Blogia
IMPULSO Estado de México || Sección Cultural

Columnas

LA CIMA

EL ÚLTIMO POETA MALDITO

Bernardino Rubio Tamariz

Los oscuros poetas de la literatura  además  de poseer un sentido clásico de la escritura y una extraordinaria habilidad para encontrar la palabra perfecta cuentan también con un gran talento para describir y narrar lo mórbido del alma humana; durante el siglo XIX y principios del XX se escribieron algunos de los poemas más bellos e incisivos de la literatura gótica ya que su originalidad de narración de historias plagadas de elementos fantásticos y de horror  causaban tanto asombro como malestar entre la sociedad romántica de la época, lo cual los hacia merecedores de un lugar al margen de las escuelas literarias que al no contar con argumentos para frenar y descalificar sus obras los catalogo como Malditos; escritores dominantes de poesía que realizaban la síntesis definitiva del romanticismo que muchos artistas contemporáneos jamás pudieron lograr. 
Como los precursores del simbolismo y de la expresión de las técnicas modernas de la poesía, los poetas malditos eran atraídos por la dicotomía entre lo divino y lo diabólico, sus poemas y narraciones hablan del eterno conflicto entre el bien y el mal, de lo ideal y lo sensual, del horror y de descripciones densas de hechos y lugares mágicos (castillos, bosques encantados, asesinatos, criaturas de la noche etc.) en donde se describen todas las facetas humanas, desde las más sublimes hasta las más sórdidas. Ellos crearon un género de la literatura occidental distinto del realismo convencional, sus novelas, poemas, cuentos y narraciones góticas exploraban temas extravagantes y sobrenaturales  inspirados en la búsqueda de baladas medievales y en los estudios y publicaciones sobre el folklore de las leyendas europeas y americanas. Sus temas clásicos incluyen las apariciones de fantasmas, a los mundos paralelos, los pactos con el diablo, las historias alternativas, las búsquedas mágicas, la realidad invadida por sueños o hechizos monstruosos además de vampiros y licántropos. 
Aunque el novelista y cuentista Edgar Allan Poe se le menciona como el  iniciador del género en América, en realidad puede verse a Howard Phillips Lovecraft  como el último de los poetas malditos de nuestro continente y de la época clásica, aunque sus obras en vida nunca le fueron reconocidas, sus trabajos fueron de las más extraños dentro del genero gótico y fantástico,  por lo que su obra comenzó a despertar un vivo interés sobre todo con su último escrito publicado un año después de su muerte en 1937: “Historia del Necronomicón”, una antología que él mismo había recopilado en donde habla de posesiones de espíritus malignos,  mundos oníricos donde el tiempo y el espacio se alteran irremediablemente, de exorcismos y de entradas a  realidades en otras dimensiones gobernadas por dioses antiguos que caminaban en el cosmo. Un libro envuelto en el misterio y en rumores, en donde el mismo H. P. Lovecraft advierte que su lectura provoca terribles consecuencias, todo esto enmarcado por la persecución de las autoridades y estamentos de la mayoría de los países con organizaciones eclesiásticas en contra del escrito. La realidad es que Lovecraft creó todo un mito alrededor de sus obras, que no fueron publicadas en su mayoría sino hasta diez años más tarde del homenaje póstumo del Necronomicon. 
Su influencia se hace notar en varios poetas americanos como Miguel Ángel Osorio Benítez, Rafael Arévalo Martínez y Jorge Cuesta entre muchos otros. Lovecraft se consagra como el último poeta maldito debido a que sus relatos se recopilaron en varios volúmenes póstumos, entre los que figuran El extraño y otros cuentos (1939) y El cazador en la oscuridad y otros cuentos (1951). Sus mejores novelas cortas son El caso de Charles Dexter Ward (1928), En las montañas de la locura (1931), y La sombra sobre Insmouth (1936), todas ellas llenas de belleza y originalidad de su poesía y de su extraordinario poder evocativo.
 

Las razones del diablo | Hacia un taller literario

Dionicio Munguía J.

Siempre que se piensa en un taller literario se plantea una imagen ya común y cotidiana en los asistentes a uno: un tipo que coordina los esfuerzos de otros y otras dentro de la literatura, a veces con eficacia técnica, en ocasiones con efectismo y un sentido de la situación un tanto hipócrita. No son contados los casos de intolerancia talleril. Tampoco los acompañamientos sin sentido de frases clásicas o grandilocuentes.

