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IMPULSO Estado de México || Sección Cultural

Escaramuza

Escaramuza

Cómo sobrevivir a un andamio

Por: Polo Castellanos

"Está re grandote; no manches, está bien alto; ponme a remojar la brocha; el techo, blanco; límpiame el rodillo; dale con la estopa; mándame el negro; recárgale la brocha; enjuágame el pincel; tállale hasta que sientas que está seco y áspero; no te me muevas tanto; súbete pero despacio; deslízalo suave; se siente grande pero no esta tanto; cuidado con las gotas; hazle con el dedo; ya me chorreé las botas; así esta bien, lechosita; ya está muy aguada…" Si usted viene caminando por la calle y de pronto escucha todas estas finísimas expresiones, no se angustie: no se trata de dos sujetos albureándose, es muy probable que se encuentre usted muy cerca de un andamio y seguramente son dos muralistas que están trabajando en un mural.

Cuando uno pinta un mural trepado en una torre de ocho metros de altura sobre una terraza que se encuentra a 10 metros del piso la tensión es demasiada. Sin más seguridad que la de una cuerda y cualquier cantidad de rezos por que todo salga bien, trabajar a esta altura es toda una experiencia religiosa, no importa que seas ateo. Una mano en el andamio, otra en el pincel, un pie en una tarima y el otro enredado en los travesaños de la torre desde donde la gente se ve chiquita, pone los pelos de punta a cualquiera. Todos los sentidos alertas mientras el andamio oscila cada vez que sopla el viento, el vértigo de ver accidentalmente para abajo, la concentración sobre lo que se está pintando, ya que no hay casi margen para errores, visualizar mentalmente figuras en un todo, mientras se pintan sus fragmentos de manera monumental; las luces y las sombras de un codo o una mano, por ejemplo, que en el boceto miden 20 centímetros pero que en la práctica miden 2 metros cuadrados, a 8 metros del piso, representan todo un reto.

Sin embargo, la gente no tiene ni la menor idea de las que se sufren para lograr un mural. Desde concebir el espacio, resolver el diseño, proyectarlo hasta ejecutarlo, resolver los problemas que salen sobre la marcha, pelear los recursos, hasta lidiar con la burocracia para conseguir los viáticos del día. Son situaciones que el espectador desconoce cuando disfruta de la obra terminada. De hecho se piensa que es muy fácil para un artista trabajar cotidianamente en estas condiciones. Lo cierto es que no, sólo la satisfacción final, el reconocimiento de la gente sobre el mural que a partir de ese momento les pertenece, hacen que cualquier contratiempo o reto hayan valido la pena. Uno no se sube a los andamios por masoquista, sino por necesidad y porque es parte del trabajo. Lo increíble es que con toda la tecnología que existe para subir a las alturas, plumas, grúas eléctricas, etc., los artistas tenemos que trabajar todavía como en la Edad Media: trepados en andamios. Y no nada más los muralistas, también los limpia vidrios, entre otros, que mis respetos cuando se descuelgan en las peores condiciones de seguridad, de alturas de 60 metros o más para la limpiarle la visión a burócratas y empresarios que por más que limpien los vidrios nunca verán más allá de su propia nariz.

Pero hay recetas muy simples para liberar la tensión a esas alturas, entre las cuales hay que destacar el asunto de la albureada con los ayudantes, es infalible aunque hay que cuidarse de las carcajadas, éstas hacen que la torre oscile más de lo normal. Otra manera, si uno esta sólo, es auto alburearse y orinarse de la risa uno sólo, para después, cuando lleguen los ayudantes o los amigos que van de visita, alburearlos a todos con los nuevos albures. Otra muy relajante es pensar que si uno se cae, se debe tratar de llegar de cabeza al piso, así no habrá margen de error, ya que de no ser así, quedará un tullido para siempre y por completo viendo cómo tus colegas pintan murales. Otra muy efectiva es escuchar las conversaciones que se oyen hasta arriba y que provienen de la gente que está en el piso pensando que como no hay nadie alrededor, mantienen una conversación privada, ¡lo que no escucha uno! Y la última es concentrarse en las estrategias a seguir ese día para ir a mendigarle a la burocracia los viáticos que te corresponden y no te han entregado para comer y tomar un poco de agua.

