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IMPULSO Estado de México || Sección Cultural

Cultura local

Historias de nuestro mercado en el Bar 2 de abril

Jorge García Ortega comparte palabras y letras peregrinas con garañona en mano

Blanca Ocampo

Metepec

El Bar 2 de abril cedió espacio una vez más para que el público en general y los aisudos encontraran un "Rincón de cultura y las artes. Palabras y letras peregrinas. Alas de libertad", como se nombra ahora a las actividades que realizan las autoriades municipales en aquella cantina tradicional de Metepec.

El jueves pasado tocó el turno a Jorge García Ortega, vecino que ha dedicado gran parte de su vida al comercio y que aceptó compartir, tras la barra y garañona en mano, algunas de las historias que impregnan de colorido el mercado popular.

La charla que tuvo como marco los cuadros del pintor Asdrúbal Max Morales y los murales que desde hace más de diez años revisten las paredes del 2 de abril se tituló "Mercado... ¿libre? ".

Plainte

El disco más reciente del guitarrista mexicano Francisco Gil viaja entre la interpretación musical y la investigación de música barroca

Silvia Márquez

Toluca

Desde los trece años Francisco Gil lleva entre sus manos la curiosidad por explorar nuevos caminos sonoros a través de las seis cuerdas de la guitarra.

Los proyectos musicales lo han llevado a desarrollarse como concertista, docente e investigador, siendo éste último el tema central de la charla que IMPULSO sostuvo con el guitarrista clásico.

Francisco recuerda que en 1982 llegó a la música cuando tenía 13 años, hecho que define como "una consecuencia lógica" debido al ambiente familiar en el que la melomanía ha sido un ingrediente fundamental.

Sus estudios comenzaron con Francisco Montes de Oca, quien lo alentó a realizar el examen de admisión al Conservatorio Nacional, donde comenzó su preparación profesionalmente.

"Prácticamente todo mi tiempo de estudio en el Conservatorio Nacional estuve bajo la dirección de Marco Antonio Anguiano, que ya falleció, pero que en su momento fue un gran guitarrista. Mi formación no fue únicamente dirigida hacia la guitarra, fue una general como músico y tuve muy buenos maestros. En materias teóricas fui alumno de Mario Lavista, un excelente compositor; en música de cámara y música antigua fui alumno de Horacio Franco".

A la par del CN, Gil viajó a Italia donde realizó estudios con el maestro Angelo Gilardino en el Conservatorio Vivaldi de Alessandria y en la Academia Perosi de Biella.

Es el invierno del 99 la fecha que marcó el regreso de Francisco Gil a México y que estuvo ligado a "la idea de venir a trabajar aquí. Yo creo que la situación ha cambiado mucho en México respecto a cuando yo era estudiante. En aquella época, fuera del DF no había en donde un músico pudiera aspirar a formarse profesionalmente. Pero mi idea fundamental fue no trabajar en el Distrito Federal, sino fuera de la capital para que la gente que tuviera necesidad de formarse no tuviera que recurrir al centro".

Una vez en México, Gil acudió a un concurso para ingresar como docente en el Conservatorio de Música del Estado de México (COMEM), en donde actualmente labora, además de alternar en Morelia y el Distrito Federal.

La investigación: Manuel M. Ponce y la música barroca

Aunque Francisco Gil reconoce que no es un investigador en el sentido estricto de la palabra, apunta que es "un músico que trabaja por proyectos artísticos donde me planteo un objetivo relacionado a algún tema sobre la música, defino un objeto de estudio y empiezo a trabajar alrededor de eso, pero no me limito únicamente a tocar la música sino que llevo a cabo un trabajo de profundización en esa música que estoy tocando".

Uno de los trabajos más reconocidos del guitarrista es el que realizó con los manuscritos autógrafos de Manuel M. Ponce, del cual explicó que "la actividad de Ponce como compositor de música para guitarra se vio completamente vinculada y condicionada a su relación con Andrés Segovia quien fue un filtro muy importante para la música de Ponce. Ponce no siendo guitarrista se fiaba completamente de las orientaciones que Segovia le daba como instrumentista. En más de una ocasión Segovia no dictó sus juicios únicamente por una cuestión de comodidad instrumental o de idiomaticidad instrumental sino también por sus propios gustos y costumbres. Ya pasados tantos años después de la muerte de Ponce, que murió en 1948, y de Segovia, quien cuando yo hice el estudio ya había fallecido, se hacía necesaria una revisión de lo que había sido el material original. No para suplantar o juzgar la intervención de Segovia, sino para sopesarla, poder evaluarla y entender un poco mejor cual fue el proceso de transformación (...) el cuadro nada más estaba a la mitad, conociamos la parte de Segovia, había que conocer la otra. Ese fue mi proyecto de trabajo y la conclusión de eso fueron una serie de conciertos, cursos y una grabación para dejar un documento al final. Fue así como tuve esa primera grabación, que fue hecha en Italia, dedicada a la música de Manuel M. Ponce".