     Mientras caminaba rumbo a mi taller fui pensando en las posibilidades que se tienen cuando se aproxima uno a un buen taller literario. No tanto por el crecimiento intelectual y artístico que se puede lograr, sino por la evolución literaria que se debe de obtener en un cualquier taller. La creación, sea de la forma que sea, tiene un momento de pasión y un acto de generación de sentimientos.

     Entre más seamos abiertos a la crítica, menos problemas tendremos para aceptar los errores y las sugerencias que nos hacen alrededor de nuestro trabajo. Pocas ocasiones me he enfrentado a gente que no acepta la crítica, y de esas pocas, la mayor parte venía de un taller de elogios mutuos o rechazado de otro donde lo importante no era la literatura. Era obvio que los comentarios no siempre son bienvenidos, menos en estos casos. La labor del coordinador entonces es crear una confianza mutua y un respeto de los dos lados.

     Ezra Pound decía en El arte de la poesía que ”no deberás aceptar una crítica de alguien quien no tiene obra respetable”. Tendríamos que agrega a esta máxima poundiana: “ni de quien no se ha sabido ganar un respeto literario”. No siempre la obra publicada es respetable y no siempre el respeto literario proviene de una tolerancia hacia quien no tiene camino andado en las letras. El taller literario debe fomentar esos dos elementos: el respeto y la crítica no destructiva.

     No siempre se logran las dos cosas, pero el esfuerzo del coordinador debe dirigirse hacia ello con la misma pasión con que se realiza el acto creativo. Si bien un coordinador es también un aprendiz de literato, debe tener conciencia de sus limitaciones humanas y dejar de lado el sentido de semidios que la enseñanza puede provocarle. No son pocos los coordinadores de talleres literarios que, elevados en su ego, se consideran dioses del Olimpo dando sus extensos conocimientos a pobres mortales que nada tienen de igual con ellos. Obviamente esta actitud no siempre propaga respeto, ni mucho menos. La humildad de la enseñanza es tan importante como la enseñanza misma.

     Existe un último elemento que es quizá el más importante: la pasión. Desde que inicié mi labor como tallerista lo que más recalco en quienes asisten en la necesidad de expresar pasión, pero esta pasión no debe salir solamente de los asistentes al taller, sino del tallerista, primordialmente. Sin este elemento de pasión, de nada sirve el hablar por un par de horas frente a gente que tampoco siente la pasión por la literatura. No estoy de acuerdo con aquellos que proclaman que la literatura es fundamentalmente técnica, cuando todo proviene de las vísceras, del corazón. Sin pasión nada existe en este mundo, más o menos dice Eugenio Trías (ensayista catalán de quien se recomienda leer El tratado de la pasión, editado por CONACULTA). Sin pasión la literatura sólo se queda en muros de ciudades invisibles.

Las razones del diablo

Para leer en autobús

Dionicio Munguía J.

Uno puede acomodarse como mejor le plazca. Sabe a ciencia cierta el recorrido que llevará y la distancia en minutos que tiene por delante, si es que no se atraviesa algún inconveniente, sobre todo autos mal estacionados, choques o disputas callejeras, mítines o manifestaciones que impidan la libre circulación. Hay que ir preparados. Uno no siempre sabe con certeza lo que ocurrirá al iniciar el día, aunque el jefe no comprenda y piense, normalmente, que uno se levantó tarde para ir al trabajo.

Pero nos quedamos en el acomodo. Deberá tener la sabiduría necesaria para intentar comprender el tema del libro en cuestión, sabiendo que tiene toda la semana para leerlo, si lee rápido, o podría pasarse un par de semanas más a pesar de las buenas intenciones que se tengan. No siempre el autobús es el correcto. Esto quiere decir que no siempre se tiene la comodidad suficiente para emprender una tarea de tal magnitud.

