuerdos de nuestro subconsciente.

"De lo histórico a lo artístico"

La segunda exposición se compone de fotografías de Blanca Charolet, quien es la primera reportera gráfica de un diario mexicano y fotógrafa de la presidencia, con premios nacionales e internacionales. Charolet nos da una probada de lo que sabe hacer, donde directores de orquesta, poetas, cantantes y hasta psiquiatras despiertan emociones de sensualidad, alegría, magia y erotismo que cada uno de sus trabajos identifica y arranca recuerdos dejándonos un gran sabor de boca.

Y la tercera exposición…

"Por la Paz"

El grupo de artistas canadienses integrado por directores de cine, escritores, compositores, muralistas, pintores, escultores, grabadores y fotógrafos se unen al grupo La Raza para dar forma a esta exposición con una museografía fuera de lo común, donde listones blancos se mezclan con la obra para hablar de la pureza y la paz.

Desde obras abstractas hasta figurativas hablan de alcanzar un alto grado de conciencia y así lograr la paz mundial. Una vez más, los más desprotegidos son los que ponen el ejemplo para buscar que se desarrolle una cultura y alcanzar la comprensión del mundo logrando la armonía entre todos nuestros hermanos los hombres, sin importar creencias, religiones, colores de piel o preferencia sexual.

El arte nos une a tal grado que no necesitamos nada más que disfrutarlo.

Qué más les puedo decir. Una gran oportunidad para escaparse al Distrito Federal y ver las tres magníficas exposiciones que en esta ocasión nos regala el Salón de la Plástica Mexicana.

El Salón de la Plástica está ubicado en la calle de Colima 196 en la Colonia Roma en México D.F. y la entrada es libre de lunes a domingo de 10:00 a18:00 hrs.

Las razones del diablo

Libertad de expresión

Por: Dionicio Munguía J.

Pareciera que a principios del nuevo siglo las viejas prácticas del poder habían desaparecido. Ese ejercer la presión para intentar acallar una voz crítica. Esa intolerancia ante lo inquisitivo como forma de crear un nuevo orden social. Porque a pesar de lo que sucedió siglos atrás, o años atrás, la libertad de expresión ya no es una simple expresión sin valor, sino una verdadera práctica que ha ganado lugar en el mundo moderno, con todas las agravantes y todos los peligros que se corren por el intento de ejercerla, en algunos sitios, o por preservarla en otros.

La libertad de expresión es un derecho ganado a sangre y fuego, con la caída de compañeros periodistas, escritores, fotógrafos, editores que, a pesar de las condiciones políticas y sociales bajo las cuales trabajaron, persistieron hasta el final con su crítica, dejando un antecedente brutal y sangriento, su propia muerte. Este ejemplo nos ha dado fuerza a todos aquellos que ejercemos el periodismo, que vaciamos nuestras ideas en una hoja de papel y las entregamos a los lectores.

Esto lo digo por las recientes amenazas que un compañero del oficio ha recibido en nuestro estado. Y no es nada agradable, sea quien sea el compañero, el hecho que, a principios del siglo XXI se siga teniendo este tipo de prácticas oscurantistas, provenientes de un gobierno que fue elegido democráticamente, con todas las de la ley, y que, de manera no tan soterrada, ejerza este tipo de presión sobre las voces que lo critican.

Más que pánico, me siento indignado ante lo que podría ser un antecedente prejuicioso en la democracia actual en nuestro estado. No importan los colores del municipio en cuestión, no importa el nombre del presidente municipal, el hecho son las amenazas que nuestro compañero de oficio ha recibido para sí y para su familia. Eso es lo peligroso, porque sólo demuestra un grado de intolerancia hacia nuestro derecho de ejercer la libertad de expresión. Y pareciera que estos políticos que tanto defendieron ese mismo derecho, ahora lo quieran usar a su conveniencia, simplemente ante los cuestionamientos que se les hacen a su gobierno.

Soy un creyente de la libertad de expresión. Siempre he creído en la democracia, porque fue de ahí de donde surgió la necesidad de expresarnos. Es por eso que no acepto este tipo de amenazas, de vejaciones, de provocaciones hacia la prensa. Ya han muerto demasiados compañeros periodistas en México y el mundo como para aceptar que el poder, por muy municipal que sea, revierta la democracia a su favor y trate de callar las voces críticas dentro del periodismo. No es posible aceptar este tipo de barbarie a principios de un nuevo siglo. Somos seres civilizados que hemos creado un sistema político aceptable, como para regresar a los momentos donde las armas y los golpes hablaban más fuerte.

