Blogia
IMPULSO Estado de México || Sección Cultural

Cultura local

Habilidades ancestrales del país rojo

Habilidades ancestrales del país rojo

La música tradicional China llegó hasta la Sala "Felipe Villanueva"; el recorrido incluyó más de 8,000 años de historia

Por: Silvia Márquez / Toluca

Cientos de años antes de que la música europea comenzara su camino, la tradición China llevaba buena parte del recorrido con una compleja teoría musical; pero más allá de las diferencias entre Oriente y Occidente en ritmo, compás y tono, el sonido de instrumentos de cuerda, madera y percusiones es capaz de colocar al borde del abismo sonoro a más de uno.

El miércoles pasado, el Conjunto Mariposa, integrado por jóvenes de la Orquesta China Tradicional de Zhejiang, abrió la puerta a historias orientales contadas con instrumentos como el erhu, pi- pa, guzheng, dulcimer y suona, entre otros.

La tradición china llenó de misticismo y ligereza el ambiente en la Sala "Felipe Villanueva", que lamentablemente no registró una entrada considerable. Las notas alcanzaron a algunos cuantos cuando se abrió la primera parte del concierto con la "Alabanza para Jiangnan", pieza milenaria que tomó vida entre las manos de las jóvenes ejecutantes.

Poco después, la "Danza del pequeño arco iris" recibió entre cuerdas y vientos los pasos de la bailarina que recreó el baile de seres feéricos en los bosques de oriente.

En cada pieza, un cambio: de vestuario, de ritmo, de instrumentos. El recorrido de casi noventa minutos resumió más de 8,000 años de historia musical china. Ambientes campiranos, el renacimiento de los dragones y festejos populares; todo se unió en el prisma multicolor que propuso el ensamble musical de Zhejiang.

Para la segunda mitad, el sonido de los tambores se abrió paso entre quienes aún luchaban por llegar a sus lugares, pero sólo fue el preámbulo de una de las obras más íntimas de la velada.

"Dos fuentes reflejan la luna", obra contemporánea creada por un invidente, contó la historia de un hombre ciego y su lucha por la vida. La unión de voces del yang-chin, instrumento de origen persa que fue adoptado por China, y el erhu o violín chino, lograron el ambiente descriptivo de la emotiva pieza.

La combinación de baile, música y voces hizo de cada tema una alegoría de la vida cotidiana en China, lo que fue aplaudido por el público, que a su vez recibió como agradecimiento la interpretación de música mexicana en instrumentos chinos.

Después del color, el movimiento y las ejecuciones de las 12 integrantes del grupo musical, Ma Lin, ejecutante de erhu, dijo que la música que compartieron con el público mexiquense "es tan vieja como China, de miles de años atrás, como 3 a 4 mil años. Las flautas que vieron tienen una historia de 8 mil años, son elaboradas recientemente de acuerdo a las encontradas en excavaciones".

Además, aclaró que el Conjunto Mariposa está integrado por más de 30 personas, aunque la orquesta tradicional puede ser mucho más grande, por lo que "esto fue sólo una parte muy pequeña de lo que somos".

En esta gira por México, estuvieron en el norte del país donde se presentaron en el Fórum de las Culturas en Monterrey antes de llegar al Estado de México. Para este fin de semana tienen programadas presentaciones en Atizapán y Naucalpan, el sábado a las 20:00 y domingo a las 11:00 horas respectivamente.

“Acéfalo” el proyecto de la séptima generación de Artes

“Acéfalo” el proyecto de la séptima generación de Artes

A partir del 3 de octubre en el Museo "Leopoldo Flores" exhibirá una obra en común de la séptima generación de la Escuela de Artes

Por: Silvia Márquez / Toluca

Sin cabeza, el cabello, los cortes, la recolección, materia orgánica colectiva. Conceptos enlazados que son el pulso de "una pieza de todos, una pieza de nadie, una pieza de algunos".

La definición de Jesús Antonio Morales, estudiante de la Facultad de Artes de la Universidad Autónoma del Estado de México, tiene que ver con el proyecto de despedida de la séptima generación de dicho organismo universitario.