Así que la próxima vez que esté frente a un mural, piense en todas las vicisitudes, aventuras y penurias por las que pasó el muralista para que usted y su familia y sus herederos puedan disfrutar de la cultura y de una obra monumental. Y sobre todo, si escucha usted una serie de improperios y majaderías que vienen de las alturas, es muy probable que un muralista esté trabajando y se le haya caído el pincel o de plano se encuentre retorciéndose del dolor atravesado entre la tubería del andamio.

Una mirada plástica

Una mirada plástica

Fotografías e Instalaciones en La Sala de Arte Público Siqueiros

Por: Paul Achar

El pasado jueves 10 de abril se inauguraron dos exposiciones en La Sala de Arte Público Siqueiros, la primera, Monumentos menores, exposición fotográfica que fue un esfuerzo de cuatro años para recorrer mega-urbes de Asia y México por parte de los artistas visuales Sandra Calvo y Pedro Ortiz Antoranz; la segunda For a Farmer-Labor Party de Roberto de la Torre.

Monumentos menores

Con esta exposición, los artistas buscan dar un nuevo enfoque a los objetos minúsculos, banales, ruinas, desechos, paisajes urbanos y la forma en que la gente vive, duerme e intercambia en la calle. Pongamos como ejemplo una valla del periférico, la cual se ha convertido en un lugar para tender la ropa o una torre de alta tensión que tiene un restaurante dentro, o un techo restaurado con carteles de cine.

Objetos por los que trabajan Sandra Calvo y Pedro Ortiz Antoranz. Buscan transformarlos mediante la fotografía, el video documental, narrando de una forma muy singular la conformación de estas mega-urbes.

Pedro Ortiz comentó en exclusiva para IMPULSO: "los objetos reencarnan después de haber cumplido su función para la que fueron creados; se les da una nueva función y es como si volvieran a nacer, por ejemplo, la típica plomada que usan los albañiles mexicanos, la han mutado por botellas de refrescos aun cuando no lo creas y nos da una imagen tan etérea cuando nos encontramos con la misma flotando en un tanque de agua y nos da la impresión de una flor".

Recorriendo a pie ciudades como Nueva Delhi, Bombay, Beijing, Chogqing, Shanghai, Shenzhen y por supuesto nuestro Distrito Federal, logran captar con sus lentes de una forma muy estética creando espacios de armonía donde hay caos.

Este proyecto surge de un ensayo de Rober Smithson titulado Un recorrido por los monumentos de Passiac.

Sandra Calvo dijo en exclusiva que el proyecto está basado en una caja, que es un libro objeto, la caja que se está cosiendo en el video que se presenta como empaque de un libro que resume toda la exposición.

¿Qué buscas transmitir con esta exposición?

"Que la gente entienda el concepto de monumentos menores que es con el que hemos trabajado desde hace 4 años con nuestras visitas".

¿Qué son monumentos menores?

"Son aquellos que tienen una característica distinta para lo que fueron creadas".

Una muestra sin duda muy interesante que bien vale la pena ver a través del ojo de estos artistas al transformar aquello que en un día común sólo sería una maraña de cables o materiales de construcción o simple basura en un monumento menor como nos contaron en exclusiva los artistas.

For a Farmer-Labor Party

La otra exposición es For a Farmer-Labor Party de Roberto de La Torre y se trata de una instalación escultórica vinculada con elementos sociales, económicos y políticos. Este proyecto comenzó hace dos años por la invitación del museo Carrillo Gill y de Jorge Reinoso, director de Sala de Arte Siqueiros; ahora lo trae a esta sala dándole continuidad al proyecto, el cual está inspirado en un carro alegórico que hizo el maestro Siqueiros para un desfile del primero de mayo en el cual encontramos el título de esta exposición.