Y por mucho que nos intenten callar seguimos adelante y pelearemos en las trincheras del periódico.

Silencios Estereofónicos

Silencios Estereofónicos

La edición XIX del Festival Internacional de Música de Morelia está dedicada a la Unión Europea

Por: Félix Morriña

A partir del próximo sábado 10 de noviembre y hasta el sábado 24 del mismo mes se llevará a cabo en la bellísima ciudad de Morelia, Michoacán, la edición número XIX del Festival Internacional de Música, en medio de la encrucijada política de la entidad michoacana, ya que al día siguiente tendrán elecciones para elegir al próximo gobernador, de quien se espera dé continuidad a las labores culturales que por décadas ha situado a ese estado, rico en usos, costumbres y tradiciones ancestrales.

Más allá del ambiente político que se vive en todo Michoacán y de la incertidumbre por quién los gobernará, los promotores culturales, organizadores de uno de los más importantes festivales de música culta (donde se estrenan excelsas obras estructuradas en partituras únicas), festejan una programación digna de los tiempos culturales que vive la entidad, y sobre todo, están felices de que hayan tenido el apoyo para dedicar esta edición a la Unión Europea.

Este interlocutor tuvo la oportunidad de asistir a las primeras cinco ediciones del festival de manera consecutiva, iniciada la década de los años noventa, por lo que les puedo decir que el nivel de los compositores, músicos e invitados especiales para impartir los talleres en el majestuoso Conservatorio de las Rosas y demás recintos acondicionados para albergar a tan distinguidos talentos, jamás ha disminuido a pesar de las crisis económicas, cambios al interior del otrora patronato, cambios en la estructura político cultural y demás situaciones que se dan en torno a un festival de esta magnitud.

Para el decimonoveno Festival Internacional de Música de Morelia (FIMM) "Miguel Bernal Jiménez" (cabe recordar que este encuentro de música culta está dedicado al considerado mejor compositor michoacano), participarán más de 400 artistas de 18 países de la Unión Europea.

El FIMM espera reunir a más de 45 mil personas que estarán presentes en sus 35 conciertos protagonizados por artistas de Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, España, Finlandia, Francia, Holanda, Hungría, Irlanda, Italia, Polonia, Portugal, Reino Unido, República Checa, República Eslovaca, Rumania, Suecia y por supuesto, México.

Como cada año, varios de los recintos más bellos de la capital michoacana, como lo son sus Iglesias, Palacios y Plazas, cobrarán vida a través de sus conciertos y de sus intérpretes, quienes harán gala del máximo evento de este tipo en México, posicionando al FIMM como el mejor festival de música de concierto del país.

En el magno Concierto de Apertura que se celebrará el 10 de noviembre a las 20 horas en el Teatro Morelos, se presentará el coro de música antigua The Sixteen, considerado como el coro barroco más importante del mundo, con más de 50 discos grabados.

Como ya es una tradición, el Conservatorio de las Rosas, alma mater del Festival y Primer Conservatorio de América, jugará un papel fundamental este año y ofrecerá a sus alumnos y maestros la oportunidad de recibir cursos, talleres y clases magistrales de algunos de los más ilustres músicos europeos.

En esta edición destaca también el gran Concierto Espectáculo que ofrecerá el español Diego el Cigala, el 17 de noviembre a las 20 horas en la Plaza Valladolid de Morelia, donde más de 15 mil almas que esperan los organizadores seguro vibrarán al ritmo de la música flamenca.

De igual manera, es de destacarse la participación de la ilustre flautista danesa Michala Petri, considerada como la máxima exponente de la flauta dulce a nivel mundial, el domingo 11 de noviembre a las 14 horas en el Templo de San Diego. Destaca también la puesta en escena de "La Flauta Mágica", que será representada por alumnos del Conservatorio de Las Rosas y dirigida por el maestro francés Jean Paul Penin, el domingo 18 y el martes 20 de noviembre a las 19 horas en el Teatro Ocampo, con una gran producción.

Engalanará esta edición también la participación de la Camerata Ireland, considerada una de las mejores Orquestas de Cámara de Europa y galardonada por la Reina Isabel Segunda, que estará acompañada por el virtuosismo del pianista Barry Douglas, segundo único extranjero que ha ganado la Medalla de Oro en el Concurso de Piano Tchaikovsky de Moscú.

Estará presente también la Orquesta de Cámara de La Unión Europea, integrada por los mejores músicos de Europa y con más de 60 presentaciones cada año, el viernes 16 de noviembre, a las ocho de la noche, en Palacio de Gobierno.