Después del proyecto de la música de M. Ponce, Gil comenzó un estudio sobre música barroca escrita para laúd.

"Se compuso mucha música interesante y buena que por el desuso en el que ha caído el instrumento, sobre todo fuera de Europa, es música que ya no se conoce. El hecho de que yo conociera esa música y saber que es de un gran valor artístico, me hizo plantearme el reto de ver en qué medida podía recuperarla para guitarra. Elaboré todo un sistenma de transcripción que no se limitaba a pasar la nota tal cual a la guitarra, sino de hacer toda una búsqueda. Ese proyecto también tuvo varios puntos de arribo, el primero el de los conciertos, algunos cursos y lo más reciente fue la grabación de un disco compacto dedicado a esa música" dijo Gil.

La estructura del disco está formada por cuatro suites y una pequeña pieza suelta que se llama ‘Plainte’ (Lamento) y es la que le da el título al disco. La grabación presenta música del barroco intermedio y del barroco tardío de compositores como Giovanni Zamboni de Italia, David Kellner de Alemania, Silvius Leopold Weiss de Bohemia, François Dufault y Charles Mouton de Francia.

Francisco Gil opina que ‘Plainte’ apunta a "dejar un documento referencial. Creo que ninguno de los dos discos -el del M. Ponce y ‘Plainte’- son de los que puedas poner y escuchar de principio a fin porque no fueron pensados para eso, son más bien documentos de consulta".

Sin embargo, ‘Plainte’ es una selección de "música bella y con una alta capacidad de comunicación con el público, no es críptica ni hecha para gente que ya tiene una gran familiaridad con la música clásica". Además se ha enviado a revistas especializadas en casi todo el mundo y a emisioras radiofónicas. Según Gil "ya ha sido transmitido en varios lugares. Sé que se transmitió en Radio UNAM, en una estación brasileña, otra alemana y ya he empezado a recibir reseñas y críticas de Argentina y España".

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‘Plainte’, la más reciente producción discográfica de Francisco Gil se puede encontrar en el negocio de discos del Palacio de Bellas Artes y en Toluca en librerías como ‘El placer de leer’ y la librería universitaria.

Sólo venimos a improvisar: Danilo Pérez

El pianista y compositor panameño, acompañado de Adam Cruz y Ben Street, ofreció una velada jazzística en la Sala Felipe Villanueva

Silvia Márquez

Toluca

Luz violeta sobre el piano, sobre las manos del pianista. El contrabajo se mueve como si tuviera vida propia y la batería explora escalas musicales. La música comienza a nacer; corre entre las cuerdas pulsadas del piano, las voces graves del contrabajo y los golpes rítmicos de platillos y tambores.

El primer miércoles de octubre, la Sala "Felipe Villanueva" se llenó. La gente asistió ante la invitación del pianista y compositor panameño Danilo Pérez, quien, acompañado por el bajista Ben Street y el baterista Adam Cruz, abrió el universo sonoro y ofreció pura vida, expresividad e improvisación.

La sociedad artística del Tec de Monterrey, en su tercera temporada, logró la presentación de un músico precedido de fama internacional, nominaciones a los premios Grammy, participación con los grandes músicos de la escena mundial y decenas de discos; pero Danilo Pérez demostró ser más que una lista de reconocimientos y que la música no se lleva en el número de nominaciones o premios, sino entre las manos y la imaginación.

El programa previsto para el concierto tuvo que dejarse de lado, pues como siempre ocurre con el jazz, puede más la improvisación que el orden de las obras impresas en programas de mano.

Durante la primera hora del concierto, el trío moldeó un atmósfera íntima, muy cercana, música onírica que arrancó varias veces los aplausos de los espectadores.

Para la segunda mitad la conexión con el público fue más notoria. No escuchamos el tradicional latin jazz, sino la propuesta de Danilo: el Pan-American Jazz. A diferencia del latin jazz (que se asocia generalmente con la raíces de ritmos afrocubanos), el Pan-American Jazz abre las puertas a trabajos que involucran a todas las Américas. Como menciona el propio Danilo, "los conciertos en vivo nos llevan en diferentes direcciones y estamos muy felices de atraer tanto a las personas que gustan del jazz como otras personas que se interesan en la música tradicional panameña y americana".
Así como su país de origen es llamado "el puente de las Américas", la música de Danilo Pérez también puede considerarse como un puente entre las dos tradiciones musicales que lo han formado; por un lado sus estudios académicos del jazz afroamericano y por otro, las influencias del folklor afropanameño.