Como se ha hecho desde hace seis años, el Museo Universitario "Leopoldo Flores" recibirá la muestra de egresados de la Licenciatura en Artes a partir del próximo 3 de octubre a las 18:30 horas.

Pero para este año no se ha preparado una exposición colectiva que presente obras de cada uno de los jóvenes. Más bien se exhibirá un proyecto en común, en el que "se aglutina una generación heterogénea", según Édgar Miranda, subdirector académico de la Escuela de Artes.

Dicho proyecto lleva por nombre "Acéfalo" y el concepto gira en torno a las ideas del escritor, antropólogo y filósofo francés Georges Bataille, quien considera que el acéfalo "es aquel que al dejar correr el flujo de sus sentidos en el abismo del instante pierde signo, pero que al regresar al sitio de los sueños, se desgarra, se corta la cabeza, mantiene su cabeza en la mano, actúa".

Esa "sensación de corte" fue explicada por Estefanía González, una de las involucradas en la pieza, quien piensa que "terminas la escuela, una Licenciatura en Artes, y dices ‘¿y ahora qué hago?, ¿me pongo a hacer bodegones o a vender separadores?’. Esto es una especie de nacimiento, una especie de corte, cortarnos la cabeza, cortarnos de la madre que es la escuela".

Esa ruptura, corte o separación que proponen no se queda en lo teórico, sino que "también está relacionado con el material, con la acción de cortar el cabello para cambiar. Lo que hicimos fue ir recolectando esa memoria de la gente que va a cortarse el cabello", explicó Florencia Alva.

Al final, cien módulos de cabello humano serán el juego teórico, que pretende volverse artístico. Más allá del fetichismo en estado puro, la pieza "no es una forma de representar (...) ahí está el fenómeno que presenta la materia tal y como es", dijo Jesús Antonio Morales.

La interpretación quedará sobre los hombros de cada visitante a la muestra (que estará reforzada por módulos interactivos para que el visitante se involucre con el "proceso creativo").

Las masas de cabello estarán a la vista con la difícil tarea a cuestas de tocar puntos sensibles, tanto en lo intelectual como en lo emotivo de cada persona que se acerque al "producto vivencial y personal".

Sin embargo, más allá de las teorizaciones del arte conceptual, los jóvenes se reconocieron a sí mismos como "un grupo que se caracteriza por individualista y apático", por lo que una vez que adquirieron el compromiso "se tenía que sacar" la exposición.

La pasión por el arte será la cuestión que se posará sobre la pieza. Quizás se resuelva el día de la inauguración; o tal vez, aún después, siga rondando en la mente de cada uno de los partícipes en el proyecto.

Pintar con alas

Dos jóvenes artistas muestran las capacidades diferentes que poseen para expresar sus emociones a través de la pintura

Por: Tlaneci Ortega / Toluca

Fortalezas del espíritu es el título brindado a la muestra de pinturas creadas por María Alejandra Nava Neri y Jorge Alberto Díaz Simental, dos jóvenes artistas con discapacidad.

El nombre de esta presentación refleja precisamente la fuerza y la fe que los pintores han tenido para asumir las fronteras físicas que se les presentan y para vencer las limitaciones que sus discapacidades pueden imponerle a su cuerpo pero no a su alma creadora.

"Cada vez que tomamos un pincel y plasmamos una imagen en el lienzo expresamos lo que somos, nuestras emociones, nuestra fortaleza para seguir adelante a pesar de todo, porque en la vida todo se puede", expresó Nava Neri tras dar una muestra de su capacidad para pintar con la boca en la ceremonia inaugural.

"Al observar a mi alrededor quedo maravillada (...) y no pienso en las limitaciones que tenemos, porque la discapacidad no es un castigo: es un reto de vida para salir adelante", sostuvo la pintora, quien además forma parte desde hace dos años de la Asociación de Artistas que pintan con la boca y el pie.

Al referirse a su principal instrumento para pintar, María Alejandra Nava está convencida de que "con la boca no solamente se pueden expresar palabras, frases dulces o hirientes, poemas o encendidos discursos, sino que por medio de ella también se puede desarrollar todo un paisaje pictórico".

Asimismo, Nava Neri hizo un llamamiento a la sociedad a unirse a la lucha por suprimir la discriminación hacia las personas con discapacidad física o mental, pues "tenemos capacidades diferentes, como cualquier ser humano".