El gran Concierto de Clausura presentará la Novena Sinfonía de Beethoven, interpretada por más de 60 voces del Coro Allmana Sangen de Suecia, la Orquesta Sinfónica de Xalapa y cuatro grandes solistas alemanes; Reto Tofstetter (tenor) Frederick Baldus (barítono bajo), Ji-Youn Jung (soprano) y Jung-A Son (contralto), quienes serán dirigidos por el ilustre maestro Fernando Lozano, director artístico del festival.

La magia del Festival se extenderá hacia algunos de los municipios michoacanos, que recibirán al Coro Petits Chanteurs de Saint Marc, famoso por su participación en la película francesa "Los Coristas" y al Quarteto São Roque de Portugal, por mencionar sólo algunos, además del Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México, que este año albergará la repetición del concierto de Apertura el domingo 11 de noviembre y la repetición del Concierto de Clausura el martes 27 de noviembre.

Entre las actividades alternas, nuevamente serán los artesanos de Patambán, municipio de Tangancícuaro, quienes arrancarán esta edición del Festival, con su ya tradicional Tapete Floral de más de un kilómetro cuadrado de extensión y por primera vez las réplicas de algunos de los principales Monumentos de Europa en Pan, que se colocarán en la Calzada de Fray Antonio San Miguel, los días 10 y 11 de noviembre.

Todo esto se hace posible gracias a la participación decidida de los Gobiernos Federal, Estatal y Municipal, así como de la iniciativa privada y de todas las embajadas de los diferentes países participantes, quienes han demostrado que en la cultura no se gasta, se invierte.

En la XIX edición del Festival de Música de Morelia "Miguel Bernal Jiménez", se rinde un merecido homenaje al Maestro Fernando Lozano, quien con su talento y visión ha contribuido a la consolidación del festival, siendo una pieza fundamental para el éxito del mismo y culminando con esta edición su participación como Director Artístico.

Antecedentes

El Festival Internacional de Música de Morelia Miguel Bernal Jiménez (FIMM) nació el 15 de julio de 1989. Transformar a Morelia en la "Salzburgo de América" fue el anhelo del más destacado compositor michoacano, Miguel Bernal Jiménez.

El Festival es un gran escaparate para las empresas y además permite a los académicos y alumnos del Conservatorio de las Rosas, Primer Conservatorio de América, dar muestra de sus conocimientos musicales.

Entre sus objetivos se encuentran: apoyar el desarrollo musical en la ciudad; establecer lazos de comunicación con organismos afines y fomentar la cultura integral de los mexicanos. A lo largo de sus ediciones, el FIMM ha contado con el apoyo económico de los gobiernos Federal, Estatal y Municipal, a través de sus instituciones culturales y educativas, así como con el de la iniciativa privada.

Con fines de incrementar la difusión artística, el FIMM busca estrechar lazos con otras naciones del mundo dedicándolo cada año a un país. En el 2002 se le rindió homenaje a Italia, logrando una asistencia de 20 mil personas; en 2003 a España, con 29 mil asistentes; en 2004, a Japón con 26 mil asistentes; en 2005, a Brasil logrando un total de 30 mil asistentes, y en 2006, a Cuba, alcanzando una audiencia de más 47 mil personas en sus 27 conciertos.

Este año se rendirá homenaje a la Unión Europea con 15 días, 35 magnos conciertos, 18 países, más de 430 artistas y esperan los organizadores 45 mil asistentes. Es una buena oportunidad para nutrir el espíritu con música culta. ¡Mucha suerte!

Mantarraya

La agonía de la marmota

Por: Heber Quijano

"Ahora quiero que me digas sólo una cosa más" es el cierre magistral de una de las grandes novelas de William Faulkner Absalón, Absalón. "¿Por qué odias el Sur?", se le inquiere a Quentin Sutpen, cauda de una gran estirpe de amos blancos del gran Sur estadounidense, el Sur de las plantaciones, el Sur tan caricaturizado por Lo que el viento se llevó. Quentin sólo responde: "¡No! ¡No! ¡No lo odio! ¡No lo odio!". Ése fue el primer impacto que me causó La agonía de la marmota (Premio estatal para Primera Novela Alejandro Ariceaga) de Alonso Guzmán, al hablar de Toluca, "la bella": "La ciudad que en su decadencia ha criado terrores y palomas; la más alta del mundo, [que] ahora con la cabeza gacha saluda a los inmundos conserjes de la historia". Como toda relación, esta "monogamia bipolar" del escritor respecto a la ciudad-corsé, la ciudad-camisa de fuerza, es recíprocamente ambigua, pues el recuento de algunas de sus historias pareciera tener de trasfondo una especie de recapitulación. Incluso hay halagos netamente literarios a ella: "El frío con sus apuñalados dedos, siempre vigías y distantes dispuestos a tocar las venas con alevosía de amante".