Su formación en la prestigiosa escuela de jazz Berklee College of Music se nota en una fina e inteligente improvisación y combinación de estructuras jazzísticas con los ritmos afrocaribeños.

Después de dos horas en las que los sonidos viajaron, el público participó en la composición de una nueva obra y la calidad musical del trío no quedó a discusión, Danilo Pérez, Adam Cruz y Ben Street salieron del escenario entre aplausos y sonrisas.

Como parte de la gira NY@MX 2006, Danilo Pérez Trío se presentó ayer en el Lunario del Auditorio Nacional de la Ciudad de México, para seguir mañana con un concierto en el Teatro Colonial de la Ciudad De Chihuahua y el 9 de octubre en el Auditorio "Luis Elizondo" del Centro Cultural de Monterrey.

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Danilo Pérez ha tocado con destacados músicos incluyendo a Jon Hendricks, Terence Blanchard, Claudio Roditi y Paquito D’Rivera. A estas actividades se le sumó la producción del disco "Reunión" (con Paquito D’Rivera y Arturo Sandoval) y tocó en el disco "Danzón" de Arturo Sandoval, ganador de un Grammy. Desde los años ochenta ha tocado y grabado con músicos destacados del jazz incluyendo Dizzy Gillespie, Jack DeJohnette, Charlie Haden, Michael Brecker, Joe Lovano, Tito Puente, Gerardo Nuñez, Wynton Marsalis, John Patitucci, Tom Harrell, Gary Burton, Wayne Shorter, Roy Haynes y Steve Lacy, entre otros.

 

Discografía

...Till Then (2003)
Motherland (2000)
Central Avenue (1998)

PanaMonk (1996)

The Journey (1993)
Danilo Pérez (1992)

 

 

 

El CTE rinde homenaje a Alejandro Ariceaga con literatura viva

Entregan edición a Alonso Guzmán, ganador del Premio Estatal para Primera Novela

Blanca Ocampo

Toluca

A finales del año pasado, el Centro Toluqueño de Escritores (CTE) dio a conocer la edición número uno de la convocatoria del Premio Estatal para Primera Novela ‘Alejandro Ariceaga’, con la finalidad de publicar el trabajo de escritores inéditos aún en este género literario.

A muchos sorprendidos les pareció una buena oportunidad, entre ellos a Alonso Guzmán, quien participó para ganar con La agonía de la marmota, título del trabajo novelístico que le llevó 2 meses escribir, con todos sus días y sus más largas noches.

Sin embargo, el jurado calificador no sólo reconoció el valor literario de Alonso Guzmán, sino que también creyó conveniente recomendar para publicación otros 2 trabajos más: Las cosas que no vemos de Édgar León Meléndez, y Las garras del imperio de Manuel Calleros Pavón.

Así, como resultado de este premio que pretende ser también un homenaje sentido a Alejandro Ariceaga –escritor representativo de la literatura originaria de nuestra entidad–, se tuvo la edición de 3 novelas, cuya entrega se llevó a cabo el jueves pasado para homenajear de esta manera al autor de Clima templado, entre otras obras narrativas, y fundador en 1983 del CTE, a dos años de su fallecimiento acontecido en España.

Además de los beneficiados con el premio, entre los asistentes se encontraron familiares del autor recordado, y amigos como Benjamín Araujo y Alfonso Sánchez Arteche, quienes entregaron a los escritores –junto con Esteban Reynoud– los paquetes que resguardaban las novelas recién salidas de la imprenta, cuyas portadas incluyen un trabajo plástico original de Rocco Almanza.

Luego de la entrega y de algunas palabras pronunciadas para recordar a Ariceaga, familiares y amigos convivieron en las instalaciones del CTE, ubicadas en los tradicionales Portales de la ciudad que, en vida, le sirvió de inspiración a este autor nacido en 1949, fundador del primer suplemento cultural toluqueño.

En plena convivencia, IMPULSO abordó a Alonso, a quien vimos dándole a la guitarra en la pasada tocada en casa de Raúl Rock, pues además de ser escritor, egresado de la licenciatura en Letras Latinoamericanas por la UAEM, periodista, colaborador de IMPULSO y buen camarada, es integrante de la banda punketa Rein.