El autor nos comentó que "había un elemento también muy importante que fue el accidente en la mina de Pasta de Conchos y sale a la luz este conflicto y su problemática me da elementos para desarrollar esta instalación. Los maniquíes representan al proletariado y por otra parte está la gente apuntalando este monumento que se está hundiendo, ellos son movimientos estudiantiles, con huelgas que no permiten ver lo que está pasando en realidad. En la parte posterior hay unos cochinos en vivo que simbolizan el gas metano, porque el excremento del puerco es muy alto en este gas y como este gas fue el que no permitió la entrada a la mina para realizar el rescate, en esta ocasión los cerdos impiden el paso hacia el interior de la mina".

De la Torre, autor de esta instalación, agregó: "en esta exposición se recrean muchos mitos de fútbol, de cine, de asesinos seriales y toda la parte onírica y lo absurdo del mundo pero realmente será una buena propuesta museográficamente hablando, está muy bien montada, y el concepto yo lo relaciono mucho con el trabajo".

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Relacionando las nuevas propuestas del arte objeto con el muy sobado e irreverente Marcel Duchamp, en 1915 reproduce la Mona Lisa de Leonardo da Vinci con perilla y bigote, una de las obras más venerables quedaba despojada de su halo de solemnidad, y el arte se baja a niveles más humanos quitando el glamour y esnobismo que tanto lo envolvía en esa época.

En 1917, con la firma del crítico de arte y miembro del jurado R. Mutt, presentó como escultura en el Salón de la Sociedad de Artistas Independientes en Nueva York un mingitorio masculino con el título Fuente, produjo tal embarazo que fue ocultado en un rincón. Duchamp renunció como acto de protesta.

Duchamp fue el primero en presentar animales vivos en sus exposiciones y lo encuentro muy relacionado con esta muestra.

 

 

 

 

La exposición fotográfica estará abierta al público hasta el 8 de junio y la instalación hasta el 25 de mayo en la Sala de Arte Siqueiros ubicada en Tres Picos 29, Colonia Polanco de la Ciudad de México.

Trova con Alejandro Filio

Trova con Alejandro Filio

Festiva 2008 ofreció, la noche del jueves, la presentación de Alejandro Filio. Ante la confusión de algunos asistentes que esperaban a Mijares, Filio interpretó por más de una hora sus composiciones que lo colocan como un artista prominente del movimiento conocido como Canto Nuevo.

Silencios Estereofónicos

Silencios Estereofónicos

Ozzy Osbourne brinda cátedra de rock al público mexicano, teniendo como testigos a Korn y Black Label Society

Por: Félix Morriña

La noche del pasado martes 8 de abril, el Foro Sol de la Ciudad de México albergó a poco más de 25 mil personas amantes del heavy metal en un foro al que le caben 60 mil almas. No importaba que no se llenara porque los que ahí estábamos éramos los invitados a una liturgia en la que sólo importaba lo más rescatable del pasado metalero de las décadas de los años setenta y ochenta.

Los convocados a esta calurosa noche salpicada de calientes gotas de lluvia ácida de la bella Tesmogtitlán (así le digo a mi Distrito Federal) vimos por vez primera al hijo putativo de Ozzy Osbourne: Zakk Wylde, un toro de uno noventa, barbado cual vikingo, con melena de león hambriento y dosis exageradas de lirismo cósmico y alcohol.

No me cabe la menor duda que Zakk Wylde es motivo de esta gira de Ozzy Orbourne que pisó México, porque él lo motiva a ser el icono que nos llevó al éxtasis musical, a lo inexplicable del rock duro, honesto y verdadero. Ver a Zakk Wylde con su bandísima Black Label Society (BLS) como teloneros, fue como la primera cita con la próxima novia, con la chica invitada de la que esperas la mayor de las conquistas.

Zakk Wylde se hizo acompañar de Nick "Evil Twin" Catanese en la segunda guitarra; Johnn "JD" DeServio en el bajo y Craig "Lousiana Lightning" Nunenmacher en la batería. Esta buena banda gringa tiene siete discos grabados en estudio, el más reciente se llama Shot To Hell, del cual escuchamos una probadita la noche del martes. Media hora le bastó a Black Label Society para conquistar a los mexicanos.