Con una terrible supervisión del Centro Toluqueño de Escritores, la novela no gira en torno a ninguna anécdota más que algunas reminiscencias de lo que pudiera pensarse una libreta de ejercicios retóricos o narrativos de un joven escritor, Santiago —quien vive bajo la sombra de Gerner, un poeta joven consagrado, y del alcohol— La agonía de la marmota pareciera convertirse en una letanía existencial del escritor fallido, "¿Por qué Dante no le dio el círculo de su infierno a los escritores fallidos?" Dixit, que quiere volar a grandes brincos, a veces con una petulancia intelectual de mucha pose de cocktail y toilette: "O <>. O <>"; a veces con una prosa tan sublime y ligera que se paladea con gran delicia: "la mano derecha a la altura del pecho en figurines plásticos los dedos; apenas quise tocarte y ya palpaba, afable al deterger, tu marea de agua de molusco artero y fiel mar recargable, detritus nutricio, y ya baja el pernil endurecido y ya metía el dedo y ya lamía el quejido del canceroso y el hedor del avinagrado".

Mitad reproche, mitad confesión de impotencia, para Alonso Guzmán Toluca es un lastre, una barrera que debe superarse, como etapa pubescente, una mujer ingrata y obstinada que sigue amparada por su cobijo de mala amante y de madre abnegada bajo su rebozo de seda raída: "¡Puta ciudad elevadiza, huidiza, guangua como el pabilo de una vela derretida! ¡Puta como las palabras, mil veces eyaculada, eyaculadísima de luz, pécora! […] Ciudad de luz cadavérica, de ásperas gasolineras como barros prendidos a la mugre. Ciudad: no te quiero ver […] ¿Sabes? Fue ella quien se llevó todo […] en sus portales como mandíbulas de cetáceo fósil". Ahora sólo quiero decirles una cosa más: La agonía de la marmota bien vale entrar en nuestras provincianas bibliotecas.

heberquijano@yahoo.com.mx

Escaramuza

Escaramuza

El Jalogüín y la temible calabaza de plástico anaranjado

Por: Polo Castellanos

A chompi y a mi padre donde quiera que estén.

A mis vivos.

Es triste ver como, año con año, la tradicional celebración de Día de Muertos, literalmente se muere. Declarada como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por UNESCO, esta condenada a desaparecer, de continuar los procesos de globalización y de penetración cultural, permitidos y fomentados desde el gobierno y los medios de comunicación.

El Patrimonio Cultural Inmaterial o Intangible se define como: "los usos, representaciones, expresiones, conocimientos y técnicas que las comunidades, los grupos y, en algunos casos, los individuos reconozcan como parte integrante de su patrimonio cultural; se transmite de generación en generación; es recreado constantemente por las comunidades y grupos en función de su entorno, su interacción con la naturaleza y su historia; infunde a las comunidades y los grupos un sentimiento de identidad y de continuidad; promueve el respeto de la diversidad cultural y la creatividad humana; es compatible con los instrumentos internacionales de derechos humanos existentes; cumple los imperativos de respeto mutuo entre comunidades, grupos e individuos y de desarrollo sostenible. Es tradicional sin dejar de estar vivo. Se recrea constantemente y su transmisión se realiza principalmente por vía oral".

Definiciones y declaratoria que al gobierno de México le entró por un oido y le salió por el otro, como siempre, en blanco. Cómplices, los medios de comunicación, totalmente inconguentes con lo que pregona sobre la tradición de Día de Muertos, dejan ver a los conductores de la parafernalia televisiva, en sendos disfráces de carnaval gringo, diciendo estupideces y promoviendo con calabazas anaranjadas de plástico el Halloween. En Mictlán se deben de estar muriendo del coraje.

Halloween, de ahora en adelante Jalogüín como le dice el popolo, tradición Céltica –Germánica tampoco sobrevivió a las manos de los gringos que tergiversaron de manera grotesca el respeto a los espiritus de los muertos. El objetivo para ellos es vender, pedir dulces y dinero en la víspera de todos los santos. Pero más grave aún es adoptarla en México e identificarla como parte de una tradición y de la fiesta de Día de Muertos.