¿Qué onda con la propuesta literaria de La agonía de la marmota?

Lo que quería hacer es una novela que no tuviera anécdota, que no tuviera historia, que no pasara en realidad nada. La postura fue hacer una novela donde todos los personajes supieran que son personajes literarios, una reescritura sobre una escritura. No ocurre nada, todo está estático, no hay movimiento y por lo mismo todo es decadente, esto es lo que me interesa. Tú eres parte de nuestra generación y pues somos decadentes, aunque nos riamos de vez en cuando en algunas fiestas y nos la pasemos chido, siempre por dentro estamos que nos lleva la chingada. Entonces también era parte de eso, de no avanzar nunca, de no llegar a ningún lado, de estar completamente agotados de esperar el fin, estamos agotados de todo; esa era la idea.

¿Tienes otros proyectos en puerta, está trabajando otra novela o ya tienes listo algo para publicar?

Sí estoy trabajando, de publicar quién sabe porque sabes que es un desmadre, tienes que correr con un buen de suerte; pero tengo proyectos que estoy trabajando ahorita de novela y de crónica, precisamente en ese interés de nosotros porque me he dado cuenta de que veíamos un chingo de tele cuando éramos chavos. Con todos los que he platicado a huevo saben quién fue Candy Candy, Mazinger Z, Raúl Velasco y hay gente que hace cosas interesantes a pesar de que vio mucha tele, eso me interesa mucho y quiero rescatar de lo que vivimos en los 80, cuando bailábamos con Flans.

¿Qué opinas de los premios y las becas?

Antes era bien radical, así como que ‘eso es una mamada, güey, pinche premio institucional’ y bla bla bla, pero cuando fui a Guatemala y conocí a mucha gente con un buen de talento, que yo los leía y decía ‘no mames, ¿a poco tú escribes esto?’, y cuando te das cuenta que allá en ningún lado del país hay apoyos y que el centro literario o artístico, si aquí nos quejamos de que hay mafia, allá está más hard core. Conocí a un escritor, Amaury González, que se lee en los periódicos y escribía sátira política, con un talento para hacer reír..., tenía un fineza y estaba desempleado, trabajaba en los periódicos pero le pagaban una miseria. Y ahí fue cuando me di cuenta de que sí, que tú sabes que es política y los políticos apestan, pero por lo menos aquí cada estado de la República tiene su propio concurso, tienes más posibilidades de, si no vivir de esto, de por lo menos de que 5 güeyes se conozcan. Por eso regresé pensando en que, chale, pues hay que aprovechar quizá ¿no?, aunque sí tengo mis dudas y mis reservas con todos estos premiesitos.

¿Cómo te sientes más a gusto, tocando o escribiendo?

Tocar es más directo, es más físico, gritar a lo bestia; y escribir es un proceso más lento, pero creo que me siento mejor escribiendo.

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A continuación damos más detalles sobre las otras novelas publicadas de acuerdo a las palabras de los propios autores

Las garras del imperio de Manuel Calleros Pavón

Tiempo de escritura: Un año de tener que investigar

Propuesta: Todavía no se ha llegado a ninguna conclusión con lo que pasó el 2 de octubre y quedan muchos cabos sueltos, de ahí tomé uno que se me hizo muy lógico: cómo actuaba la CIA en esa época cuando era lo más cruento de la Guerra Fría. Cuando había más enfrentamiento entre la URSS y EU estaban los estadounidenses muy nerviosos por el comunismo en México y con el movimiento estudiantil, entonces pienso que no se quedaron sin hacer nada, tuvieron que intervenir de alguna manera, y ésta es una propuesta de ficción de cómo pudo haber intervenido la CIA.

Las cosas que no vemos de Édgar León Meléndez

Tiempo de escritura: 3 semanas en la noche. Mi hermano prácticamente me dijo ten la convocatoria y la escribes, cuando vi la fecha dije ‘híjole, a ver’; me apuré, fue al aventón, con

puntos y comas donde no deberían estar, pero les gustó.

Propuesta: Lo único que espero es que se diviertan, realmente no soy muy profundo que digamos (...) Me aburrí de los vampiros, me gustan mucho pero dije ‘por qué no hablar de naguales’, entonces el villano principal es un nagual y el personaje principal –que no es precisamente un héroe– es un patán de primera que se dedica a cazar fenómenos paranormales y en el camino va divagando otras teorías.