Ozzy Osbourne vino con un disco nuevo bajo el brazo, titulado Black Rain, su décima producción discográfica en estudio en plan solista, porque recuerden que él fue líder de la agrupación Black Sabbath por varios lustros. Si la memoria no me falla, el locuaz Osbourne se presentó por tercera ocasión en México (la primera vez fue a mediados de la década de los años noventa, cuando lucía muy delgado, renovado y rehabilitado de sus excesos con la heroína. Incluso ofreció una divertida conferencia de prensa y se comportó a la altura de las expectativas). Esta vez lució barrigón, pero lleno de vida y una vibra de antología.

Entre las rolas que cantó Ozzy Osbourne anoche en el Foro Sol fueron: "I Don´t Wanna Stop", "Suicide Solution", la irrepetible "Mr Crowly", la maravillosa y pesada entrada al infierno "War Pigs", la encantadoramente pop "Crazy Train", la poderosa "Iron Man" y por supuesto "Paranoid".

Muchos de sus seguidores mexicanos le perdonaron todo a este loco inglés. A cualquier mortal melómano le gustaría tener como compañero de asilo a Ozzy Osbourne contándonos sus vivencias.

Por su parte, la agrupación californiana Korn es una de las bandas más reconocidas por los seguidores del llamado Nu Metal, con ocho discos en estudio y varias visitas al país. Su presentación de esa anoche fue buena, tocaron bien a pesar de venir mutilados.

Korn vino mutilado, porque ha sufrido transformaciones en su alineación original y tres de sus miembros originales han abandonado el barco por diversas razones, una de ellas, el rumbo sonoro tomado por su cantante líder Jonathan Davis. Acompañaron a Davis en esta gira, Reginald "Fieldy" Arvizu en el bajo; Shane Gibson en la guitarra y Ray Luzier en la batería. El segundo seis cuerdas es Rob Patterson, un músico de apoyo dentro de las giras de Korn, por eso nunca ha sido considerado como miembro oficial.

Lo más importante fue que muchos melómanos que ahora somos padres de familia nos reencontramos con Ozzy Osbourne e invitados hablando de aventuras pasadas, las que vendrán y las futuras conquistas agarrados de la mano de nuestros primogénitos invisibles, pero siempre presentes y dispuestos. Imagínense que terminábamos diciendo: "Nos vemos en los columpios", como simple metáfora de que ahí los chicos nos esperaban con la música de Ozzy Osbourne, ya sea con Black Sabbath o en plan solista. Muchas gracias.

En medio de la expectativa, inicia Festiva 2008

En medio de la expectativa, inicia Festiva 2008

El Festival "popular y cultural" de Toluca comenzó la noche del miércoles con el Ballet Folklórico de Amalia Hernández y el tenor Fernando de la Mora

Por: Silvia Márquez / Toluca

Festiva 2008, festival organizado por el Ayuntamiento de Toluca, abrió su programación la noche del miércoles en medio de la expectativa.

Después de un breve retraso, voces tras un micrófono anunciaron el inicio del espectáculo a cargo del Ballet Foklórico de Amalia Hernández, que por más de una hora hizo un recorrido por danzas tradicionales de México hasta llegar a un predecible popurrí de música mexicana que cerró con el Son de la Negra.

Durante la inauguración oficial, Juan Rodolfo Sánchez Gómez, alcalde de Toluca, incitó a las personas a superar el frío para asistir a eventos "diseñados para todos los públicos". En compañía del Gobernador Enrique Peña Nieto, así como de integrantes del gabinete estatal, Sánchez Gómez anunció la creación de dos nuevos festivales en Toluca; el primero en noviembre como complemento de la Feria del Alfeñique y el segundo en diciembre.

Las palabras dieron paso a un espectáculo de pirotecnia, que por más de 20 minutos, iluminó el cielo bajo las notas de la Obertura 1812 que Tchaikovsky compusiera para celebrar la victoria de Rusia en las guerras napoleónicas.

Una vez que los atriles se acomodaron sobre el escenario, el tenor mexicano Fernando de la Mora salió acompañado de la Orquesta Sinfónica Juvenil, bajo la dirección de Luis Manuel García. El cantante interpretó un programa de música popular, mismo que cerró con la participación del Mariachi Gama 1000.