Esto significa que el urbano tiene unos muelles excesivamente duros, lo que implica un brincoteo constante, de tal forma que, si se descuido, se puede llegar hasta el techo, o encimarse en la vecina de enfrente o caer, que es lo peor, en el pasillo donde todo mundo vera sus miserias rodar por el piso. En este supuesto caso, sólo queda levantarse, sacudirse el polvo u objetos extraños que hayan quedado en la ropa y sentarse nuevamente, pensando en que nadie, verdaderamente nadie, se dio cuenta del desaguisado. Un momento optimista a esas horas de la mañana.

La otra opción significa que el mencionado vehículo tiene una suavidad notoria al conducirse y nada ni nadie afecta el pasar de los ojos por el libro, lo que implica desaparecer el mundo, dejar de lado los problemas y suspirar por el hecho de no pasarse de la parada, siempre y cuando no sea demasiado lejos del destino original de llegada. Lo que también supone una medición casi exacta de los tiempos y un cálculo perfecto de la distancia en que podrá leer unas diez páginas sin sobresalto alguno.

Por lo general la lectura de un libro por las mañanas evita los molestos vendedores ambulantes que se suben a los urbanos vendiendo cualquier tipo de chucherías, desde plumas maravillosas hasta manuales de conducción automotriz, cómo ensartar una máquina de coser o el preparado exacto de alimentos exóticos que nunca podrás comer porque los ingredientes no se consiguen en la ciudad. A veces suben personas con historias tan desagarradotas que pueden llegar a conmoverte el alma y soltar unos cuantos pesos de un bolsillo cada día más castigado. Payasitos sin chiste que cuentan los mismos chistes, sin variante alguna, que los que oíste la semana pasada en otra línea y con otros personajes.

Por fortuna, para eso existe ese deporte no tan nacional. Leyendo un libro se puede uno fugar de la realidad circundante, dejando de lado las pantallas que nunca dicen nada interesante o que anuncian lo que el radio del urbano, a todo volumen, va diciendo. Y eso que no ha llegado el momento para declamar un poema, platicar un cuento de Juan Rulfo, o inventar una historia de piratas cibernéticos que pueda capturar la atención de todos aquellos que, por más que la muchacha que se sube en la misma parada va todo el camino arreglándose, se pasan el viaje mirando por la ventanilla, observando las mismas casas y dejándose llevar por los mismos pensamientos. Para eso, definitivamente, sirve un libro

LA CIMA

Expresiones juveniles: símbolos y emblemas

 

Por Bernardino Rubio Tamariz

 

La juventud actualmente toma muchas formas, adquiere distintos símbolos, emblemas y significados, lo que obliga a pensar que no es una sino varias y diferentes realidades de la expresión cultural juvenil que están presentes en la sociedad, generando identidades únicas a través de símbolos culturales, de las diferentes formas del comportamiento, de los lenguajes y pensamientos según la expresión juvenil de que se trate (roqueros, grafiteros, darks, punks, rastafaris, patinetos etc.). Utilizando una sola óptica es difícil entender a los jóvenes ya que resulta imposible reducirlos a una mera estadística de un número de años, ya que pertenecen a rompimientos generacionales a lo largo del último siglo que han dotado a los jóvenes de características identitarias distintas a los demás grupos sociales. Las expresiones juveniles configuran un mundo de valores, expectativas y prácticas diferentes de quienes comparten gustos, formas de vestir, música, lenguaje y espacios que construyen identidades a través de estos elementos como rasgos principales que hacen que se reconozcan entre si y se diferencien de otros, creando sus propios códigos de pertenencia y de exclusión.

Las culturas juveniles son complejas puesto que se agrupan dentro de distintos universos, donde los jóvenes incorporan, desechan, mezclan e inventan elementos en un continuo movimiento cultural. Los jóvenes como actores sociales, cuestionadores y revisionistas de las instituciones mediáticas y políticas de nuestro país crean espacios que los agrupan bajo características ideológicas e identidades excluyentes que generan manifestaciones culturales materiales y simbólicas que representan alternativas estéticas, éticas y musicales opuestas a objetos y productos maquilados que invaden los territorios juveniles con estilos y formas de vida creados e importados por las industrias del espectáculo y del entretenimiento masivo.

Por lo que resulta contradictorio la aceptación y sometimiento a los objetos de las empresas culturales que bajo formas más simples de consumo como la moda, los discos y las formas de vestir, condicionan los estilos de vida de muchos jóvenes bajo imágenes de estereotipos que dictan las reglas de su acción.