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Así recuerda Eduardo Osorio, presiente del CTE, a Alejandro Ariceaga

En lo literario, Alejandro moderniza la narrativa regional porque hasta antes de él los escritores oscilan en ambientar sus textos entre lo rural y lo semiurbano. Alejandro es el primero que –dado su contacto con la ciudad de México– aborda las nuevas formas de escritura, una de ellas la literatura de la onda y, sobre todo, es el primero que asume a Toluca como un personaje, eso es algo que después ya nadie nota. Rasgo humano:13 años que sacrificó su obra y no publicó nada.

Otra tocada más de punk en Metepec

Al margen de las instituciones, Raúl Rock y la pura banda organizan concierto con presencia internacional

Blanca Ocampo

Metepec

Todo comenzó la tarde del miércoles pasado en la casa-taller de Raúl Rock, inconfundible y conocido lugar en Metepec lleno de murales, cuadros y esculturas en barro realizadas por él mismo, referencia ineludible para la banda que gusta sudar al ritmo del punk y también para aquellos curiosos del arte y la cultura en este municipio del maguey y la bondadosa garañona.

Raúl tiene ya unos veinte años organizando tocadas; las primeras incluían hasta la venta de tortas hechas por su señora madre y sus hermanas. Y aunque ya no haya posibilidad de probarlas, todavía persiste el afán de Raúl –promotor alternativo, mucho más allá de cualquier aparato burocrático– por continuar con un foro representativo de la contracultura en Metepec: el solar de su casa, donde la banda que no aparece en los carteles de las instituciones o festivales oficiales lanza con voz propia una manera de ser, de expresarse y comprender al mundo.

"El que organiza se chinga", eso lo sabe bien, sabe que quien convoca al toquín es el primero en llegar y el último en irse; el que tiene que lidiar con los grupos que quieren tocar antes, después o que de plano siempre no se avientan el palomazo; el que tiene que lidiar con todos los que quieren entrar de a grapa; el que tiene que apaciguar las euforias después de los prolongados tragos; el que resuelve los problemas y recibe las quejas, y todo para qué, para que nunca falte quien le diga "estuvo bien pinche tu tocada".

No importa, a la del miércoles asistieron más de 100 almas, jóvenes y no tanto, para escuchar a Los orines de puerco, Rein, Cadáveres Escarlata y Konsumorespeto en el cierre, una banda venida desde el subterráneo español.

No faltaron los peinados clásicos de la estética punk queriendo tocar el techo con las puntas afiladas del cabello, el brillo de los estoperoles, las botas industriales, los piercings en cualquier parte del cuerpo igual que los tatuajes y el irrebatible negro en chamarras, pantalones, labios y playeras.

Sin embargo, el protagonista, como siempre, fue el slam, rito corpóreo y casi tribal que hermana al respetable, mejor conocido como la banda; esa a la que las instituciones niegan un espacio, excluida de las políticas culturales por ignorancia, temor o prejuicio.

Y es que lo más importante no es el virtuosismo en la ejecución de los instrumentos ni en la voz, sino en la fuerza y la vitalidad de la protesta hecha canción en contra del sistema.

En torno al punk todavía hay mucho que decir y discutir, pues como en todo, hay diferentes y polémicas facetas de este fenómeno, ya extinguido para algunos, para otros una agresión sin argumentos, y para unos más una forma de vida.

Lo cierto es que sigue presente en Metepec igual que en San Cristóbal, Toluca, San Pablo Autopan y otros lugares del valle.

Todo comenzó la tarde del miércoles pasado en la casa-taller de Raúl Rock, Altamirano esquina con Pedro Asencio, y aún antes, hace más de 20 años, cuando este personaje, en compañía de la pura banda, decidió –por necesidad y necedad– generar un espacio para el buen desmadre.

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Raúl Rock, 43 años, fundador de los famosos Orines de puerco, baterista, escultor, pintor, escritor, alfarero, promotor contracultural, catador de garañona y amigo de la banda… Estuvo bien chida la tocada.

Álvaro Solís se encuentra con Álvaro Solís para hacer “Solisón” en la soledad de una isla-prisión

Un poeta que no ponga todo su ser en lo que escribe, será un maestro del arte de la retórica, pero no estará haciendo poesía

Blanca Ocampo

Toluca

En el tradicional Café Literario TunAstral del pasado lunes se presentó el poeta tabasqueño Álvaro Solís, para dar a conocer su segundo poemario, el cual lleva por título "Solisón", editado por el Fondo Editorial Tierra Adentro con el apoyo de la Fundación para las Letras Mexicanas, de la que fuera becario en 2004-2005.