Al presentar sus obras, Jorge Alberto Díaz Simental hizo una descripción detallada de éstas y él mismo las reconoció como "paisajes hermosos". A través de la pintura, el artista revela "su amor por la naturaleza".

Actualmente, ambos artistas se encuentran estudiando para perfeccionar su técnica como pintores, a la vez que desarrollan otras actividades en lo cotidiano.

María Alejandra Nava Neri ha recibido enseñanzas de maestros del arte en el Estado de México como Rafael Huerta Carreón, Luis Nishizawa Flores y Norberto Quintín Valdés López.

Asimismo, la artista ha recibido el apoyo de la Asociación en la cual participa a través de la promoción de su trabajo a nivel internacional, específicamente en Suiza, Estados Unidos y Reino Unido.

La exhibición permanecerá en la Biblioteca Central Estatal del parque Urawa hasta el 26 de octubre.

Profesionalizar la administración del patrimonio cultural

Junto con otras instancias, la UAEM inicia un diplomado para hacer frente a la falta de expertos en gestión y manejo de bienes patrimoniales

Por:Tlaneci Ortega / Toluca

Con intenciones de promover una profesionalización que permita una adecuada gestión y administración de bienes patrimoniales y de fomentar la participación de la comunidad en la conservación y difusión de éstos, la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM), en un esfuerzo conjunto con otras instancias -el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), el Museo "Leopoldo Flores" y la Fundación UAEMex-, inició el pasado 22 de septiembre el Diplomado en Gestión y manejo de bienes patrimoniales.

De acuerdo con José Luis Vera Jiménez, director de la Escuela de Artes de la UAEM, este diplomado pretende responder, como otros programas de especialización universitarios, a una problemática social que en este caso se refiere al patrimonio cultural. Además, como su nombre lo indica, con la emisión de dicho curso se espera atender necesidades "ligadas a la profesionalización en la investigación, valoración, conservación, educación y difusión de bienes patrimoniales", informó.

Para las instancias organizadoras del curso, prima la idea de que "la valoración del patrimonio cultural no sólo debe quedar entre especialistas", sino que debe difundirse y extenderse a toda la comunidad para que se tenga conocimiento al respecto de la conservación y el manejo en general "de lo que es nuestro, sobre todo nuestro país, que tiene una riqueza cultural maravillosa y singular", expresó.

En este sentido, Vera Jiménez hizo hincapié en que se debe tener consideración del valor de nuestro patrimonio en función de lo artístico y cultural, así como de lo económico.

Con el plan de estudios, el cual será impartido por personal del Conaculta, el INAH y la UAEM entre otras instituciones, se aspira entonces a lograr la capacitación de quienes dirigen o se encargan de la gestión de sitios y objetos que forman parte del patrimonio histórico y cultural del país.

A diferencia de la primera emisión de este diplomado, la cual se planeó para un público más amplio, en esta ocasión se busca la integración de personas inmersas en disciplinas cuyo perfil se encuentre ligado a "la producción artística, la difusión cultural, la conservación, gestión o restauración de bienes patrimoniales, así como a la museografía, museología, e incluso a la arquitectura".

Además, reveló que el curso, cuyas sedes son la Escuela de Artes, la Facultad de Arquitectura y Diseño y el Museo "Leopoldo Flores", tiene la intención de cumplir una función interna y social, puesto que está pensado también para la propia capacitación de la gente que trabaja en las instancias que convocan al mismo.

La intención general de este curso es hacer frente "a la falta de promoción a nivel estatal y nacional acerca de la formación de profesionales en estos campos", pues regularmente quienes se encargan de tomar decisiones respecto a la conservación, manejo y difusión del patrimonio cultural de nuestro país "son las personas menos capacitadas". A lo anterior se suma el hecho de que en México no se tiene una cultura de cuidado y apreciación de estos bienes; "al contrario, con frecuencia nos enteramos a través de los medios de comunicación sobre los robos, saqueos y daños que sufren", señaló.