La noche transcurrió sin sobresaltos, las calles del Centro de Toluca se mostraron amables ante los peatones, aunque parece que la gente todavía no se acostumbra a los recorridos nocturnos por la ciudad.

Las razones del diablo

Las razones del diablo

50 años

Por: Dionicio Munguía J.

El primer encuentro que tuve con la narrativa de Carlos Fuentes fue precisamente con la novela que este año cumple 50 de haber salido. Me refiero a La región más transparente del aire. Épica, impresionante, superior a cualquier obra escrita por un mexicano en aquella época, tan sólo superada por Pedro Páramo de Juan Rulfo, La región ha sido un precedente monumental de la narrativa mexicana con la particularidad de ser escrita como una crónica urbana, entremezclada con visiones ancestrales, ritos que Ixca Cienfuegos crea y recrea en su camino hacia la noción del silencio, a donde prueba el sabor de la derrota, pero triunfa a pesar de la muerte estúpida, sin sentido, en una cantina pueblerina y maloliente. Esa muerte que a mi generación provocó la búsqueda de la insalvable, de fútil, pero al mismo tiempo de lo eterno, de la eternidad en los símbolos universales.

No fue fácil adentrarse a la novela. Nada sencillo incluirse como espectador de la historia y seguir paso a paso la llegada, "viajero, a la región más transparente del aire", como punto nodal de la historia, como garras que implican la soledad de los personajes y la variable existencia de una ciudad que crecía a pasos agigantados, inmersa siempre en la búsqueda de la modernidad, de lo cosmopolita, ese sentido que hasta la fecha, sin que sea un retroceso en la modernidad, sigue insistiendo la ciudad de México.

Fuentes asimiló el concepto del crecimiento de la ciudad. Intuyó la monstruosidad en que se convertiría y supo definir los límites de la realidad, a pesar de que la realidad de hace cincuenta años era distinta a la actual. La ciudad de México que Fuentes describe es normal, diáfana hasta donde se podía definir así, y sus personajes tenían un cierto toque provinciano que los diferenciaba de los actuales, no por su trato cotidiano, sino por su estilo de vida. Ixca Cienfuegos era un bohemio folcloroide, filósofo sin serlo, figura monolítica que ampliaba su horizonte saliendo cada que podía de los muros de concreto. Si bien no recuerdo con exactitud la dimensión completa de la novela (han pasado ya más de dos décadas que la leí), sigue en mi memoria el asombro de una narrativa que me incitó a buscar más libros del autor, y encontrar otro tipo de obras, cuentos, novelas, ensayos, que supusieron un aumento en mi intelecto literario. No todo lo que leí de Fuentes fue interesante. Aura, otra novelita que pronto cumplirá unas tres o cuatro décadas de aparecida, tiene esa magia del escritor intenso. La cabeza de la hidra, la única novela memorable de su etapa negra (por lo de la novela negra). Cristóbal Nonato (inleíble), Terra Nostra (novela que no leeré, a menos que me den una beca).

Claro que me dan gusto los cincuenta años de La región más transparente del aire. Es gratificante que una obra como esta sea homenajeada con una nueva edición de Alfaguara, corregida, revisada, renovada en el sentido editorial. Ojalá y esta reedición atraiga más lectores, sobre todo jóvenes, quienes deberían acercarse a esta obra con el gusto de descubrir una muy buena novela.

 

 

 

 

Mantarraya

Pedro Salvador Ale, el reinado del relámpago 

Por: Heber Quijano

La vida es el primer destello que descubrimos al amanecer, en el bocado, bebida, beso, o al abrir el libro. Pedro Salvador Ale lo llama relámpago; su reino es la vida misma. Los reinos del relámpago. Antología 1973-2003 nos deja agobiados quizá por las escasas separaciones versales, sintácticas, como si fuese escritura automática. Pero, rico en matices, podemos saltar de la escotilla para jugar con los tiburones.