La expresión juvenil es tomada y apropiada por los medios masivos de comunicación al descubrir que puede ser una gran generadora de ganancias materiales pero sobre todo simbólicas, pues intentan poner a ésta bajo la base general de la diferenciación social. Por lo que ahora para ser roquero (dark, punk etc.) ya no basta sentir el mensaje y el ideal del movimiento, sino que para los criterios de la moda solo se llega a tal titulo si se cuenta con los recursos materiales suficientes para llenarse de una buena colección de objetos que te distingan y otorguen una identidad cobijada bajo las reglas y normas del mercado.

Desafortunadamente como en un supermercado se encuentra la provisión de símbolos, mitos, insignias, objetos, creencias, ideologías, identidades y juicios que los jóvenes adquieren al apropiar mensajes televisivos o radiales y en las visitas a los centros comerciales que ofrecen toda una lista de cómo ser joven, uniformándolo y dotándole de todas las "necesidades" que requieren para ser incluidos y diferenciados de otros que no cuentan con los recursos para comprarse la expresión juvenil.

Afortunadamente todavía existen manifestaciones culturales creadas por los jóvenes que cuentan con sus propios espacios y territorio para conformar una identidad única bajo los ideales y metas de cada expresión. Aunque esto se extingue cada vez más gracias a la integración a un orden social, propuestas de valores solamente estéticos y musicales y de modelos de pensamiento que construyen un escenario de contradicciones en donde el modo de vestir y la apariencia denotan a que movimiento se pertenece. No basta con escuchar en la comodidad de tu hogar un disco de los Sex Pistols para ser punk si no se tiene su mensaje e ideología de vida.

 

¿Críticas? foreveryoung24@prodigy.net.mx

 

 

Bocanada

El silencio

Pancho Salgado

Estoy aquí sentado, sintiendo el frío que cae sobre las calles de esta pequeña ciudad gris, en donde la mayoría de sus habitantes descansa plácidamente sobre sus camas, en la incierta inseguridad de sus casas, departamentos o cuartos, con sus hijos, sus hermanas y sus familias. Mientras yo estoy aquí, con los vagabundos, que rondan vestidos de harapos, acompañados de sus fantasmas y sus amigos, cada uno de ellos parece ir acompañado de un séquito de éstos, lo rodean, lo confrontan, le hablan y son su corte imperial dentro de su imaginario mundo de sueños; de estos seres he visto en estas horas a tres, se parecen mucho, pero cada uno se mueve diferente, balbucea en su propio idioma y a su propio tiempo, tienen trazos de lo que alguna vez fue ropa, pero hay uno que cuenta con un par de perros fieles que lo persiguen en silencio, en espera de alguna pequeña recompensa.

Me sorprende la cantidad de perros que rondan estas calles, los hay de todos los tipos, tamaños, formas, colores y humores; hay algunos que andan solos, que parecen que se han escapado de la casa en la que vivían hasta hoy, hay algunos que quizá sepan cómo regresar a esas casas de donde salieron, hay otros que al no volver hagan infelices a sus dueños y hay otros que como yo, no importe en absoluto a nadie si no regresan nunca. También hay perros que no pertenecen a nadie, que son esclavos y dueños de la calle, que saben rondar por todos lados, que saben conseguir comida y acomodarse en algún rincón para escaparse del frío, de la lluvia, de las noches y de los humanos que quieren exterminarlos porque los hacen responsables de ensuciar las calles sin tomar en cuenta lo que realizan los habitantes de ésta, que son los que se encargan de dejar a hurtadillas sus bolsas repletas de desperdicios de todos los tipos, de llenar los botes con papeles, botellas, envolturas, comida y millones de cosas más, pero una vez más, los seres humanos hacemos responsables a otros de lo que nosotros destruimos, de lo que no somos capaces de entender, de algo que preferimos evitar, en fin, pero estos perros se apoderan de las calles mientras los demás duermen, y se van por el mundo… en silencio.