Asimismo, Vera Jiménez explicó que el curso, aunque es "muy general, casi una introducción a esta área del conocimiento tan amplia" incluye temas fundamentales de la misma. Mencionó además que el diplomado es la antesala para la creación de una Licenciatura en Restauración, en la cual está interesada la UAEM. Sobre este tema, dejó en claro que la viabilidad de dicha licenciatura aún se encuentra en un proceso de diagnóstico y análisis, en el que se considerarán los recursos económicos y académicos necesarios, además de un seguimiento de los egresados de este curso en sus dos emisiones. Indicó que en la etapa de diagnóstico de los programas de estudio se tiene contemplado un perfil de ingreso pero también de egreso, para vislumbrar los posibles niveles de inserción en el ámbito laboral de quienes cursan estas carreras.

"La necesidad está presente y la Universidad cumple su función de formar gente capaz de atenderla, pero son las instancias gubernamentales o privadas quienes no contemplan el perfil profesional de quienes emplean. En nuestro país, esta problemática de desempleo tiene muchas aristas y no sólo ataca a este tipo de profesiones".

En su opinión, se trata de proponer alternativas a la educación y a la solución de problemas en áreas del conocimiento que han sido poco consideradas y, por otro lado, de buscar caminos que permitan el avance en el cuidado y valoración de nuestros bienes patrimoniales.

Declaró que para hacer real la instauración de este nuevo plan de estudios, se pretende la integración de varias disciplinas y recursos humanos de esta misma universidad, principalmente. Aquí cabría la participación de la Escuela de Artes y varias facultades, como la de Arquitectura y Diseño, Humanidades, Química e Ingeniería, sin descartar el apoyo de otras instituciones.

Finalmente, puntualizó que la realización de este segundo curso se debe a los logros de la primera emisión del diplomado a nivel universitario. "Lo que falta ahora es crear un seguimiento de los egresados para evaluar lo que están haciendo y de qué forma ha servido este curso a la sociedad".

3ª Bienal de Arte Universitario en su fase final

3ª Bienal de Arte Universitario en su fase final

Lo que se logró con esta edición de la Bienal Nacional de Arte Visual Universitario fue crear polémica al transformar la forma en que se crea este tipo de concursos

 

Por: Tlaneci Ortega / Toluca

 

Desde su primera edición, en 2003, "la Bienal Nacional de Arte Visual Universitario tuvo como propósito capital el estudio del amplio panorama de la creación artística en el ámbito académico del estado y del país", dijo el director de la Escuela de Artes de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM), José Luis Vera.

En 2007, con la tercera emisión del concurso, los alumnos y académicos de las escuelas de artes de México participaron con obras realizadas en cualquier técnica, soporte, material y tema. En la convocatoria se especificó que cada artista debía ubicarse él mismo en una de las tres categorías previamente establecidas por los organizadores, a saber: Corazón, Mano y Ojo.

Sobre esto, Vera Jiménez explicó en entrevista con IMPULSO que la intención de esta clasificación de proyectos fue la de "valorar tanto las intenciones del autor como la forma, la materia, la técnica y su argumento".

Destacó además que el desarrollo de esta Bienal es innovador en diversos sentidos, tanto en la clasificación de las obras participantes como en el proceso mismo de planeación del certamen, pues hubo además un concurso previo para la selección del jurado.

Las modificaciones realizadas por la Escuela de Artes suponen la concepción de un certamen diferente, "inédito", pues no se pensó en función de la cantidad de propuestas que se esperaba recibir. "El cambio se hizo más bien con la intención de observar la reacción de quienes se encuentran en el ambiente de la producción artística visual ante el rompimiento de un esquema establecido en este tipo de concursos", señaló.

Según Vera, lo que se pretendía desde un principio y se logró con la Tercera Bienal Nacional de Arte Visual Universitario fue crear polémica al transformar la forma en que se crean estos concursos y en que se eligen a las personas, quienes se encargan de evaluar los proyectos participantes. "A pesar de tal polémica suscitada por el desarrollo de esta Bienal, hubo mucha gente interesada en participar", expresó.

Comentó además que una de las principales problemáticas que se deseó atender con la realización de esta bienal "inédita" fue la valoración de "los espacios de legalización o de reconocimiento de las obras artísticas, pues "en un mundo tan subjetivo es necesario cuestionar quién califica el arte, quién decide qué obra está bien y bajo qué tipo de parámetros se toman esas decisiones".