Angélica Valero, escritora y asidua al grupo TunAstral, fue quien comentó el libro al lado del poeta que actualmente estudia una maestría en Literatura Mexicana por la Universidad de Puebla, luego de licenciarse en Filosofía en el estado de Tlaxcala.

Valero habló sobre la consistencia de la poesía contemporánea y algunas de las características literarias de lo que conocemos como verso libre y prosa poética, para después mencionar que a "Solisón" lo percibe como la historia de un naufragio, a través de la cual el autor revela un alter ego hallado por azar.

"Álvaro es metáfora, imagen y sentencia", declaró la escritora para invitar a la lectura de esta serie de poemas pensada desde hace 6 años por el autor a propósito de la lectura de una novela testimonial del escritor costarricense José León Sánchez , "La isla de los hombres solos", donde curiosamente encontró que uno de los personajes lleva el mismo nombre que él.

Después de leer a los asistentes varios de los poemas que integran "Solisón", Álvaro Solís platicó para IMPULSO sobre algunos detalles del personaje hallado por azar en aquella novela y que vivía en la isla-prisión de San Lucas, Costa Rica: "El último de los comandantes y uno de los más crueles que hubo en la isla se llamaba como yo y le apodaban Solisón, de ahí decidí escribir ese libro y por eso la primera parte habla sobre el encierro y la prisión, no solamente físico, sino el encierro anímico (...), porque aunque viva en una ciudad grande, la gente está muy sola, es una manera de encierro la soledad".

La segunda parte del libro titulada "Sitiado en mi epidermis", con obvia alusión a la enorme voz de José Gorostiza, habla de la soledad dentro de la ciudad, a decir de Solís, ganador del Premio Tabasco de Poesía José Carlos Becerra (2003), porque "el hombre aún viviendo en multitud, está solo; y la última parte (Cantos de la sombra) habla sobre el amor pero como una manera de encierro, decía Leopoldo Lugones que en el amor y en enfermedad uno piensa que no hay nadie allá afuera".

Para el ahora becario del FONCA, en vista de que no hay universidad alguna en México ni en el mundo de donde salgas siendo escritor, "realmente es el contacto con otros escritores, la experiencia que ellos te pasan, y sobre todo la lectura de buenos libros lo que a uno le va enseñando a escribir".

Es por eso que en la trayectoria de Álvaro Solís se cuentan diversos talleres en donde ha compartido el afán poético con maestros inmejorables como Francisco Hernández, Eduardo Milán, Ricardo Yáñez, Eduardo Langagne, Mario Bojórquez, Antonio del Toro y Verónica Volkov, entre otros.

Álvaro Solís, para quien "la poesía se ha ido posicionando cada vez más como una de las maneras en que la razón se manifiesta", ganó recientemente el Premio Amado Nervo en Tepic, por lo que en próximos meses dará a la luz su libro "Los ríos de la noche oscura".

A diferencia de otro libro suyo que aún permanece inédito y que lleva como título "Cantalao", en referencia a aquel pueblo que soñó fundar Pablo Neruda: "En este otro poemario trato la cuestión del mar, utilizo un epígrafe de Jorge Luis Borges (¿Quién es el mar?, ¿quién soy?). Lo que el mar simboliza en lo que escribo es una manera de reconocer la propia identidad, de conocerse uno mismo. El mar como símbolo de lo insondable de lo desconocido, de lo que está presente, pero es inabarcable aún para la mirada".

La literatura policiaca en México

Delitos, atmósferas amponescas, asesinos, policías, deducciones, falsas coartadas, sangre, balazos, sexo y persecución fueron los temas que surgieron en la Facultad de Humanidades

Silvia Márquez

Toluca

La Facultad de Humanidades de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM), en el marco de su segunda semana cultural, recibió a Vicente Francisco Torres de la Universidad Autónoma Metropolitana, quien dictó la conferencia "La literatura policiaca mexicana".

El catedrático de la UAM, explicó que desde las historias clásicas como las de Edipo Rey o el Quijote, podemos encontrar los antecedentes de la narración policiaca. "Los argumentos más firmes en Occidente dicen que el relato policial es resultado de elementos culturales y sociales que permitieron la escritura de los crímenes, entre ellos destacan dos: la inteligencia que se expresa en las deducciones y lo irracional que se manifiesta en los hechos sangrientos".

Posterior al Siglo XVIII, la novela policiaca "fue moldeando su ser por elementos tomados de la novela de aventuras, la novela folletinesca e incluso la novela del oeste". Dichos elementos se ayudaron del auge de las ciudades y por lo tanto la creación de los cuerpos de policías.