Ahora siento mis pies entumidos, siento claramente como todo mi cuerpo esta tan adolorido que ya no duele tanto, será quizá porque ya no tengo sangre suficiente para ordenarle que se mueva; debí hacerle caso a ese presentimiento que me dijo que caminara por otra calle, pero tenía tantas ganas de ver a las prostitutas que suelen trabajar a dos cuadras de aquí, que no me pareció descabellado, además, a estas horas ya nadie pasaría por aquí. Y así es, desde que aquellos chamacos me agarraron a batazos para quitarme los ciento veinte pesos que traía, mi reloj –al que ya hay que cambiarle la correa- y mis botas que ya estaban medio gastadas, desde que mi cara rebotó contra el cemento frío, no ha pasado nadie más por esta calle, ni pasará, no me queda más que esperar a que amanezca y lleguen los primeros niños a la escuela para que me encuentren.

Por lo pronto tengo tiempo para pensar en todo lo que tiene que ver con mi vida, mi vida es un poco caótica desde que me separé de mi esposa por ligarme a la chava que vivía en frente de mi casa y todo para que después de un par de visitas de las que no logré nada, ella me saliera con que se iba a vivir a otro estado con su novio; la chamba está espantosa, eso de trabajar en una fábrica como obrero "clasificado" no me da ninguna satisfacción, al contrario, estoy harto de estar ahí, pero es lo único que tengo para mantenerme, además ya tengo una buena deuda con el banco y con la tienda de los abonos chiquitos para pagar un montón de lana…

Bueno, mientras amanece, voy a cerrar un poco los ojos y a disfrutar del silencio.

LA CIMA

DEL EXISTENCIALISMO A LA CURA

Bernardino Rubio 

Los verdaderos artistas son aquellos que crean algo único e irrepetible, los que forjan leyendas y mitos alrededor de ellos y de su obra.

El existencialismo como movimiento filosófico que resalta el papel crucial de la existencia, la libertad y la elección individual por encima de cualquier tipo de restricción social, tiene su énfasis en las consecuencias y en los conflictos de elección que conllevan la decisión libre de las personas. Músicos, escritores y pintores gozan de gran influencia de este estilo de vida, en donde sus obras siguen las bases del movimiento existencialista en donde la verdad y la estética buscada debe ser real solo para quienes la crean, es decir que las obras y el arte deben de ser complacientes únicamente para el ojo del creador, olvidándose del gusto, moda y critica externa. El artista ha de elegir el camino propio sin la ayuda de modelos universales ni objetivos, se encuentra en oposición a la idea tradicional de que la elección individual implica un juicio objetivo sobre la sociedad, la moda y los contextos locales; los existencialistas han afirmado que no se puede encontrar ninguna base objetiva y racional para defender las decisiones individuales y las creaciones artísticas.

El punto de vista subjetivo es el eje rector del arte y de la forma de vida del existencialista. Pocos artistas de esta corriente literaria llevan a su vida y en sus obras los principios del movimiento, y resulta aun más extraño encontrar músicos que logren plasmar en sus creaciones su ideología y estilo de vida existencial. Al final de la década de los setenta apareció en la escena musical inglesa The Cure, un grupo que ejercía estos valores al declarar: "nuestra música debe ser amada por nosotros y desconocida y odiada por muchos", esta aseveración inmediatamente los catalogo como egocéntricos jóvenes británicos con apenas un estilo musical incipiente que no generarían millones de ventas en el mercado de las disqueras, lo cual no creó ni la más mínima reacción en su líder y vocalista Roberth Smith, que a partir de esos momentos se consolidaría como una las influencias artistas y musicales más importantes en la naciente escena oscura de los ochenta.

The Cure a lo largo de sus más de 25 años de existencia ha hecho con su música lo que le place, sobre todo gracias al carácter volátil de su líder, que así como empezó a crear letras y música claramente existencialistas, pasa al dark, al pop, al rock, al gótico y al alternativo sin ninguna complicación, declarando que hace lo que le gusta y que no entrega explicaciones a nadie de sus actos y creaciones. Roberth Smith en su propuesta oscura tiene voz delicada que dramatiza, mediante tonos y gestos, la oscuridad existencial en la que se encuentra, en donde interpreta su propia realidad y la plasma en piezas musicales únicas y atemporales, con sonidos minimalistas que van desde líricas desgarradoras hasta una confesión de amor poética.