De hecho, considera que de las tres formas de clasificación que se establecieron en esta convocatoria, emanan criterios acertados para valorar una obra artística. Dichos criterios tienen que ver "con el espacio subjetivo del artista, con el espacio tradicional referente a lo formal y la técnica de la obra, y con los procesos de producción artística relativos a lo virtual y a lo conceptual".

Insistió en que es necesario construir de forma diferente este tipo de concursos, "hacer un cambio en las jugadas", pues en un contexto académico crítico "planear una bienal no tendría sentido sino tiene una intención de cuestionamiento".

En cuanto al tipo de obras que fueron recibidas, mencionó que hubo variedad en el registro de proyectos, puesto que se pueden hallar entre ellos "tanto las formas tradicionales de las artes plásticas como las formas más recientes de arte visual". Señala que fueron percibidas 500 obras, entre las cuales existen pinturas, fotografías, gráficas, performance y videos.

Al respecto, comentó que en comparación con las bienales anteriores, en esta última creció el número de recepción de videos, lo que obedece, desde su perspectiva, a un establecimiento y afirmación cada vez mayores del empleo de medios electrónicos para la producción artística.

Recordó que el límite para la recepción de proyectos fue el pasado mes de agosto, de entre los cuales ya hay una preselección e indicó que será hasta el próximo 28 de septiembre cuando se conozca la selección final y se otorguen los premios respectivos.

Finalmente, comunicó que se planea la creación de un "catálogo-memoria" y que el lugar de exhibición de los proyectos, por segunda ocasión, se llevará a cabo en el Museo "Leopoldo Flores".

Obras vivas que “observan” al espectador

Obras vivas que “observan” al espectador

La propuesta plástica de Magnolia Rivera recorre temas arquetípicos, mientras busca un encuentro del espectador con su mística interna

Por. Silvia Márquez / Toluca

Pinceladas llevadas al lienzo envueltas con recursos oníricos y místicos, fueron la apuesta del Museo de Arte Moderno del Estado de México, que ayer abrió la exposición Espejos y Grimorios de Magnolia Rivera.

La serie compuesta por 41 obras muestra el lado oculto del contacto con la naturaleza espiritual. Como su nombre lo dice, la autora colocó metafóricos espejos en cada uno de los lienzos que, como ella misma explica, manejan un concepto diferente del reflejo.

"Plasmo el espejo que se utilizaba en la antigüedad, sobre todo en la simbólica sagrada, como aquello que permite encontrarte. No es necesario un reflejo físico, sino más bien una proyección espiritual. La obra te ayuda a cuestionarte o te dice algo, te mueve interiormente, ahí te estás reflejando. Por eso es un espejo metafórico, metafísico y espiritual".

Los grimorios, esos famosos libros de magia, no quedan atrás, pues en la piel de las obras se marcan como entramados sígnicos que "pueden ser descifrados solamente por algunos", eso "no quiere decir que los demás espectadores sean ignorantes, significa que cada uno va a comprender la obra en una dimensión distinta, nada más. El ir desentrañando esos significados es ir comprendiendo los grimorios", dijo Magnolia Rivera.

Los óleos, acrílicos, dibujos al carbón y pastel expuestos están dentro del realismo simbólico. Recorrerlos implica una apertura a otros puntos de contacto con la obra, pues según Magnolia "toda realidad es aparente".

Cada rostro, mirada o figura humana encerrada entre las fibras del lienzo, cobran vida, cual mítico Golem, cuando la artista posa el soplo de vida en sus frentes. Los ojos se abren y las palabras escritas entre las partículas de vida las convierten "en imágenes reales y vivas".

Más allá de la superchería, Magnolia Rivera busca ir a las raíces de la "forma más seria". Según explicó, "en la antigüedad se escribían libros con mucha seriedad de estos temas, que están muy relacionados con lo que trato en mi obra: geometría sagrada, numerología, metafísica. No es un juego y no estoy tomando símbolos para manejar una superchería. Estoy haciendo una representación de las mancias, el tarot, de todo lo que llaman magia pero que nada más es un conocimiento de la naturaleza".