La sinceridad poética siempre se agradece. Más allá del arrebato lírico, el furor emocional preciso, el trance humilde por la memoria desgarrada, festiva, erotizada, ganan más que la pirotecnia verbal, como en los poemas "Después de diez años", "Observa" o "Una carta olvidada en el bolsillo"; igual que la confesión de la combustión interna ("El amor es una ganzúa que abre las piernas más frutales", "la muerte juega al dominó con los besos", "el deseo es el único rostro que amo"); la reflexión introspectiva ("Esta noche en una botella cabe la vía láctea/ El tiempo está dentro del ataúd del río"); y el paraíso romántico de la infancia ("la infancia cruzó descalza entre los peces que se soltaban/ del anzuelo el fútbol y los goles del verano/ […] ese barrilete con los colores de Boca que ondeaba entre nubes", "uno nunca dejará de ser niño, ángel caído./ La razón es de los hombres. Confunden/ el paraíso con el oro", "Decir niñez es poblar las calles con alas, con lluvias, con resplandores", "La infancia es un espejo dentro de la cabeza").

En Navegaciones, la poesía es la única forma de vivir, de andar sin rumbo, a la deriva, ("Somos los navegantes que juegan a las cartas/ para engañar a las estrellas./ Entraremos en el sueño como ancianos al invierno, / el miedo es nuestro guía"), pues la muerte-Osa Menor señala la dirección ("En cada ola la muerte le toma el pulso al mundo"), pues "hacia el sur siempre es invierno".

La autofagia del náufrago retrata la angustia, el coraje y la orfandad del exilio ante la represión dictatorial, además de la añoranza terrible y hemorrágica del hermano, de la familia, de la patria misma a las orillas de La Plata ("Ábrame este costado izquierdo, arránqueme este puño/ que me late en el pecho, este pájaro que canta sangre"), y navega en todo el libro ("pero la tiranía de la que huían los extranjeros era cierta/ […]/ también me supe extranjero al contar tristes historias/ de libros quemados de cadáveres nadando en la sombra/ de muchachas violadas con el cañón de un fusil").

El alucinante viaje del afilador de cuchillos es la apología del poeta, de su relación con la poesía, de la acción creativa misma, y de todo ese "me quemo mucho más cuando escribo" del que hablaba Gilberto Owen, cuyo eco Pedro duplicaba: "Uno arde sin humo, sólo verdad en llamas", quien, como poeta, se queda con la terrible certeza de que "estamos juntos alrededor del fuego/ escribimos con cenizas/ la historia de este mundo", y nos sugiere otra, quizá más perturbadora: "El amor sí es un destino, quizá la única certeza".

Pedro Salvador Ale (2003), Los reinos del relámpago. Antología 1973-2003, Toluca, Norte/Sur

 

Comentarios: heberquijano@yahoo.com.mx

Escaramuza

Escaramuza

Zapata y la moral oficial

Por: Polo Castellanos

"Zapata no ha muerto y aún cabalga por las montañas del sur"

Carlos Pellicer

 

El próximo 10 de abril se cumplen años de la traición a Emiliano Zapata. Y como todos los 10 de abril, veremos el desfile de demagogos, traidores y cobardes que desde las tribunas del poder, se desgarrarán las vestiduras hablando sobre el General, su lucha y sobre la Revolución Mexicana. Hoy los traidores a la revolución harán gala de sus sentimientos más "revolucionarios" y utilizarán el nombre de Zapata como su bandera, para seguir perpetrando la traición.

Desde los Pinos, hasta el usurero más mediocre que ocupe un puesto en el gobierno, mascullará el discurso de siempre sobre la libertad y la justicia, sobre la tierra y la libertad. Asunto que ya indigna, pero más patéticos y amorales serán los discursos de la seudo izquierda que ha utilizado la bandera de zapata para hablar de justicia, y que desde que llegó al poder ahora también persigue a indígenas y campesinos como en los casos de Chiapas y Guerrero. Doble es el discurso, doble es la moral de esta autollamada izquierda, que olvidó sus principios revolucionarios y que en un claro ejemplo de "democracia interna" nos puede dar una idea de cómo gobierna.

Los intentos que a lo largo de apenas 89 años, por darle continuidad a la lucha que emprendieran los zapatistas han sido infructuosos y todos han terminado con la traición. El abrazo de Judas del expresidente López Mateos al dirigente campesino Rubén Jaramillo, quien terminara masacrado junto a toda su familia, es un ejemplo de la larga lista de crímenes políticos que se perpetran en nuestro país.