Por igual pasa al más ligero pop, creando un nuevo género musical, convirtiéndose así en influencia necesaria para entender la evolución de la música en las últimas dos décadas, gracias a su creación del Dark Pop. Lo que afirma el vocalista de La Cura, es que "experimenta" con nuevos sonidos, que pueden ir de lo carnavalesco al ritmo caribeño y hasta la aparición de mariachis, pero lo que en verdad expresa con sus cambios de humor musícales, es que hace lo que quiere y solo él es capaz de admirar la belleza artística de sus obras o tal vez también lo logren un pequeño grupo se seguidores que ha forjado a su imagen a lo largo de veintisiete discos.

La comercialización y la difusión masiva han estado al margen del personaje que se inició como admirador del movimiento existencialista y que después plasmo de manera magistral con su grupo The Cure su vida llena de elecciones y experiencias subjetivas y libres de cualquier manipulación. Roberth ha sabido mezclar la literatura y la música con piezas ligeras de colores opacos libres de convenciones de las industrias del rock.

Los conflictos internos de la banda, la renuente actitud solista de Roberth y sus ensayos musícales lo confirman como un antagonista del mercado prefabricado de la música, haciéndolo un sujeto libre e individual en un mundo regido por la moda y los productos musicales.

El entremezclar dos vertientes hace de La Cura el creador de un híbrido que resalta el sentido y mensaje de sus creaciones, lo cual les asegura una profundidad artística y los hace leyenda en el firmamento no siempre destacado del rock.

Las razones del diablo

Oración para Marilyn Monroe

Dionicio Munguía J.

A pesar de la distancia que nos separa de la figura mítica de Marilyn Monroe, no se puede negar la influencia de la diva en la literatura internacional. La muy famosa Oración para Marilyn de Ernesto Cardenal, los versos sueltos de Neruda, Borges, e incluso Bukowsky insertan a la rubia platinada en la adoración de un icono que va más allá de la simple mortal transformada en diosa de un Olimpo imaginario, de un silo acultural en que se ha convertido Hollywood, en California.

Marilyn tambien participó, como fotografía, en la obra de Warhol e inspiró un par de obras de teatro nunca vistas en nuestro país escrita por Arthur Millar. Obras, si bien es cierto, menores del dramaturgo norteamericano, donde lo importante era el sentimiento que afloraba por la que fue su esposa por poco tiempo.

La figura de Joe DiMaggio en el béisbol es más que importante. La relación de la rubia de Siete evas para siete adanes y el beisbolista no precisamente guapo de las grandes ligas, traspasó los campos deportivos y se inscribió en los tabloides de chismes, ya tan comunes en aquella época como en esta.

Marylin se transformó en una fuente de inspiración, de frases dichas al desgaire, de biografías imaginarias como la escrita por Rafael Ramírez Heredia o los cientos de artículos (como este) que se han escrito alrededor del mundo en torno a la figura, escultural para aquellos tiempos, de Norma Jean.

He tomado la figura de Marilyn Monroe para establecer un punto de contacto de la literatura con el mundo circundante. Hace un par de décadas, sin una comparación decente, un grupo de escritores utilizó las páginas del desaparecido suplemento Sábado del unomásuno para crear una serie de textos en torno a la actriz (¿?) mexicana Bibi Gaytán. Rubén Bonifaz Nuño escribió su Collar para Lucía Méndez y algunos otros escritores le han escrito a actrices actuales buenos y malos textos, magnificas obras literarias o simples hojas llenas de palabras que no traspasaron la historia y se acomodaron en el recuerdo de quienes tienen por costumbre leer.

Decía Joaquín Sabina que nadie siente nostalgia por lo que no se ha tenido, pero al menos en nuestro país, la realeza se ha trasladado a los actores y actrices de la televisión o cine (según la época), dándoles la categoría de dioses de un olimpo que no nos corresponde culturalmente. Si tomáramos esta situación, nuestros dioses serían aztecas y no griegos y nuestras diosas serían figuras redondas, morenas, repletas de curvas no muy angostas y grandes sacrificios humanos a sus pies.

La traspolación de la imagen ficticia a la literatura no es nueva ni nunca lo será, pero definitivamente es divertida. Es por eso que recurrí a Marilyn Monroe, porque sin pensar mucho, sigue atrayendo esa mirada triste de una mujer que se enfrentó a un tiempo machista y decidió salir por la libre sin necesidad de tomar la opinión de los demás.