Ese devenir artístico y de investigación, "no es gratuito, es un estudio de muchos años, de búsqueda de libros antiguos, pero siempre buscando asentarme en escritores serios, aceptados a través del tiempo, incluso artistas como Leonardo Da Vinci, que también manejó este tipo de temas", explicó la también escritora y periodista.

Aunque el proceso de investigación es largo, Magnolia encuentra en los sueños y la imaginación las nuevas obras que quieren ser hechas. "Respeto mucho ese proceso creador porque me gusta jugar con el lado onírico, dejar que los sueños me traigan la nueva obra, pero también existe una reflexión en cuanto a los colores, las formas y cada detalle del cuadro".

La apreciación a detalle, es una de las aristas que interesan a la creadora, ya que pretende que ante cada pieza el espectador tome su tiempo "porque puede llevarse la sorpresa de encontrar en la pintura lo más insospechado".

La búsqueda del equilibrio, propio y de los demás, ha llevado a Rivera a considerarse una artista "preocupada por la sociedad" que "no está desconectada de nosotros, al contrario, se supone que tenemos esa sensibilidad de transmitir lo que está pasando en nuestro entorno". A pesar de no pintar "derrumbes o inundaciones", ella propone una búsqueda que "nos llevará a encontrar otra vez la armonía y equilibrio".

Actualmente la obra de Magnolia Rivera estará en el museo ubicado en el Centro Cultural Mexiquense hasta el próximo mes de noviembre. Su obra circula de manera digital en la red de Internet y a partir del viernes se podrá encontrar en una galería de Milán, Italia.

Contar la historia con objetos

Contar la historia con objetos

El Centro Cultural Mexiquense da alojamiento a una parte de la colección del Museo del Estanquillo con la exposición En orden de aparición

Por: Tlaneci Ortega / Toluca

Transmitir el conocimiento de la historia de un país no sólo es posible a través de lo que presenta un autor con palabras escritas o del testimonio oral de quienes han estado presentes en tal o cual época. Aunque en la mayoría de los textos escritos hay una labor de investigación y los relatos que fluyen de generación en generación son en buena medida verídicos, existe otro espacio para la enseñanza y el aprendizaje de la epopeya de una nación como la nuestra, a saber, el contacto con las dimensiones reales de objetos de uso doméstico, fotografías, cartas, carteles publicitarios e, incluso, inmuebles.La existencia humana es impensable sin objetos, aunque éstos se transformen o desaparezcan en el desarrollo histórico de las sociedades. De hecho, los objetos dan sentido al pasado y éste al presente. Un objeto es más que una simple superficie, es una traducción material de la cultura, de modo que los intrumentos que empleaban nuestros antecesores no son sólo eso, son testimonios, son precisamente el pasado y algunos se han extendido al presente.

La observación y el análisis de los objetos pueden transmitirnos un pedazo de historia, eso es lo que motiva al escritor Carlos Monsiváis y a Rodolfo Rodríguez Castañeda, director del Museo del Estanquillo, "pasear" por diferentes sitios y compartir con los mexicanos parte de la colección de dicho recinto. Ubicado en Isabel la Católica y Madero, en el edificio La Esmeralda de la Ciudad de México, el Museo del Estanquillo presenta el acervo que Monsiváis ha adquirido y guardado durante más de 30 años.

En Orden de Aparición, es uno de los títulos dados a este proyecto "que contiene un acervo de riqueza cultural, plástica y estética que sólo un coleccionista con la complejidad e ironía de la percepción de Monsiváis puede ofrecer", dijo Rodríguez Castañeda a IMPULSO.

La colección consta de una serie de maquetas, miniaturas de hueso, cajas y pequeñas esculturas de plomo, caricaturas, historietas, grabados, fotografías, pintura, entre otras piezas, que en conjunto ofrecen una visión de los mexicanos de la capital y también dan cuenta de los cambios físicos de la ciudad. Rodríguez Castañeda reveló el interés que tanto él como el escritor tienen de "pasear la colección por otras ciudades mexicanas", de hecho se tienen planes, "no concretos aún, de trasladar estos objetos también a otros espacios y museos nacionales y extranjeros", indicó.