El antecedente más directo es la revista norteamericana "Máscara negra" publicada alrededor de 1922, pero las narraciones negras obtuvieron esa denominación en Francia cuando en 1945 Marcel Duhamel creó "La serie negra".

De esta manera se comenzaron a definir los elementos, que, aunque no son exclusivos de este tipo de narrativa, se pueden encontrar como puntos clave. "La inmoralidad es admitida en esta clase de obras con el fin de que sirva de contrapeso a la moral tradicional y la encontraremos en igual medida que los buenos sentimientos que la inmoralidad misma".

Lo que nos ofrece la literatura policiaca son historias "acerca de policías más corrompidos que los malhechores a quienes persiguen. El simpático detective que no siempre logra descubrir el misterio, a veces ni siquiera hay misterio y otras, ni siquiera hay un detective. Pero entonces sólo queda la acción, la violencia, la angustia, bajo todas sus formas, en especial las más viles, la tortura y la masacre".

El ponente aclaró que la literatura policial se arraigó en Latinoamérica a finales de los veinte, gracias a las traducciones de novelas inglesas y francesas que entregaba la editorial hispano-argentina "Biblioteca oro". "Coincidentemente, en la década del 40, se publicó en México la revista de secciones policiacas y de misterio que vivió de 1946 a 10953 y dio a conocer, entre otros cuentistas, a Rafael Bernal y Pepe Martínez de la Vega. En México contamos con dos obras maestras: "Ensayo de un crimen" de 1944 de Rodolfo Usigli y "El Complot mongol" de Rafael Bernal de 1969".

Selección de obras

Vicente Francisco Torres propuso una serie de novelas mexicanas que están clasificadas como obras características de esta temática.

a). Pepe Martínez de la Vega, a imagen y semejanza de Shelock Holmes, da vida a Peter Pérez, un sabueso caricaturesco que vive en Peralvillo, duerme en un petate y tiene un ladrillo por almohada. Se disfraz está constituido por una barba mugrosa que se cuelga con unos alambres, una pipa apestosa de la que nunca fuma porque se marea y una gorrita a cuadros. Como se ve, Peter Pérez resulta una imitación burlesca de Sherlock Holmes a la que Pepe Martínez de la Vega le imprime un personalísimo carácter mexicano. Así como Shelock Holmes se encerraba para inyectarse morfina, fumar tabaco fuerte y tocar el violín, Peter Pérez cuando tenía algún caso que resolver, se encerraba a comer pepitas, jugar solitarios con baraja española y a chiflar una canción llamada "Tu ya no soplas".

b). La publicación de "Los albañiles" en 1964 marca el inicio de una serie de libros que Vicente Leñero fue construyendo con los recursos típicos, que no exclusivos, de la narrativa policiaca. "Los albañiles" está construida en torno a un crimen, pero es más que una novela policiaca. La trama gira alrededor del asesinato de un velador de una construcción, pero lo interesante es que cada uno de los personajes puede ser el criminal porque todos tiene un motivo y aparece colocados en una situación que los hace sospechosos. En 1985, Vicente Leñero va a la nota roja para escribir el más vendido de sus libros "Asesinato. El doble crimen de los Flores Muñoz", que guarda una relación con "Los albañiles" porque plantea la dificultad de que resplandezca la verdad, sin embargo, mientras que el "Los albañiles" la imposibilidad es el resultado de un planteamiento religioso, en "Asesinato" la verdad se enturbia con las leyes, el dinero, la corrupción.

c). Si consideramos la narración de espionaje como una variante de la literatura policiaca, tenemos que mencionar "La cabeza de la Hidra" de 1968 en donde Carlos Fuentes utiliza falsas identidades, persecuciones, tráfico de drogas, cambio de rostro mediante cirugías, cambio de nombre de embarcaciones en alta mar, dispositivos creados por la alta tecnología, discos grabados con datos peligrosos, torturas, etcétera.

d). La nota roja ha sido fuente de inspiración para autores de historias policiales. En México destaca el guanajuatense Jorge Ibargüengoitia que utilizó el episodio protagonizado por las poquianchis para escribir su novela "Las muertas". Aquí observamos que se busca el lado atrozmente humano de los delincuentes. Decía Ibargüengoitia: "leo notas rojas con frecuencia sin ser sanguinario, ni sentirme morboso. Creo que de todas las noticias que se publican son las que presentan más directamente un panorama moral de nuestro tiempo y diversos aspectos del ser humano que para el hombre común y corriente pueden generar desconocidos. Además, siento que me tocan de cerca porque tengo más probabilidades de morir por obra de un fanático que ganar la carrera de los 100 metros planos o ser electo diputado".