La poca afluencia a los panteones y el desconocimiento del significado de la tradición es alarmante. Pero más alarmante es que en las escuelas se promueva esta mescolanza de identidades y tradiciones. Las escuelas bilíngües, por ejemplo, hechan la escuela por la ventana disfrazando a sus inocentes niños de brujas, brujos y draculines y poniendolos a bailar al son del pedófilo de Michael Jackson. En las escuelas populares donde asisten los hijos de la pobreza se hacen remedos de ofrendas en las que se pueden observar calabazas diabólicas, escobas y hasta "pokemones" de plástico en los altares, mientras las inocentes criaturas son disfrazadas hasta de superman para asistir a la mediocre fiesta que les organizan los directores y maestros. Muy común en los jardines de niños.

Pero aquí nadie escapa. Aprovechando las fechas, se organizan sendos bacanales llamadas Noches de Jalogüín donde corre el alcohol y el maquillaje en cantidades industriales, el desfile de máscaras plásticas de personajes de "terror", las capas y sombreros de cucurucho negros se mezclan con el bilé rojo que simula cortadas o cicatrices. Mientras, los muertos llegan a sus tumbas para darse cuenta que ya se olvidaron de ellos. No más copal, ni cempasuchitl, ni veladoras, ni papel picado, ni alfeñiques de colores, ni dulce de calabaza, ni mezcal, ni plañideras. Se están apagando las veladoras de nuestros muertos, de nuestras raíces.

Pero incluso la creatividad para el disfráz se muere. Este, cuyo sentido es el de confundirse y no ser molestado por los espíritus malignos que deambulan por ahí, según la tradición Celta, se ha sustituido por lo prefabricado, máscaras de plástico y atuendos del "inframundo". Claro, en el inframundo vive el sujeto de cabeza cuadrada con tornillos en el cuello, creado por Mary Shelly e inmortalizado con ese aspecto por la imaginaria yanki con el nombre de Frankenstein y conocido en México como Frankinstain. También en este "inframundo" yanki nos podemos encontrar a Gasparín y Pegajoso y ya con mucha imaginación hasta una momia egipcia. Todos, personajes de libros y caricaturas que se pueden conseguir a mayoreo en el mercado de la Merced.

Pero si a usted le gusta esta parafernalia, sea creativo y hagase de un buen disfraz. Por ejemplo, el próximo Jalogüín disfracese de pobre y salgase encuerado a la calle a pedir limosna; o si va alguna fiesta, disfrácese de Bush o de la condesa Rice y sea el alma de la fiesta causando verdadero pánico entre los asistentes; o disfrácese de Caperucita Roja, esa que mandó asesinar al Lobo Feroz y ayudó al comienzo del exterminio de tan bella especie; o disfrácese de mis favoritos: de burócrata, de funcionario de cultura, de secretario de estado, o el que más miedo dá, el de contadorcillo del Gobierno. Ahora que si usted no tiene dinero y el color de su piel es negro, simple, consigase un poco de talco, espolvoréese la cara, reniegue de su color original, de sus raíces, acose sexualmente a un niño y listo, esta usted disfrazado de pedófilo al estilo Michael Jackson. Pero si usted no es de color negro y quiere seguir disfrazado de pedófilo causando terror entre los infantes, métase en una sotana negra y confundase entre los curas pedófilos que protege el Vaticano.

Si lo que quiere usted es causar verdadero terror, ese que produce alteraciones en el ritmo cardiaco, que le hace sudar frío, que provoca vértigo y quita el aliento, tiene varias opciones, ponga cara de ojete (entre más ojete mejor) y disfrácese de: policía federal, o gruyero, o agente de tránsito, o judicial, o agente de ministerio público, o paramilitar. Y si de plano, pero realmente de plano no encuentra usted un disfraz adecuado para su evento, hagase pasar por muerto de hambre, total, no pasa de que lo confundan con un mexicano más. Pero eso sí, hágase un favor y recuerde nunca salir a la calle disfrazado con bigote, botas y sombrero campirano gritando ¡chiquillos y chiquillas! Porque en vez de dar miedo, usted va a causar lástima.

Tengamos presente que un pueblo que no recuerda a sus muertos, es un pueblo sin pasado ni historia y un pueblo sin historia es nada. Así que, al menos, ya no cometa la injuria de deambular por las calles disfrazado y pintarrajeado como payaso pidiendo Jalogüín con calabazas de plástico anaranjado pensando que fomenta una tradición.