En esta ocasión, el Centro Cultural Mexiquense dará alojamiento hasta el 19 de noviembre a una parte de esta colección privada del también periodista Carlos Monsiváis.

Con la curaduría a cargo de Rafael Barajas, mejor conocido como "El Fisgón", En orden de aprición es presentada al público mexiquense en el Museo de Artes Populares, ubicado en el citado espacio cultural.

La muestra es parte de las actividades organizadas por el Instituto Mexiquense de Cultura (IMC) previas al Bicentenario de la Independencia de México.

Conocer Toluca para amarla y no sufrirla: García Luna

Conocer Toluca para amarla y no sufrirla: García Luna

La historia y belleza arquitectónica de las construcciones antiguas de la ciudad, las establece como patrimonio cultural, cuyo conocimiento, apreciación y conservación son ineludibles

Por: Tlaneci Ortega / Toluca

En el marco de las actividades organizadas con motivo del XV Aniversario del Museo Taller "Luis Nishizawa", la historiadora Margarita García Luna y el arquitecto Raúl Talavera, dictaron el miércoles pasado dos conferencias, las cuales fueron breves recorridos sobre el desarrollo histórico y urbanístico de Toluca.

La primera conferencia fue ofrecida por García Luna, directora del Museo Taller, bajo el título: Presencia de una casa bicentenaria en el corazón de Toluca. En un segundo tiempo, participó el arquitecto Talavera con la presentación titulada: De casona de Bravo a Museo Nishizawa.

Los estudios y planes presentados, son proyectos interdisciplinarios que sirven para dar cuenta del valor histórico, arquitectónico y cultural que poseen antiguas construcciones de Toluca, como es el caso del edificio que ocupa el Museo Taller desde su inauguración, el 16 de diciembre de 1992, fecha en la que se convirtió "en un foro de actividad creativa, un verdadero templo de cultura", pronunció la historiadora.

A su vez, a lo largo de estas pláticas, se hizo hincapié en la necesidad de saber sobre el valor de los edificios antiguos y los rincones de esta ciudad, para tener la capacidad de apreciarlos y conservarlos. En palabras de García Luna: "lo que no se conoce, no se ama, por ello es importante tener conocimiento de lo propio, de nuestra ciudad (…) Conocer Toluca para amarla y no sufrirla".

 

Una casa bicentenaria en el centro de Toluca

"La casa que hoy alberga el Museo Taller ‘Luis Nishizawa’, se yergue como un testigo mudo del paso del tiempo y de los cambios de vida de la población toluqueña a lo largo de 200 años", expresó García Luna al presentar una de las investigaciones que realizó años atrás sobre el recinto mexiquense cuando fue nombrada directora del mismo.

La construcción que en nuestros días aloja la obra de uno de los pintores mexicanos más destacados, es un edificio colonial, representativo "de la arquitectura vernácula local", señaló la historiadora. Los antecedentes más antiguos de dicha construcción ubicada en el centro de la ciudad datan de 1781.

"Para entonces, esta casa, que actualmente corresponde al número 305 de la calle Nicolás Bravo, Norte, era la casa número 8 de la calle de Estipulas y pertenecía a Don Julián Agüero", puntualizó.

De acuerdo con los estudios realizados por García Luna, cuando Julián Agüero era poseedor de esta casona, Toluca contaba con 845 casas de baja altura, hechas de materiales como el adobe y la mezcla de cal y arena y, en algunas otras, las de los barrios y arrabales, se empleaba adobe y lodo.

"Don Julián vendió la casa en 100 pesos a Don Atanasio Antonio Varos de Valdés. A la muerte de éste último, se nombró como albacea a su hermano Justo Valdés (…) Medio siglo después, en el año de 1859, encontramos que Juan y Mariano Valdés, eran los albaceas testamentarios de su finado padre" abundó.

En 1860, los cuatro hijos de Don Justo, hipotecaron la casa junto con otras propiedades, por un préstamo de 10,400 pesos solicitado al español Diego Rodríguez Aro, de modo que, "las casas 8 y 9 de la calle de Estipulas, se encontraban entre los bienes hipotecados (…) La casa 9 era la que actualmente ocupa el Museo ‘Felipe Santiago Gutiérrez’. De hecho, a mediados del siglo XIX, los dueños de ambas casas eran los mismos y, por tal motivo, ahora es posible observar que parte del Museo Taller ‘Luis Nishizawa’ está incluida dentro del edificio de ese otro museo" reveló la historiadora.