e). En la literatura policiaca mexicana de hoy, encontramos que una línea importante la constituyen historias protagonizadas por narcotraficantes. No es extraño que la novela policiaca más notable publicada en los últimos años sea "Mi nombre es Casablanca" del sinaloense Juan José Rodríguez, porque en esta novela hay varios guiños al "Padrino" y está recreado el narcotráfico de su tierra natal.

f). La literatura policial mexicana ha encontrado también sus temas en los barrios tal como muestra "El misterio del tanque". El detective, un joven de 24 años de edad es hijo de un soldado y estudió la carrera de detective por correspondencia.

g). "El miedo a los animales" de 1995 plantea la construcción de un delito, una atmósfera amponesca con asesinos y policías como personajes, deducciones, falsas coartadas, sangre, balazos, sexo y persecución. Estos elementos que reiteran la corrupción policiaca exhiben el mundillo de los escritores mexicanos. El autor, Enrique Serna, planteó similitudes entre los policías corruptos y los escritores reconocidos que en ocasiones son también funcionarios culturales.

¿Por qué leer novelas policiacas?

A lo largo de la conferencia, Torres intentó resolver la pregunta ¿por qué la gente lee novelas policiacas?, a lo que respondió que "los psicólogos dicen que los lectores las buscan como un refuerzo de sus situación en la vida porque al concluir un libro o un cuento salen con la certeza de que no son las víctimas pero tampoco los victimarios".

A pesar de las conclusiones científicas, el conferencista dio una respuesta personal. "Desde hace varios años tengo una debilidad; cada que puedo veo un programa televisivo llamado ‘Los nuevos detectives’. Un día me pregunté porqué me gustaba ver ese programa en el que hay tanta sangre como en cualquier plana roja de los diarios y tuve que confesarme que lo veía porque ahí siempre atrapaban a los asesinos, a los defraudadores y a los ladrones, es decir, me gustaba porque ofrecía la imagen de un mundo ordenado, contrario al que vivo todos los días, en donde los crímenes no se aclaran, los delincuentes ordenan desde las prisiones y las leyes las retuercen los poderosos, los Procuradores, los Presidentes constitucionales, los Presidentes electos, los ministros y los corruptos en general".

El talento del Ensamble Ditirambo hace brillar a la música renacentista en Zacango

Blanca Ocampo

El pasado sábado la capilla de la hacienda de San Miguel Zacango se vistió de música renacentista y folclórica gracias al talento de un grupo de jóvenes músicos e intérpretes dedicados a la investigación y difusión del arte que involucra sonidos y silencios.

El Ensamble Ditirambo es el nombre que les conjunta, uno de los pocos proyectos en nuestra entidad que pretende retirar ese velo de aburrimiento que se le ha impuesto –muchas veces sin conocimiento de causa– a la música del siglo XV para compartir con el público el goce estético que atraviesa con un halo festivo y sensible a los oídos.

La agrupación nació en el año de 2003 como un proyecto independiente para la ejecución de música del periodo del renacimiento. Los integrantes son músicos que tienen la inquietud de abrir nuevos horizontes musicales y difundir un repertorio que, si bien es cierto se sabe de su existencia, no se ha difundido ni apoyado como a otros géneros musicales.

Los integrantes pueden ser desde 3 ejecutantes hasta10, según lo requiera el repertorio. La noche del sábado fueron 10 los jóvenes de Ditirambo que renovaron la acústica de la vieja capilla.

Dentro del repertorio que el Ensamble Ditirambo interpreta se encuentran obras de músicos de la Nueva España, como es el caso de Hernando Franco y Gaspar Fernández, quienes dejaron un importante legado a la música polifónica mexicana. Esto además de piezas que reiteran la gran tradición cultural de nuestro país y de otras tantas pertenecientes al patrimonio mundial.

El ensamble ha pasado por varios cambios en su nombre. Primeramente como Consort de Flautas Dulces, posteriormente Consort de Flautas Dulces del Museo Virreinal de Zinacantepec y, finalmente, Ensamble Ditirambo, nombre que evoca una danza griega y que se usaba en ritos báquicos.

Los integrantes fundadores son Javier Hernández Tagle – voz, laúd y vihuela; Maribel Hernández Tagle – flautas dulces y voz; Fernando García Jiménez – voz y percusiones; Aura Martínez Salazar –arpa, clavecín, voz y flautas; Elena Margarita García Alarcón –flautas y voz; Daniel Lopez –cello y voz; Yurev Vivero Ávila –flautas; Gabriela Gutierrez –percusiones.