CINECRITICA

'El hombre oso', cinta fascinante y trágica

POR TOMAS PEREZ TURRENT

MIRADAS AJENAS (Comme une image), dirigida y coescrita por Agnès Jaoui, con Marilou Berry, Jean-Pierre Bacri, Agnès Jaoui, Laurent Grévill (Francia-Italia, 2004). De esos estrenos que se hacen durante un evento como la Copa Mundial, con la idea de deshacerse de una película que nadie va a querer ver. ¡Todo lo

contrario! Es de lo más interesante de la semana.

Agnès Jaoui nos deleita con su segundo largometraje, escribiendo el guión junto con su marido, Jean-Pierre Bacri, quien también actúa, al igual que ella. Técnicamente una comedia, en realidad es mucho más, presentando un agudo retrato de las relaciones familiares y sociales. Marilou es una joven con sobrepeso y una enorme voz. Intenta desesperadamente ganar el amor de su padre quien es famoso, exitoso, antipático y no tiene tiempo para ella. Además el soundtrack es bueno.

EL HOMBRE OSO (Grizzly man) de Werner Herzog (USA, 2005). Documental devastador acerca de dos activistas en pro de los osos grizzly, Timothy Treadwell y su pareja Amie Huguenard, devorados por osos en octubre de 2003. Para el genial Herzog, Tim Treadwell era el personaje ideal: más grande de la vida misma, narcisista, egocéntrico, ex alcohólico, aspirante a actor, quien durante 13 años pasó los veranos en Alaska con sus amados osos, y filmó algo así como 100 horas de película —material que usó Werner Herzog para su documental. El resultado es fascinante— cómica y trágica a la vez.

LA HISTORIA DEL CAMELLO QUE LLORA (Geschichte vom weinenden

Kamel, die) dirigido y escrito por Byambasuren Davaa y Luigi Falorni (Alemania-Mongolia, (2003). Otro documental, pero retocado con ficción. Ubicado en el desierto del Gobi, una familia nómada debe convencer a una madre camello a que acepte a su hijito que nació de color blanco. Describe con demasiado sentimentalismo la dura vida del desierto, pero no deja de ser una opción atractiva.

LA OTRA PUERTA (Naboer) dirigida y escrita por Pal Sletaune, con Kristoffer Joner, Cecilie a. Mosli, Julia Schacht, Michael Nyqvist (Dinamarca-Suecia-Noruega, 2005). Esta película es un inquietante y bien construido thriller sicológico. Después de ser abandonado por su pareja John se encierra en su apartamento.

Se le acercan unas vecinas quienes le arrastran a un bajo mundo de sadismo y violencia. Fue presentada en el Festival de Venecia de 2005.

ATREVETE A AMAR (Jeux d' enfants) de Yann Samuell, con Guillaume Canet, Marion Cotillard, Thibault Verhaeghe, Joséphine Lebas-Joly (Francia-Bélgica, 2003). Julien y Sophie son amigos de toda la vida. Y continúan jugando toda su vida el juego que inventaron de chicos, con resultados crueles y finalmente fatales. Una película irritante y presuntuosa, primer largometraje de Yann Samuell que gozó de un inexplicable éxito

de taquilla en Francia.

EL FARSANTE (The ringer), de Barry W. Blaustein, con Johnny Knoxville, Katherine Heigl, Mike Cerrone, Camille Chen (Estados Unidos, 2005). Steve Barker (Knoxville) debe saldar una cuantiosa deuda y decide ganar el dinero necesario simulando ser discapacitado e ingresando en las Olimpiadas Especiales.

Producida por los hermanos Farrelly, basada en una idea nauseabunda, la resultante comedia es fallida y escasamente graciosa.

GOLPE DE SUERTE (Just my luck) de Donald Petrie, con Lindsay Lohan, Chris Pine, Samaire Armstrong, Faizon Love (EU, 2006). Ashley (Lindsay Lohan) es una joven bendecida por los dioses. Jake Hardin (Chris Pine) es un hombre con mala suerte. Con un beso en un baile de máscaras, se intercambian suertes y ahora es

ella quien se moja en la lluvia y él, quien consigue taxi. Una cinta tonta del director Petrie, famoso por su trabajo mediocre.