En 1874, se extendió a favor de Rodríguez Aro, la escritura de las casas 8 y 9, las casas se encontraban construidas por altos y bajos niveles, con cimientos de piedra y paredes de adobe. La casona número 8 fue posesión del señor Diego Rodríguez hasta 1885, año en que fue vendida a la señorita Micaela Soto, cuando también había cambiado la nomenclatura de las calles de la ciudad. Desde aquel tiempo, el edificio que nos ocupa conserva la forma que tiene hoy en día, pero entonces, era una vecindad integrada por cinco viviendas.

La casa número 8, ahora de la calle del Valle, perteneció a la familia Soto por un poco más de 100 años, es decir, de 1885 hasta el año de 1990, fecha en la que la señorita María de la Luz Soto y Soto decidió donarla al gobierno mexiquense para convertirla en museo.

A la edad de 90 años, María de la Luz Soto recibió y aceptó la propuesta del gobernador en turno, Ignacio Pichardo Pagaza, y del entonces secretario de Educación Cultura y Bienestar Social, Jaime Almazán Delgado, para adquirir la casa que estaba en su posesión a fin de comenzar un proyecto de rescate, restauración y preservación de la misma como patrimonio cultural de la capital mexiquense.

"La casa (…) fue otorgada al gobierno estatal y unos meses después de abandonarla, María de la Luz Soto y Soto, falleció el 26 de noviembre de 1991 a los 91 años de edad".

Como dato adicional, García Luna, mencionó al finalizar su presentación que existen "testimonios interesantes sobre la aparición de fantasmas dentro del Museo".

 

Conversión en museo y taller

En su intervención, el arquitecto Raúl Talavera habló sobre el desarrollo urbano de la entidad mexiquense. Al presentar un detalle sobre el crecimiento de la ciudad a lo largo de la historia, calificó como "bastante acelerada" la dinámica urbana que ha tenido Toluca.

Hace años, "Toluca era una ciudad poco habitada, simple, sencilla, caminable y agradable" dijo. "Muchas personas desearían que todo siguiera igual, pero no es posible, ahora la ciudad está desquiciada" continuó.

Desde su perspectiva, tal "desquicio" en materia urbana y económica, corresponde a la poca atención de los gobiernos y de la población en general hacia la planificación territorial profesionalizada y la preservación de los monumentos históricos que son parte de la historia mexiquense y de la memoria colectiva. "Algunas administraciones sí han promovido el cuidado y la conservación del patrimonio cultural, no hay que generalizar" aclaró.

Para él, esta situación de descuido, daño y deterioro de valiosas construcciones antiguas de Toluca se debe a que, en ocasiones, para la gente "es más costosa y difícil la restauración y preservación que la demolición de ellas".

Talavera reconoció que gracias a la intervención del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), se ha frenado en gran medida "la intención de deterioro de varias construcciones", como es el caso del edificio convertido en el Museo Taller "Luis Nishizawa".

"Esta casa se estaba modificando sin un plan, pero cuando el INAH intervino, se comenzó un proyecto de remodelación especializado (…) los portones se han conservado al igual que el estilo ecléctico de la fachada. Se conservan las dos plantas, alta y baja, además de los tres patios, uno de ellos es singular, en forma de rampa" destacó el arquitecto.

A la construcción, sólo se han adaptado sanitarios y algunas escaleras, "ha sido necesario puesto que presta un servicio público" señaló.

Talavera compartió su asombro al respecto de las construcciones antiguas, pues comentó que "desde entonces la gente ya tenía en cuenta, sin estudios profesionales, que lo magnífico de una construcción arquitectónica es la proporción armónica de las longitudes, la proporción áurea, la sencillez y la simpleza, el manejo de los espacios para transmitir armonía y calidez".

De forma que, el paso del tiempo y la belleza arquitectónica de cada una de las construcciones y espacios antiguos de la capital mexiquense, les otorgan un inapelable valor que los establece como patrimonio cultural, cuyo conocimiento, apreciación y conservación son ineludibles.