Y si a Zapata no se le hizo justicia, menos a Jaramillo y mucho menos a campesinos, estudiantes, dirigentes, obreros, periodistas, etcétera, víctimas de los crímenes del Estado a lo largo de los sesenta, setenta, ochenta, noventa y hasta el día de hoy.

Para muchos artistas, Zapata no sólo es esa figura imponente, tranquila de mirada profunda y encendida de esperanza… sino también representa parte de la conciencia de un pueblo, cuya voz es callada a diario por la violencia y la ambición. Es un ejemplo de dignidad, de fuerza, de determinación y de acción. Para muchos de nosotros es la voz que podemos pintar sin temor a equivocarnos con el color, la proporción o el matiz. Para quienes hemos llegado a convivir con los viejos zapatistas que todavía quedan, ellos representan la memoria viviente de la dignidad insurrecta, como ellos mismos dicen: "prefiero morir de pie, a vivir arrodillado". Y sigue representando un reto plasmar en un muro la figura de Emiliano Zapata sin caer en el pragmatismo oficial o en el panfleto político, porque ante todo, Emiliano, como muchos otros, era un hombre íntegro. Y más aún es un reto, como artista mexicano, vivir de pie y con la frente en alto.

Así, la imponente imagen de mi general sólo sobrevive en la obra y en los murales que los artistas pintamos; en las miles de calles y callejones que llevan su nombre. De su lucha, de su revolución, de sus ideales… No queda nada. Para los extranjeros es, al igual que Pancho Villa, una garambáina folclórica. Para los políticos y usurpadores mexicanos, la bandera electorera de presidentes y partidos políticos. Sólo en la conciencia de la resistencia de los pueblos más humillados y de los románticos de nuestro país, sobrevive y a veces como una utopía. Por eso mientras exista la injusticia social Zapata no morirá, su lucha sigue viva. Y a todos esos traidores en el poder hay que recordarles que aún, con la desaparición física de Emiliano Zapata, las armas nunca se depusieron, siguen enterradas esperando su momento.

Por eso hoy, el manifiesto zapatista escrito en Náhuatl, que retomara el Ejército Zapatista de Liberación Nacional en el 96, sigue tan vigente como en 1919, año de la traición:

"Todos aquellos pueblos, todos esos que trabajan la tierra, a los que nosotros invitamos que se reúnan a nuestro lado y nosotros daremos la vida a una sola lucha, para que nosotros andemos con ayuda de vosotros.

Que sigamos luchando y no descansemos y propiedad nuestra será la tierra, propiedad de gente, la que fue de nuestros abuelos, y que dedos de patas de piedra que machacan nos ha arrebatado, a la sombra de aquellos que han pasado, que mucho mandan: que nosotros juntos pongamos en alto, con la mano en sitio elevado y con la fuerza de nuestro corazón, ese hermoso que se toma para ser visto, se dice estandarte de nuestra dignidad y nuestra libertad de nosotros trabajadores de la tierra; que sigamos luchando y venzamos a aquellos que de nuevo se han encumbrado, de los que ayudan a los que han quitado tierra a otros, de los que para sí gran dinero hacen con el trabajo de los que son como nosotros, y de aquellos burladores en las haciendas, ése es nuestro deber de honra, si nosotros queremos que nos llamen hombres de buena vida, y bien en verdad buenos habitantes del pueblo.

Ahora pues, de algún modo, más que nunca, se necesita que todos andemos unidos, con todo nuestro corazón, y con todo nuestro empeño, en ese gran trabajo de la unificación maravillosa, bien verdadera, de aquellos que empezaron la lucha, que guardan, en su corazón, puros esos principios y no pierden la fe de la vida buena.

Nosotros rogamos a aquel a cuya mano se acerque este manifiesto que lo haga pasar a todos los hombres de esos pueblos.

Reforma, Libertad, Justicia y Ley."

El General en Jefe del Ejército Libertador del Sur

Emiliano Zapata.

Comentarios: polocastellanos@gmail.com